Declaración conjunta de ACNUR, OIM, UNODC y OCHA sobre protección en el mar en el siglo XXI

Estamos muy preocupados por la pérdida de vidas, heridas, traumas y serias violaciones a los derechos humanos que afecta a los migrantes, solicitantes de asilo y refugiados que viajan por mar. La situación está llevando al límite de su capacidad a la infraestructura de rescate y recepción, así como a los recursos navales y de la guardia costera y afectando el transporte marítimo internacional.

La alta frecuencia de incidentes en el Mediterráneo que terminan en fallecimientos ha capturado la atención internacional. Sin embargo, estas tragedias no sólo están ocurriendo en el Mediterráneo, sino también en muchos lugares alrededor del mundo. Las estadísticas de personas rescatadas o perdidas en el mar esconden historias individuales de tragedias humanas y violaciones a los derechos humanos a lo largo del proceso de migración.

La larga tradición de rescate en el mar consagrado en el derecho internacional está en peligro. Importantes convenciones establecen la obligación del capitán de un barco de prestar auxilio a las personas en peligro en el mar y la obligación de los Estados para coordinar y cooperar llevando a las personas rescatadas en el mar a un lugar seguro dentro de un plazo razonable. Estas obligaciones se aplican independientemente de la condición migratoria de las personas en peligro en el mar.

Gran parte de la atención pública y de los medios de comunicación se ha centrado en el carácter irregular o criminal de esta migración marítima. Deseamos hacer hincapié en que las personas que realizan estos viajes no son delincuentes. Los criminales son quienes explotan la necesidad de protección o la esperanza de un futuro mejor de otros, poniendo vidas en riesgo y violando los derechos humanos con fines de lucro.

Estamos convencidos de que es necesaria una acción concertada de la comunidad internacional para hacer frente a todos los aspectos de este tema. Una cooperación más estrecha entre los Estados de origen, tránsito y destino, y otros actores relevantes, es fundamental para reducir la pérdida de vidas en el mar, enfrentar los factores que motivan los viajes marítimos peligrosos, así como asegurar que las respuestas de los Estados ante las llegadas y desembarques respetan los derechos humanos y la dignidad, y abordar las necesidades específicas de protección de los migrantes, solicitantes de asilo y refugiados. Esta cooperación también es fundamental para identificar, juzgar y sancionar a las bandas criminales responsables de cometer abusos contra los derechos humanos y de organizar el transporte marítimo en violación de todas las normas de seguridad.

Es crucial adoptar medidas enérgicas para luchar contra las redes criminales, pero la lucha contra el tráfico de migrantes y la corrupción asociada es sólo una parte de la ecuación. Las verdaderas causas de la migración marítima irregular, que incluyen la falta de acceso seguro y regular a los canales de migración, también deben ser abordadas rigurosamente. Sin opciones alternativas creíbles para escapar de la desesperación, la gente seguirá a poniendo sus vidas y las de sus familias en riesgo al realizar inseguras travesías por mar.