Laboratorio de ADN ayuda a rastrear a las personas que desaparecieron en el Egeo

Mediterranean crisis sees DNA lab in Athens go from dealing with about 30 cases a year on average to as many as 70 in two days. [for translation]

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, y el Director del Bureau para Europa, Vincent Cochetel, visitan el cementerio Agios Panteleimonas en Mitilene para ofrecer sus respetos a los refugiados y migrantes que perdieron sus vidas tratando de cruzar el mar Egeo de Turquía a Grecia.  © ACNUR/A.Zavallis

ATENAS, Grecia, 5 de abril de 2016 (ACNUR) – La llamada telefónica proviene de Nueva York, a siete horas de Atenas. Una mujer siria en los Estados Unidos está intentando rastrear a su primo y a su tío. Cree que ambos murieron tratando de cruzar el Egeo de Turquía a Grecia. Quiere saberlo con seguridad y, en ese caso, poder hacer los arreglos necesarios para repatriar sus cuerpos.

Penelope Miniati, la nueva autoridad del servicio de criminología griego, toma la llamada. No tiene contacto con ningún cuerpo, pero su trabajo es asegurarse de que las familias conozcan el destino de sus seres queridos.

Ha supervisado, casi sin ayuda, el servicio de ADN del país desde sus inicios. Éste resulta ahora un nexo crucial para miles de personas que tratan de rastrear a sus hijos, madres, padres, hermanos y hermanas desaparecidos durante el año pasado en el peligroso cruce entre Turquía y Grecia.

"Es una obligación de nuestro Estado y una señal de civilización", dice Miniati, quien fue promovida el mes pasado de jefa del servicio de ADN a supervisora de todo el servicio de criminología. "Si la persona no es encontrada y enterrada, el proceso de duelo no puede comenzar. Es como si las almas continuaran revoloteando".

Casi 4.400 personas han fallecido en el Mediterráneo desde 2015. La crisis de refugiados ha significado que el laboratorio de ADN, situado en un suburbio de Atenas, haya pasado de ocuparse de un promedio de 30 casos por año a tratar casi 70 casos en dos días, tal como ocurrió el verano pasado luego de que sucedieran dos naufragios en dos días.

Desde el año pasado y hasta el 20 de marzo de este año, las autoridades griegas reportaron a 571 personas fallecidas o desaparecidas en la ruta de Turquía a Grecia.

La Dra. Penelope Miniati, Directora de la División de Ciencia Forense de la Policía helénica.  © Penelope Miniati

Miniati, egresada de las universidades de Toledo en los Estados Unidos y en Creta, Grecia, estableció en 1994 el primer laboratorio de ADN del país con otras dos mujeres. El equipo alcanza ahora los 55 científicos y ella es el único miembro original que permanece en él.

Dice que, como resultado de su educación estadounidense, insistió en que el laboratorio, anteriormente denominado la Subdivisión de la Policía de Grecia de Examinación Biológica y Bioquímica y Análisis de ADN, fuera el depositario central de todo el material genético. Esto permitirá en el futuro el intercambio eficiente de información con otros Estados y servicios.

El peor accidente de aviación en Grecia, el choque de un avión de Helios Airways que mató a las 121 personas a bordo en 2005, fue un instrumento de enseñanza para ella y su personal en la identificación de víctimas de desastres, en especial de niños pequeños y familias, que son más difíciles de identificar por sus similitudes genéticas.

Siendo los niños y niñas el 38% de las personas en movimiento, las posibilidades que tienen de ahogarse en el cruce entre Turquía y Grecia ha aumentado en forma proporcional.

Durante el pico de la crisis, se ahogaron un promedio de dos niños por día, según las cifras de ACNUR.

El equipo de Miniati no tiene contacto con los cuerpos pero se ocupa de las pertenencias personales, como ositos de peluche y cepillos de dientes, que traen sus familiares para ayudar a establecer coincidencias en el ADN.

Además de su gran volumen, hay otros aspectos más específicos de la crisis de refugiados que han vuelto fundamental el trabajo del laboratorio griego de ADN. Muchas de las personas fallecidas son identificadas inmediatamente, pero el ADN se utiliza frecuentemente para identificar a aquellos cuerpos hallados en el mar una vez que han comenzado a descomponerse, tornando difícil la utilización huellas dactilares o los registros dentales, médicos o quirúrgicos que se encuentran en los países de origen de los refugiados, como Siria.

La mujer siria está segura de que su tío y su primo estuvieron un naufragio que sucedió a finales de octubre del año pasado, el mes con más muertes registradas por el cruce a Grecia durante el 2015, cuando fallecieron un total de 221 personas. Aristea Methenitis, la bióloga que recibió la llamada, dice que es necesario hacer un poco de investigación detectivesca. La fecha del naufragio no concuerda con las fechas que tienen en Grecia, pero hubo un naufragio dos días después, informa.

La utilización de ADN seguirá siendo ahora y en el futuro una herramienta importante para probar el parentesco cuando no se pueda disponer de documentos de apoyo.

Citando un ejemplo reciente en Grecia de un menor de 14 años no acompañado, Miniati dice que fue extremadamente importante establecer que existía un vínculo biológico entre el joven y el hombre que decía ser su tío. Durante el año pasado, más de 90.000 niños no acompañados o separados de sus familiares se registraron y solicitaron asilo, o estuvieron bajo custodia en Europa, principalmente en Alemania y Suecia.

Para la mujer siria en Nueva York, la búsqueda de su sobrino y de su tío continuará a través del ADN y de los canales diplomáticos. Ya ha presentado una denuncia de la desaparición ante el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Nueva York y enviará a Atenas una muestra del ADN de su tía, la hermana de su tío desaparecido, a través de la misión diplomática griega para ser comparada con la información de la base datos de personas desaparecidas en Grecia.

"A veces la identificación de un cuerpo resulta tan simple como identificar la cruz que alguien llevaba consigo, o los gafas que siempre llevaba su padre", dice Miniati. "Pero cuando ello no es así, el ADN es el camino más fácil que hemos encontrado".

Por Maria Petrakis, en Atenas.

Gracias a la Voluntaria en Línea María Soledad Da Silva por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.