Alimentos, cobijo y protección prometen un futuro estable para el este de la RDC

GOMA – La Directora Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), Josette Sheeran, y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), António Guterres, confían que más personas desplazadas por años de conflictos en la región oriental de la República Democrática del Congo puedan encontrar pronto la seguridad necesaria para volver a sus hogares y retomar el cultivo de sus tierras.

"A nivel mundial, vemos que, allí donde la seguridad lo permite, la gente regresa a sus hogares y retoma sus vidas", dijo Guterres. "Queremos que esto suceda también en el este del Congo. Pero es un objetivo que sólo puede alcanzarse si la protección de los civiles en la RDC se convierte en una prioridad, tanto a nivel nacional como internacional".

"No tengo ninguna duda de que, si se les da el apoyo que necesitan y la estabilidad que ansían, la gente de esta región puede aprovechar la tierra fértil en la que vive para construir un futuro mejor", dijo Sheeran. "Allí donde prevalezca una paz relativa, el PMA tiene la intención de ayudar las comunidades congoleñas a retornar a una vida productiva a través de programas innovadores que utilizan dinero en efectivo, vales y compras locales para apoyar a la economía agrícola en crecimiento."

Sheeran y Guterres realizaron estos comentarios antes de iniciar una visita a los campamentos de desplazados cerca de Nyanzale para los congoleños que se han visto obligados a abandonar sus hogares debido al conflicto en el este del Congo.

Los campamentos para desplazados internos cerca de Nyanzale, a unos 130 kilómetros de la capital provincial del norte de Kivu, Goma, reflejan algunos de los trabajos más importantes que realizan el PMA y el ACNUR en el este del Congo. Ambas agencias están apoyando a las poblaciones que se han visto obligadas a abandonar sus tierras y pueblos a causa de los combates, y también las preparan para un futuro mejor si perduran la paz y la estabilidad.

El PMA está brindando ayuda alimentaria a unos 150.000 desplazados internos en el norte de la provincia de Kivu. Eso incluye a unas 3.900 personas que viven en tres campamentos en los alrededores de Nyanzale. La gran mayoría de los moradores del campamento, alrededor de un 70 por ciento, son mujeres. La mayoría ha perdido a sus maridos y muchas han sido violadas durante los años de violencia en el este del Congo.

En el norte de Kivu, el ACNUR presta asistencia a los refugiados, coordina la ayuda humanitaria a 84.000 desplazados internos en 42 campamentos y trabaja para prevenir y combatir la violencia sexual. El ACNUR ha prestado asistencia a 106.000 desplazados internos para el regreso a sus aldeas y para rehacer sus vidas desde 2007.

En los últimos 15 meses, la estabilidad relativa en algunas zonas ha permitido a más de un millón de desplazados regresar a sus aldeas. En otros lugares, sin embargo, ha habido nuevos desplazamientos significativos. Dado este entorno de seguridad inestable, Sheeran y Guterres advirtieron de que las decisiones relativas al futuro de las fuerzas de paz de la ONU deben tener en cuenta su apoyo vital a las agencias humanitarias para llegar a los desplazados en zonas remotas e inseguras.

El PMA es la mayor organización humanitaria del mundo en la lucha contra el hambre. Cada año, en promedio, el PMA alimenta a más de 90 millones de personas en más de 70 países.

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El ACNUR trabaja para ayudar a los refugiados y a los desplazados internos en todo el mundo. A finales de 2009, había 43 millones de personas desplazadas por la fuerza en el mundo, incluyendo 15,2 millones de refugiados (10,4 millones de los cuales estaban bajo el cuidado del ACNUR), 983.000 solicitantes de asilo y 27,1 millones de desplazados internos.