Llamada a la oración ayuda a pacientes musulmanes de dentista a sentirse como en casa

Somali dentist, once a refugee herself, fills in the gaps for new arrivals in Norway. [for translation]

Amal Ali, dentista sueca de orígenes somalíes, ayuda a los recién llegados a sentirse como en casa en su consultorio en Noruega.  © ACNUR/J.Bävman

OSLO, Noruega, 3 de marzo de 2016 (ACNUR) – En una tarde oscura y con nieve en el centro de Oslo, una grabación de la llamada a la oración del Islam se oye en un pequeño consultorio de dentista situado sobre una pizzería para intentar que sus pacientes, mayoritariamente musulmanes, se sientan cómodos.

Reproducida desde una aplicación informática, la llamada no tiene como objetivo reunir a los pacientes para la oración, sino que es una de las muchas maneras que la dentista sueca-somalí de 29 años Amal Ali utiliza para lograr que los recién llegados a Noruega se sientan como en casa. Para permitir que los pacientes tengan tiempo para seguir su religión, también programa pausas para orar en el horario de visitas.

Ali huyó a Escandinavia en 1991 con su familia, y es feliz ayudando a pacientes que, como ella, tienen un pasado de refugiados. Algunos de los que acuden a su consulta en Noruega tienen pocos ingresos y es la primera vez que van a un dentista.

"Hay días en los que siento que estoy marcando una diferencia, y otros en los que estoy agotada", dice Ali. "Pero los pacientes me dan mucho a cambio. Me enseñan cosas sobre África y Oriente Medio, me ofrecen un vistazo de cómo eran sus vidas. Y entonces recuerdo que tenemos algo en común – todos hemos venido de otros países, todos teníamos otras vidas antes de venir aquí".

Cuando la familia de Ali llegó a Suecia, tenía la esperanza de que la suya fuera una estancia breve, hasta que acabara la guerra civil en Somalia. Pero los enfrentamientos continúan en el este de África, causando un nuevo éxodo hacia el norte de Europa.

Ali forma parte de un puñado de somalíes-suecos que se han graduado como dentistas. Tras completar cinco años de estudios en la Universidad de Gotemburgo, obtuvo una licencia para ejercer de dentista en 2012 y trabajó durante tres años en su ciudad natal de Gotemburgo antes de trasladarse a Oslo, en la vecina Noruega.

"Cuando miras a estos refugiados y ves a la gente pasándolo tan mal, solo para tener la vida que yo tengo aquí en Suecia o en Noruega, te das cuenta de lo afortunada que eres," dice.

El camino de Ali hasta llegar a ser dentista no ha sido fácil. Cuando se graduó, era la única dentista originaria de África y la única que llevaba hijab.

"Al principio, era complicado," dice. "Pero cuando abrí la boca y oyeron mi acento sueco, de Gotemburgo, no le dieron mayor importancia – y lo pasamos bien".

A principios de 2015, cuando se presentó la oportunidad de trabajar con pacientes en su mayoría somalíes en Oslo, Ali vio una ocasión excepcional de tratar a personas con el mismo bagaje que ella.

Amal Ali conversa con un colega en la clínica dental del centro de Oslo donde trabaja.  © ACNUR/J.Bävman

Un año después, está aprendiendo a ser una referencia para otros inmigrantes. Sus pacientes en Oslo encuentran poco común que les atienda una mujer musulmana. Las jóvenes quieren hablar con ella sobre sus sueños, educación y ambiciones. Los hombres somalíes le piden llevar a sus hijas para que puedan ver que existe una mujer dentista somalí, dice Ali.

Algunos de los hombres la confunden con la recepcionista. Después, su actitud cambia. "Muestran mucho respeto al ver que eres mujer y que lo has conseguido. Es una situación muy frecuente porque no habían conocido a una mujer dentista somalí antes. Pero cuando lo hacen, te tienen un gran respecto", dice la joven.

Ali a menudo conoce a refugiados que llegan a Escandinavia con un objetivo que persiguen sin descanso. Pero otros se han rendido y empiezan a creer que nunca serán aceptados en la sociedad, hagan lo que hagan.

"No hay un puente entre esos grupos", dice Ali. "Me gustaría ser ese puente y decirles: 'sí, ha sido difícil, no ha sido fácil ir a la universidad para ser dentista, llevando el pañuelo, teniendo tu religión, rezando cinco veces al día, queriendo ser una musulmana correcta y al mismo tiempo, ser una estudiante excelente. Pero puedes hacerlo. Es difícil, pero puedes hacerlo'".

Amal dice que se siente 99% sueca. Pero trabajar en Oslo – su "pequeña Somalia", como ella la llama – también es un recordatorio de su hogar. Siempre que puede intenta ofrecer algunos de sus servicios de manera gratuita.

"No todos los somalíes han tenido la oportunidad que tuve yo, de venir a Suecia y conseguir una educación superior gratuitamente", dice.

"Para mí, limitarme a trabajar y pagar impuestos sería una falta de respeto para la gente en mi país, porque no les restituiría nada. Necesito hacer algo para mostrar que aún también soy somalí mientras, al mismo tiempo, tengo una identidad sueca".

Gracias a trabajar duro y a las oportunidades disponibles en Suecia, Ali ha demostrado que los refugiados pueden tener éxito.

"Intenta cumplir tus sueños, porque has venido a un país donde puedes hacerlo. Ven con una mentalidad abierta e intenta aprovechar todas las oportunidades que se te presenten. Será una lucha, pero es una lucha en cualquier lugar del mundo en que te encuentres".

Por David Crouch desde Oslo, Noruega.

Gracias a La Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.