Cerrar sites icon close
Search form

Buscar el sitio de un país

Perfil de país

Sitio de país

Tarjeta Apoyo ACNUR proporciona dignidad y autonomía a miles de personas refugiadas en Brasil

Historias

Tarjeta Apoyo ACNUR proporciona dignidad y autonomía a miles de personas refugiadas en Brasil

El programa alcanza más de 3.000 beneficiarios con asistencia financiera de emergencia que permite cubrir gastos básicos como alquiler, alimentación o transporte, entre otros.
17 Diciembre 2019
Venezolano beneficiado muestra su tarjeta Apoyo ACNUR.

BOA VISTA, Brasil - Más de 1,2 millones de reales (alrededor de 294.000 USD). Ese es el valor que ya ha distribuido ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, por medio de la tarjeta Apoyo ACNUR. Cerca de 1.100 familias refugiadas en 19 estados brasileños se benefician o se han beneficiado de pequeñas cantidades de dinero que ayudan a atender las necesidades más básicas con dignidad, ganando autonomía y reduciendo su necesidad de ayuda humanitaria.

Para quien se ve forzado a abandonar su país por causa del conflicto, las persecuciones y la inseguridad, la prioridad es sobrevivir; sobre todo en las fases iniciales del proceso de desplazamiento. En esta situación, muchas personas refugiadas se exponen a riesgos para conseguir alimento o cobijo. En muchos casos se ven obligadas a recurrir a estrategias negativas de supervivencia tales como prostitución, trabajo infantil y matrimonios forzados. Además, las familias se separan, lo cual incrementa aún más el contexto de vulnerabilidad.

A través de la tarjeta Apoyo ACNUR llegan recursos económicos hasta las familias refugiadas como una ayuda para restaurar y fortalecer sus decisiones individuales, aumentando las oportunidades de integración socioeconómica y estimulando la economía en las comunidades de acogida. Se da prioridad a los grupos con mayor vulnerabilidad, como mujeres cabezas de familia o embarazadas, personas discapacitadas y adultos mayores.

Se han distribuido ya más de 1.500 tarjetas Apoyo ACNUR, que funcionan con el sistema prepago y han beneficiado a más de 3.200 personas refugiadas procedentes de 29 países diferentes. Con la tarjeta se pueden realizar pagos electrónicos o sacar dinero para hacer frente a gastos básicos como alquiler, alimentación y transporte. Los valores cambian en función de la composición familiar. La ayuda es temporal y puede durar hasta tres meses.

“Comprar comida es lo más importante”

La venezolana Nelly*, de 50 años, limpia junto a sus hermanas el suelo de cerámica de la Parroquia de Nuestra Señora de la Consolación (Boa Vista) mientras nos hablan sobre el apoyo de ACNUR. “Las ayudas que recibimos marcan la diferencia entre la vida y la muerte. Estamos muy agradecidas a la iglesia, que nos permite dormir aquí, y al apoyo de ACNUR. Cada una de nosotras recibió un mes de ayuda, lo cual fue suficiente para darnos una nueva esperanza”, dice esbozado una gran sonrisa.

“Comprar comida es lo más importante. Saber que voy a tener suficiente para comer, que mi hijo va a tener para comer, marca una enorme diferencia”, cuenta su hermana Belkis, de 51 años.

Existen dos posibilidades para recibir este subsidio: como apoyo a la estrategia de reubicación interna o en caso de alta vulnerabilidad. Las personas que se reubican a otras ciudades de Brasil con una plaza de trabajo y alojamiento fuera de los albergues reciben una ayuda para comprar utensilios básicos y pagar el alquiler hasta que hayan recibido su primer salario.

La selección de los beneficiarios corre a cargo de la Agencia de la ONU para los Refugiados y de equipos de asistencia social de sus instituciones socias. También deben estar documentados con el protocolo de solicitante de asilo o el protocolo de residencia, además de la tarjeta de identidad fiscal.

“La tarjeta nos aporta tranquilidad y seguridad”

“El apoyo a personas refugiadas mediante aportaciones económicas de emergencia constituye un medio para alcanzar el objetivo principal de ACNUR, que es el de salvar vidas y proteger a las personas”, afirma José Egas, representante de ACNUR en Brasil.

La actividad está acompañada de una estrategia de salida. “No podemos dar esta ayuda para siempre”, cuenta Marília Cintra Correa, encargada de soluciones duraderas de ACNUR en Boa Vista (Roraima). “Existe una labor de monitoreo para comprobar cómo está evolucionando la integración de las personas beneficiarias. Y en el caso de que las personas que se reubican a otras ciudades con plaza de trabajo, ya existe una estrategia de salida puesto que al mes siguiente la persona recibirá su primer salario en lugar de la ayuda de Apoyo ACNUR”.

La tarjeta Apoyo ACNUR es ofrecida por el Social Bank, una institución financiera que transfiere los recursos de manera electrónica, lo que hace que el proceso sea más seguro para los usuarios y para las organizaciones que tratan con personas refugiadas, pues ya no precisan manejar dinero en metálico. Con la tarjeta las personas solo sacan lo que necesitan, o bien realizan los pagos directamente.

Las personas procedentes de Venezuela son mayoría

La población venezolana en Brasil (estimada en más de 224.000 personas, según datos oficiales) representa cerca del 90% de los beneficiarios. Presentes en 19 estados brasileños, más de 1.000 familias reciben esta ayuda.

El estado de Amazonas es el que concentra el mayor número de personas beneficiarias procedentes de Venezuela, con más de 320 tarjetas Apoyo ACNUR distribuidas que atienden a 661 personas. Le siguen São Paulo, Roraima, Río de Janeiro y el Distrito Federal.

“Este apoyo me ayudó a tener tiempo para estudiar”

“Cuando llegué a Manaos me puse a vender café en las calles. El dinero llegó en el momento más oportuno porque tenía que pagar el alquiler, organizar algo para que mi familia tuviese un medio de vida”, comenta Leidy, de 35 años, que llegó en enero de 2019 a Amazonas procedente de Venezuela. Cuando recibió el apoyo financiero participó en un curso de gastronomía organizado en colaboración con el Servicio Nacional de Comercio (Senac) y otras diversas iniciativas de capacitación, diversificando así los productos que vende.

“Además de ayudar con las principales cuentas de la casa, este apoyo me ayudó a tener tiempo para estudiar y dinero para comprar ingredientes y una licuadora. Me puse a preparar comida venezolana que ahora vendo y me supone una fuente extra de ingresos”, explica. Tras recibir la ayuda, Leidy se convirtió en promotora comunitaria: una voluntaria que ayuda a la comunidad refugiada y migrante con información y orientación sobre documentación, salud y otros servicios en Manaos.

Miker, su mujer y su hijo se están preparando para su reubicación interna desde Boa Vista (Roraima) hacia Río Grande del Sur, con una plaza de trabajo garantizada en la industria local como operador de maquinaria. Fueron entrevistados por ACNUR y se les concedió esta ayuda durante los próximos tres meses.

“Me están dando la oportunidad de trasladarme con una plaza de trabajo y de llevar conmigo a mi familia. Este apoyo financiero es una ayuda inmensa. No recibiré el primer salario hasta pasado un mes, pero vamos a necesitar comer y pagar el alquiler desde los primeros días. La tarjeta nos aporta tranquilidad y seguridad”.

“Se trata de un programa reciente e innovador, precisamente porque puede ofrecer ayuda humanitaria al tiempo que asiste a la economía local. En contextos urbanos, por lo general estas poblaciones viven en regiones más periféricas, donde existe una concentración aún mayor de pequeños negocios. Todos salen ganando”, explica Marília Correa de ACNUR.

La continuidad y la expansión de la implantación de la tarjeta Apoyo ACNUR en el país han sido posibles gracias a las donaciones de la Unión Europea (Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil) y del Gobierno del Gran Ducado de Luxemburgo.

Marco global

ACNUR proporciona subsidios de ayuda para poblaciones bajo su mandato. En los últimos tres años la agencia ha distribuido 2.400 millones de dólares USD entre más de 20 millones de personas en más de un centenar de países, con lo que se promovió la construcción o mejora de albergues, el pago de alquileres y deudas, la compra de medicamentos y hasta la apertura de nuevos negocios.

En la actualidad, ACNUR ofrece más ayuda en efectivo que en vales para compras específicas. A nivel mundial, cerca del 35% de estas transacciones se efectúan ya a través del celular.

Las Naciones Unidas consideran este tipo de iniciativa como una de las más importantes reformas que ha vivido la asistencia humanitaria en los últimos años. Además de ayudar a servir mejor y con más dignidad a la población, proporciona a las personas refugiadas un mayor papel en la toma de decisiones referentes a sus propias vidas.