La ganadora del Premio Nansen 2016 muestra sus respetos a los refugiados que han perdido sus vidas en el mar

Efi Latsoudi, ganadora del Premio Nansen para los Refugiados, ha trabajado duro para proporcionar entierros apropiados en Grecia a los refugiados musulmanes que han muerto en el mar.

Efi Latsoudi se toma un momento para reflexionar en el cementerio donde ahora descansan muchos refugiados que se ahogaron en el Mar Egeo.
© ACNUR/Gordon Welters

En una colina con vistas a Lesbos, muchos refugiados que se ahogaron en el Mar Egeo están enterrados bajo montones de tierra. Su lugar de descanso final se encuentra en un terreno estrecho en la parte trasera de un cementerio, detrás de las elaboradas tumbas y monumentos fúnebres de los griegos que están enterrados ahí. Si bien como único signo distintivo tengan pequeñas placas numeradas, es algo que otros cientos de sus compañeros de viaje nunca llegarán a tener.


Efi Latsoudi, ganadora del Premio Nansen 2016, ha jugado, junto con otros en la isla, un papel esencial en el entierro de los refugiados que han perdido sus vidas en el Mar Egeo a lo largo de los años. Es una responsabilidad que ellos sienten profundamente.

"Es muy importante para su religión (la musulmana), para su cultura, el hecho de tener un entierro apropiado", dice Latsoudi. "Estar aquí y ofrecer un entierro también es muy importante para nosotros. Cuando una persona muere en un país extranjero y nadie respeta su muerte, es como anular toda su vida".

"Cuando una persona muere en un país extranjero y nadie respeta su muerte, es como anular toda su vida"

Latsoudi es una activista de derechos humanos que ayuda en la gestión de la Aldea PIKPA, en Lesbos, donde miles de refugiados vulnerables han encontrado refugio desde 2012. En 2015, con barcas que llegaban a Lesbos cada hora, esta área de alojamiento abierto ya se había convertido en un salvavidas, alojando a unas 600 personas al día, a pesar de poseer una capacidad de 150. Más de 2.000 comidas se preparan al día en este lugar.

"Era algo abrumador", recuerda Latsoudi. "No podíamos sobrevivir con los pocos voluntarios que teníamos entonces, así que otros se involucraron. La situación se convirtió en algo descomunal y el nivel de solidaridad era enorme".

Mientras que las llegadas aumentaban, también lo hacían las muertes en el mar.

https://youtu.be/EZS43rVlNe0 Efi Latsoudi muestra sus respetos a los refugiados que han perdido sus vidas

Latsoudi aún puede recordar el horror que sintió en el año 2006 cuando vio cómo los certificados de defunción se multiplicaban. "Pensé que no era posible que eso estuviese ocurriendo a nuestro lado y que no supiésemos nada" dice.

Sus incansables esfuerzos para ayudar con los entierros empezaron cuando conoció a un joven refugiado afgano en la isla, quien le habló acerca de la importancia de ofrecer a los musulmanes entierros religiosos adecuados.

"Me dijo que la gente quería buscar a sus parientes, que por eso lo habían contactado a él, y qué los funerales no se estaban haciendo cómo tenía que ser" recuerda Latsoudi. "No respetaban en absoluto ni sus tradiciones ni sus rituales".

  • Las placas numeradas suelen ser los únicos signos de identificación en estas tumbas.
    Las placas numeradas suelen ser los únicos signos de identificación en estas tumbas. © ACNUR/Gordon Welters
  • Efi Latsoudi y su amigo Mohammadhi, un refugiado afgano que ahora trabaja de intérprete en Lesbos, hablando en el cementerio.
    Efi Latsoudi y su amigo Mohammadhi, un refugiado afgano que ahora trabaja de intérprete en Lesbos, hablando en el cementerio. © ACNUR/Gordon Welters
  • Muchas tumbas pueden encontrarse en un reducido terreno en la parte trasera de este cementerio, detrás de los monumentos fúnebres y las elaboradas tumbas de los griegos de la localidad.
    Muchas tumbas pueden encontrarse en un reducido terreno en la parte trasera de este cementerio, detrás de los monumentos fúnebres y las elaboradas tumbas de los griegos de la localidad. © ACNUR/Gordon Welters

Ahora, gracias a su trabajo, Lesbos tiene un cementerio destinado a los musulmanes, de forma que los refugiados pueden hacer que sus seres queridos descansen en paz de acuerdo a su fe.

"Recuerdo que entre junio y agosto de 2015 teníamos funerales todos los días", dice Latsoudi. "Era algo inhumano, no sé cómo lo hice. Cada vez que teníamos un entierro, pensaba que sería la última vez. Y todavía ahora no puedo aceptarlo".

"Creo que esto parará, porque tiene que parar. No hay ningún significado para estas muertes. Es una gran injusticia morir intentando salvar tu vida y a tus hijos en este mar. No tiene sentido".

Gracias a la voluntaria Raquel Melgar Hernández por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.