Mensaje del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados con ocasión del Eid Al-Adha

La familia Alney, de Homs, Siria, celebra el Eid Al-Adha en una carpa en el Valle de la Bekaa, en el Líbano, en 2013. Los musulmanes celebran el Eid con la oración de la mañana, las visitas a familiares y amigos y compartiendo un gran banquete.  © ACNUR/Shawn Baldwin

Es el Eid Al-Adha y los musulmanes celebran el final de la peregrinación a La Meca, el Hajj. En esta importante y bendecida ocasión extiendo a todos ustedes y a sus seres queridos mis sinceros y mejores deseos.

Este es un momento para celebrar y reflexionar – un momento de reunión para las familias en todas las comunidades musulmanas del mundo.

Mi pensamiento se dirige especialmente a los millones de personas desplazadas por la fuerza, a las familias separadas por los conflictos, la guerra y las persecuciones, muchas de las cuales han sufrido tantas pérdidas que a menudo son llevadas a pensar que la esperanza es una mera ilusión.

Pero, a pesar de ello, su devoción, fe y resiliencia permanecen firmes. Me siento inspirado por los millones de personas de todas las extracciones, edades y creencias que ven más allá de las dificultades que conlleva el desplazamiento, para celebrar la comunidad, la comprensión y la paz.

Por lo tanto, es un momento para rendir homenaje a la extraordinaria generosidad de las comunidades de acogida. Y no nos olvidemos tampoco del sacrificio y la dedicación de los trabajadores humanitarios que en todo el mundo arriesgan sus vidas para servir a los demás. Y, con un pesar en el corazón, también rindo un tributo a los innumerables hombres, mujeres y niños que perdieron la vida mientras buscaban seguridad y protección.

Pueda el Eid Al-Adha ser una fuente de inspiración y servir de oportunidad para que todos nosotros estemos juntos y renovemos nuestro compromiso colectivo para ayudar a quienes más lo necesitan.

Eid Mubarak.