El ACNUR abre nuevos campamentos para los desplazados de Mosul ante el recrudecimiento del invierno

A medida que unos campamentos se van llenando, otros abren sus puertas en un continuo esfuerzo por proteger a las familias desplazadas de las temperaturas bajo cero.

Distribución de bienes de socorro de invierno por parte del ACNUR en el campamento de Hasansham, donde las temperaturas ya están cayendo bajo cero por las noches.  © ACNUR/Bathoul Ahmed

CAMPAMENTO DE AL ALAM, Irak, 25 de noviembre de 2016 (ACNUR) – ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, va a abrir dos nuevos campamentos para alojar a familias desplazadas desde Mosul y las áreas circundantes cuando el número de iraquíes que huye de la lucha por el control de la segunda ciudad más grande del país se acerca ya a los 73.000.

La semana pasada el ACNUR abrió el campamento de Al Alam, cerca de Tikrit, que en la actualidad alberga a 180 iraquíes y en el que se esperan nuevas llegadas. Está previsto que el campamento de Amalla, cerca de Telafar, abra la semana que viene. Los dos nuevos campamentos elevarán hasta seis el número total de centros del ACNUR que reciben desplazados por la ofensiva de Mosul.

La decisión de abrir nuevos campamentos se produce debido a la rapidez con la que se alcanza la capacidad máxima en los centros existentes. Tres campamentos gestionados o apoyados por el ACNUR ya están llenos y la agencia advierte de que podría quedarse sin espacio para albergar a familias desplazadas a menos que se encuentren pronto nuevos emplazamientos.

"Tenía ambiciones en la vida pero desde que [los extremistas] llegaron al poder, mis ambiciones quedaron destruidas"

Entre los primeros en llegar al campamento de Al Alam se encontraba Sediq, de 20 años y procedente del distrito de Al-Hawija, quien estudiaba literatura en la escuela antes de que los grupos extremistas tomaran el control de la zona en 2014.

"Tenía ambiciones en la vida pero desde que [los extremistas] llegaron al poder, mis ambiciones quedaron destruidas", según contó al personal del ACNUR. "Durante dos años no tuve acceso a información, no sé qué va a pasar con mis estudios y he olvidado todo lo que aprendí en la escuela".

Además de operar campamentos, el ACNUR también proporciona servicios de monitoreo de la protección y artículos domésticos de primera necesidad para familias desplazadas. Ahora que las temperaturas nocturnas caen por debajo de los cero grados, la agencia ha comenzado a distribuir material invernal como estufas de queroseno, colchones aislados, edredones y equipos de aislamiento de tiendas.

Escena polvorienta en el campamento de Al Alam, donde el ACNUR proporciona protección y albergue a unos 180 iraquíes desplazados por la violencia en Mosul y sus alrededores.  © ACNUR/Nasreddine Touaibia

En el campamento del ACNUR en Hasansham, en el que viven actualmente 10.860 iraquíes desplazados, la gente comentó que el equipamiento adicional les está ayudando a sobrellevar las temperaturas en rápido descenso. Sin embargo, cuando se pone el sol la mayoría se tiene que acurrucar en el interior de sus tiendas para luchar contra el frío.

Ali, un padre joven que huyó de su hogar junto con su familia hace dos semanas, acaba de terminar de instalar el material de aislamiento adicional dentro de la tienda familiar. "El principal problema es el frío, me preocupa que los niños acaben enfermando", comentó.

"Pronto voy a tener que decirles que se queden dentro de la tienda porque fuera hace demasiado frío, y cada vez va a peor. Espero que no tengamos que quedarnos aquí mucho tiempo", añadió.

Con objeto de prestar asistencia a las personas que huyen de Mosul, el ACNUR ha solicitado fondos por un valor total de $196,2 millones de dólares. Por el momento se han recibido $111,9 millones de dólares, el 57%.

"Pronto voy a tener que decirles que se queden dentro de la tienda porque fuera hace demasiado frío"

Sentadas junto a su tienda en Hasansham, Fatima y su anciana madre pelan calabacines para el almuerzo. "Tenemos mucha suerte, conseguimos escapar y ahora estamos a salvo", comenta.

"Tenemos suficiente para mantenernos abrigadas. Lo que me preocupa es la gente que dejamos atrás. Tenemos amigos y familia que siguen en [Mosul] y no tenemos noticias de ellos. Pero cuando pienso en ellos me echo a llorar porque temo que no tengan qué comer y probablemente tampoco tengan combustible para la calefacción. Ni siquiera sé si aún tienen sus hogares".

Gracias al Voluntario en Línea Jaime Guitart Vilches por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.