Sondeo revela que refugiados nigerianos en Camerún quieren volver a casa

Los encuestados por ACNUR en los campos de refugiados de Minawao, en Camerún, también expresan preocupación por las condiciones en sus localidades de regreso.

Niños refugiados reparan una bicicleta en el campo de Minawao, en Camerún. Foto de archivo, 2015.  © ACNUR/D.Mbaiorem

YAOUNDÉ, Camerún, 13 de mayo de 2016 (ACNUR) – Más de tres cuartas partes (el 76%) de las decenas de miles de refugiados nigerianos en el norte de Camerún quieren volver a sus hogares, ante una situación de seguridad que mejora en las áreas del nordeste de Nigeria, según un sondeo llevado a cabo por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

Pero la encuesta, llevada a cabo a principios de mes en el campo de refugiados de Minawao, en Camerún, muestra que aquellos que quieren volver aun están preocupados por las condiciones en sus localidades de origen. Y si bien el 45% de ellos quieren volver a casa de manera inmediata, el 38% prefiere esperar y ver cómo evoluciona la seguridad en la zona.

ACNUR comparte esta preocupación y subraya que todos los retornos deberían ser voluntarios y que nos se debería forzar a la gente a volver a zonas no seguras, donde la destrucción es generalizada y su vida sería más difícil y estaría plagada de peligros. Paralelamente, ACNUR urge a los gobiernos a mantener las puertas abiertas a las personas que huyen del conflicto.

Personal de ACNUR entrevistó a 7.939 refugiados de los 56.783 que se encuentran en el campo de Minawao, es decir, el 14%. (Hay casi 65.000 refugiados nigerianos en Camerún). Más de la mitad eran mujeres (en concreto, el 54%), reflejando así la demografía del campo, y aproximadamente la mitad tienen 35 años o más. Sobre el 44% dijeron que tenían acceso a información sobre la zona donde se encuentra su hogar a través del teléfono, de refugiados recién llegados, de su familia y amigos, medios de comunicación e internet.

Los que quieren regresar expresaron su preocupación por las condiciones de vida, la prestación de servicios esenciales y los daños a hogares e infraestructuras, incluyendo escuelas y centros de salud. Lucas, que llegó a Minawao en agosto de 2014 tras huir de Gwoza, en el estado nigeriano de Borno, dice que sueña con reunirse con sus familiares en Nigeria.

Dice que la mayoría de los refugiados comparten este sueño y añade: "Nuestros pueblos han sido totalmente destruidos y la situación en cuanto a seguridad continúa siendo incierta. Perdimos todas nuestras propiedades y si tenemos que regresar necesitaremos ayuda de nuestro gobierno para rehacer nuestras vidas".

Él y otros refugiados pidieron programas de reconstrucción, paquetes de ayudas, proyectos de subsistencia y despliegue de las fuerzas armadas para garantizar la seguridad. De los que no quieren regresar, el 59% dijo que carecían de recursos financieros, mientras que el 8% dijo que no tienen un lugar a donde volver.

El presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari y el presidente de Camerún, Paul Biya, se reunieron la semana pasada en Abuya y trataron el retorno de los refugiados nigerianos al amparo de un acuerdo tripartito previsto por ambos países con ACNUR. Coincidieron en que este acuerdo debería estar en marcha en julio y debería tener como objetivo forjar un marco para el retorno seguro de los refugiados.

Los retornos desde Camerún han sido, en el pasado, un tema delicado. ACNUR no ha podido tener acceso a 20.000 personas que desde 2015 han sido devueltas a Nigeria desde la zona militarizada cercana al lago Chad para asegurarse de que su retorno era voluntario.

ACNUR dice que los retornos deben ser voluntarios y que ambos gobiernos deberían tomarse en serio las preocupaciones de los refugiados y de las personas desplazadas internas. ACNUR sigue preparada para trabajar estrechamente con ambos países para garantizar el derecho de los refugiados a un retorno voluntario con seguridad y dignidad y para acelerar proyectos de reintegración.

Durante el año pasado, el gobierno de Nigeria y el de Camerún hicieron retroceder a los insurgentes de Boko Haram en el nordeste de Nigeria y el norte de Camerún, aportando más seguridad a algunas zonas. Pero la insurgencia continúa siendo una amenaza importante para la paz en la región.

El conflicto ha obligado a más de 200.000 personas a huir a Camerún, Chad y Níger tras los ataques a sus pueblos en los estados de Borno, Adamawa y Yobe, en Nigeria. Desde 2014, el conflicto se ha extendido a Camerún, donde unos 170.000 cameruneses son personas desplazadas internas en el norte del país.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.