Para mantener el calor, queman basura en una ciudad siria aislada por la guerra

ACNUR entrega ropa de invierno a los residentes de Qudsaya como parte de una campaña para ayudar a millones de desplazados forzosos a sobrevivir el invierno en Medio Oriente.

Aisha se para en medio de un apartamento sin terminar, convertido un albergue para desplazados en Qudsaya, ciudad de difícil acceso, en Siria.  © ACNUR/Qusai Alazroni

QUDSAYA, Siria, 25 de noviembre de 2016 (ACNUR) – Mantener caliente un apartamento de 100 metros cuadrados con paredes de concreto desnudo y un piso de tierra durante un duro invierno sirio es difícil para Aisha, de 70 años de edad.

Ella vive en un edificio sin terminar convertido en albergue para desplazados internos en Qudsaya, una ciudad de difícil acceso en la montaña a pocos kilómetros de Damasco, la cual ha sido aislada en gran medida por la guerra.

"Quemo plástico y cartón para conseguir un poco de calor durante el invierno", dice la abuela, que huyó de su casa en Damasco rural hace cinco años, con sus dos hijas y tres nietos, después de que estallaran los combates.

Ella es parte de los millones de personas desarraigadas por las guerras en Siria y el vecino país de Irak, que se preocupan de cómo sus familias pasarán los meses de invierno a medida que las temperaturas caen en toda la región.

A casi 800 metros sobre el nivel del mar, los que viven en edificios inacabados y albergues expuestos en Qudsaya están más vulnerables a las duras condiciones invernales. La mayoría de las lluvias vienen en el invierno, y las temperaturas suelen caer por debajo de los cero grados.

"Apenas sobrevivimos aquí", a como está ahora, dijo ella, en una habitación sin muebles con un olor a humedad rondando en el aire. "Ni siquiera tenemos prendas calientes para este duro clima"

"Apenas sobrevivimos aquí. Ni siquiera tenemos prendas calientes para este duro clima".

Desde julio de 2015, las restricciones han significado que los residentes no pueden moverse libremente, mientras que los suministros comerciales y la asistencia humanitaria sólo pueden ser entregados con coordinación previa. Las restricciones fueron disminuidas recientemente después de un acuerdo local entre las partes en conflicto.

Para muchos, esto ha significado un retorno a algo al menos parecido a una vida normal. Pero detrás de las calles ahora bulliciosas y los concurridos mercados de Qudsaya, las duras realidades de la guerra permanecen. Para Nabeel, de 54 años, la vida sigue lejos de ser normal.

Cuando estallaron los enfrentamientos en la ciudad hace tres años, el padre de tres huyó de su casa y volvió para encontrarla incendiada y saqueada. "Salimos de casa a toda prisa, sin tomar un solo artículo con nosotros, volvimos y lo encontramos todo destrozado", dice.

Desde entonces, su vida se ha vuelto más difícil. Perdió su trabajo en Damasco cuando se impusieron las restricciones de movimiento hacia y desde Qudsaya. Su familia también fue golpeada por el aumento de los precios de alimentos y artículos para el hogar en el mercado local.

"En tres años, he recibido ayuda humanitaria un par de veces. Eso no es suficiente. Es como una gota en el océano ", dice Nabeel, quien ahora sobrevive hurgando en la basura.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha comenzado a entregar asistencia para salvar las vidas de 4,6 millones de iraquíes y sirios desplazados, como Aisha, Nabeel y sus familias, para ayudarles a sobrevivir las duras condiciones del invierno.

"En una situación como la nuestra, cualquier cosa nos puede ayudar a sobrevivir"

En las próximas semanas, el ACNUR buscará llegar a 3,2 millones de sirios y 1,4 millones de iraquíes, que han sido desplazados dentro de las fronteras de sus países o han buscado asilo en Turquía, Jordania, Líbano y Egipto. La ayuda incluye una mezcla de pagos en efectivo, ropa, mantas, combustible para calefacción y otros elementos básicos.

En las últimas semanas, el ACNUR entregó lonas plásticas, mantas térmicas y ropa de invierno en la sitiada ciudad de Harasta del este, en el distrito oriental de Ghouta, en la zona rural de Damasco. La entrega fue parte de un convoy de la ONU que transportaba alimentos y medicinas para las 11.000 personas atrapadas en la ciudad.

Además, en los últimos días, la ayuda del ACNUR llegó a Qudsaya y a la aldea cercana de Al-Hama, donde los funcionarios entregaron suficientes kits de ropa de invierno para 30.000 residentes, como parte de un convoy interagencial, el cual también entregó alimentos y medicinas. Esta ayuda, que fue la primera en llegar a Qudsaya a medida que el invierno avanza, fue bien recibida por los residentes.

"Sólo Dios sabe lo que hemos vivido desde que llegamos aquí", dijo Aisha al ACNUR. "En una situación como la nuestra, cualquier cosa puede ayudarnos a sobrevivir".

El Plan de Asistencia de Invierno del ACNUR continúa con $ 68 millones de dólares menos de lo necesario. Usted puede ayudar a los necesitados aquí.