El ACNUR preocupado por las restricciones impuestas en los campamentos a los iraquíes desplazados

ACNUR ha expresado su preocupación por la tendencia a transferir a los nuevos iraquíes desplazados a campamentos en los que se les imponen restricciones a la libertad de circulación.

Iraquíes desplazados regresan caminando a su alojamiento temporal en el campamento de Garmawa llevando verduras frescas.  © ACNUR/R.Hussein

GINEBRA, 11 de marzo de 2016 (ACNUR) – La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha expresado su preocupación por la creciente tendencia a transferir a la fuerza a los nuevos iraquíes desplazados a campamentos en los que se les imponen restricciones a la libertad de circulación de manera desproporcionada con respecto a cualquier preocupación legítima, incluidas las relacionadas con la seguridad.

"Si bien reconocemos la responsabilidad de las autoridades de realizar controles de seguridad a las personas que huyen del territorio controlado por los grupos extremistas, instamos al Gobierno a establecer procedimientos claros e instalaciones destinadas a este fin que estén separadas de los campamentos habilitados para proporcionar refugio y asistencia humanitaria de otro tipo a los iraquíes desplazados", dijo Ariane Rummery, portavoz del ACNUR, en una rueda de prensa celebrada el viernes, 11 de marzo, en Ginebra.

En el mes de noviembre de 2015, gracias a la financiación flexible proporcionada por más de diez países donantes, el ACNUR abrió el campamento de Nazrawa, en la provincia de Kirkuk, para los desplazados internos iraquíes que buscan seguridad huyendo del conflicto y de los graves abusos de los derechos humanos que se están cometiendo.

El campamento se abrió en respuesta a una solicitud que realizaron hace tiempo las autoridades de Kirkuk pidiendo más ayuda a la comunidad humanitaria en su intento de ofrecer protección y asistencia a un gran número de desplazados internos en la provincia – actualmente casi 400.000.

Actualmente unos 2.000 iraquíes desplazados residen en el campamento de Nazrawa, donde las autoridades han ido imponiendo progresivamente restricciones a la circulación de los residentes. Desde el 22 de febrero todos los residentes han sido confinados en el campamento, hayan o no pasado los procedimientos de control de seguridad.

Los socios de protección también han registrados en otros lugares de Irak casos de reubicación forzosa de iraquíes en los campamentos, así como restricciones desproporcionadas a su libertad de circulación.

En el campamento de Garmawa en el norte de Irak, los iraquíes procedentes de varias aldeas del distrito de Tilkaif, que fueron reubicados a la fuerza en el campamento en 2015, siguen sometidos a restricciones de circulación. También se están produciendo casos similares en las provincias de Salah Al Din y Anbar.

"Esta tendencia nos preocupa, dado que la libertad de circulación es esencial para que las personas desplazadas puedan ejercer otros derechos, como el acceso al trabajo, a los alimentos y a la asistencia sanitaria y jurídica", dijo Ariane Rummery a los periodistas.

"Ante la perspectiva de nuevos desplazamientos debido a la intensificación de las operaciones militares contra los grupos extremistas, es cada vez más urgente que las autoridades garanticen a los desplazados internos el acceso puntual a la seguridad y que los campamentos mantengan su carácter humanitario", añadió.

Además, a los casi un millón de iraquíes desplazados en Irak desde el período 2006-2007 se han sumado más de 3,3 millones desde el mes de enero de 2014. Las personas desplazadas en Irak siguen teniendo problemas, como la exposición a la violencia, las restricciones desproporcionadas al acceso a la seguridad y la libertad de circulación, el internamiento forzoso en los campamentos y el acceso limitado a los servicios básicos.

Gracias a la Voluntaria en Línea Luisa Merchán por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.