ACNUR preocupado por las condiciones en los nuevos campamentos en el norte de Grecia

La Agencia de la ONU para los Refugiados urge a las autoridades griegas a encontrar mejores alternativas de forma rápida para los refugiados trasladados desde Idomeni.

Refugiados trasladados desde Idomeni, Grecia.  © ACNUR/Stella Nanou

La Agencia de la ONU para los Refugiados urge a las autoridades griegas a encontrar mejores alternativas de forma rápida para los refugiados trasladados desde Idomeni

IDOMENI, Grecia, 27 de Mayo de 2016 (ACNUR) -- La Agencia de la ONU para los Refugiados dijo hoy que está seriamente preocupada por las deficientes condiciones en varios campamentos del norte de Grecia, a donde refugiados e inmigrantes fueron evacuados esta semana desde el asentamiento improvisado de Idomeni.

"ACNUR urge a las autoridades griegas, con el apoyo económico de la Unión Europea, a encontrar mejores alternativas de forma rápida", dijo Melissa Fleming, portavoz de ACNUR, durante una conferencia de prensa en Ginebra.

ACNUR reconoce que el asentamiento informal de Idomeni, situado en la frontera griega con la Antigua República Yugoslava de Macedonia, donde los refugiados habían permanecido en condiciones pésimas, necesitaba ser evacuado, y toma nota de que este traslado se ha llevado a cabo sin recurrir al uso de la fuerza.

No obstante, ella dijo que, "las condiciones en algunos de los campos a los que se ha trasladado a refugiados e inmigrantes están muy por debajo de los estándares humanitarios mínimos".

Fleming detalló que algunos de los refugiados e inmigrantes que habían estado viviendo en Idomeni han sido trasladados a almacenes o fábricas abandonadas, dentro de las cuales se han instalado tiendas de campaña sin apenas espacio entre sí.

"La ventilación es inadecuada y el suministro de alimentos y agua, así como las instalaciones de saneamiento (letrinas y duchas) y la electricidad son insuficientes", dijo Melissa Fleming.

Los refugiados trasladados en autobús desde Idomeni recibieron escasa información sobre las condiciones de los nuevos asentamientos y la duración de su estancia en ellos.

Los últimos refugiados que partieron el jueves indicaron al ACNUR que no sabían a dónde serían trasladados o si las condiciones en los nuevos campamentos serían mejores.

Varios refugiados expresaron dudas sobre la promesa de que recibirían un alojamiento adecuado, comida y acceso a atención médica tras haber recibido a través de sus smartphones fotos y mensajes de amigos y familiares que ya habían llegado a dichos campamentos.

"ACNUR sigue preocupado por la separación de familias durante el traslado", agregó Fleming.

El viernes, unos refugiados que estaban junto a la puerta de un almacén abandonado convertido en un alojamiento para refugiados, expresaron conmoción por sus nuevas condiciones de vida. Más de 1.400 personas duermen juntas en un cuarto con techos altos y lleno de tiendas de lona.

Aunque todas las ventanas y puertas se mantienen abiertas, el aire es húmedo y hay un fuerte hedor a desechos humanos. La electricidad está disponible solamente durante unas horas cada día, según los refugiados, y durante la noche, el almacén se queda totalmente a oscuras.

La refugiada siria, Asmah Al-Hasan, una madre de 53 años que viaja con su esposo y tres hijos adultos, dijo que nunca hubiera imaginado condiciones peores que las de Idomeni, ya que allí al menos, sus necesidades básicas estaban satisfechas.

"Aquí no tenemos suficiente agua ni letrinas", contaba Asmah Al-Hasan, quien había huido de Yarmouk en Damasco a principios de este año. "No podemos dormir por las noches porque hay mucho ruido. Aquí no tenemos una casa ni puertas. No camino por las noches porque está muy oscuro y tengo miedo . . . en Idomeni, por lo menos, teníamos letrinas y duchas".

"¿Dónde estamos?", preguntó mientras se enjugaba las lágrimas.

En varios campamentos -- que ya están superpoblados -- se estarían registrando llegadas espontáneas de familias refugiadas, algunas de las cuales se marcharon de Idomeni a pie. Las malas condiciones en estos campamentos están agravando el nivel de angustia -- ya de por sí elevado -- de las familias refugiadas, lo que alimenta tensiones entre las populaciones refugiadas y complica los esfuerzos para proveer la asistencia y protección necesarias.

ACNUR se mantiene en estrecho contacto con el Ministro de Interior en funciones, responsable de las Políticas de Inmigración, y le ha propuesto que las mejoras previstas para algunos de los campos sean tratadas como un asunto prioritario.

"ACNUR continuará apoyando a las autoridades griegas para proporcionar ayuda de emergencia y mejorar urgentemente las condiciones de estos campos cuando sea posible. En los lugares donde no sea posible mejorar las condiciones para que alcancen los estándares humanitarios mínimos, es necesario encontrar y habilitar alternativas para alojar a los refugiados", indicó Melissa Fleming.

ACNUR reitera su llamamiento para la inmediata identificación y establecimiento de nuevos campamentos en consonancia con las necesidades, y de conformidad con los requisitos humanitarios básicos. Aunque en este momento resultan necesarios este tipo de asentamientos temporales, ACNUR, al mismo tiempo, continúa incrementando el número de plazas de acogida a través de apartamentos y otras instalaciones de recepción.

Por otra parte, las máquinas excavadoras y tractores han estado trabajando en el campamento abandonado en Idomeni, despejando un terreno que había contenido miles de tiendas de campaña pequeñas y pabellones prefabricados. Los trabajadores humanitarios han estado recogiendo los deshechos y desmontando sus instalaciones.

Las vías ferroviarias que estuvieron bloqueadas por tiendas de campaña durante semanas han sido despejadas y revisadas para que los trenes puedan reanudar su servicio de manera normal a lo largo de los próximos días, poniendo así fin a un capítulo en la actual crisis de refugiados en Europa.