ACNUR hace llamamiento para respuesta conjunta tras hallazgo de una fosa común en Tailandia

BANGKOK, Tailandia, 6 de mayo de 2015 (ACNUR) – La agencia de la ONU para los refugiados está profundamente preocupada por el hallazgo esta semana de docenas de cadáveres en campos de traficantes de personas en el sur de Tailandia. La agencia hace un llamamiento a los países de la región para que refuercen la cooperación en las medidas contra la trata y el tráfico de personas y garanticen la protección de las víctimas.

Recientemente, las autoridades tailandesas han anunciado el descubrimiento de unos 30 cuerpos que se cree pertenezcan a personas procedentes de Myanmar y Bangladesh. Aunque las investigaciones aún no han concluido, la policía cree que las causas más probables de estas muertes son las enfermedades y el maltrato.

"Es desolador constatar que unas personas que huían de unas condiciones difíciles en su país tuvieron que poner su vida en manos de unos crueles traficantes, solo para ser asesinadas antes de poder alcanzar la seguridad", dijo James Lynch, Representante Regional y Coordinador Regional para el Sudeste asiático de ACNUR.

Se trata de la primera vez que se han identificado tumbas de un gran número de personas que se cree puedan ser de interés del ACNUR. Durante el último año ACNUR ha sido informado por cientos de supervivientes rohingya de casos de terribles maltratos y privaciones por parte de traficantes de personas en embarcaciones en el golfo de Bengala y en campos a lo largo de la frontera entre Tailandia y Malasia. Algunos de ellos afirmaron que vieron a personas morir apaleadas y por falta de alimentos. Estos hallazgos han sido compartidos con los gobiernos para invocar una acción urgente.

En Tailandia, ACNUR está ayudando a las autoridades a atender a las personas en necesidad de protección que se ven atrapadas en estas situaciones. La agencia asiste a personas que, en operaciones policiales, han sido rescatadas de campos de traficantes y les proporciona asistencia inmediata en forma de ropa, mantas y kits de higiene. El personal de ACNUR también lleva a cabo entrevistas, ayuda a reunir a familias que resultaron separadas durante el viaje, proporciona asesoramiento y apoyo e identifica posibilidades de reasentamiento en terceros países para las personas más vulnerables.

En Malasia, ACNUR efectúa labores de observación en la protección de las comunidades rohingya e interviene para conseguir la liberación de las personas que llegan por mar y que se sabe que están detenidas. La agencia también presta su apoyo a comunidades de refugiados en la implementación de proyectos sobre medios de subsistencia, desarrollo de la comunidad o de educación y capacitación profesional.

"El tráfico de personas es un problema regional que requiere esfuerzos coordinados de los países de la región, incluyendo los países de origen, de tránsito y de destino", afirmó Lynch. "Las medidas de carácter policial se deben acompañar de esfuerzos para reducir la necesidad de migrantes y refugiados de recurrir a los traficantes en primer lugar. Estos esfuerzos deben incluir también el abordar las causas profundas que empujan a estas personas a emprender estos viajes tan peligrosos".

En el estado de Rakhine, en Myanmar – de donde son originarias muchas de las víctimas de los traficantes de personas – ACNUR lleva mucho tiempo abogando por que se lleven a cabo esfuerzos concertados para estabilizar la situación. La agencia de la ONU está dispuesta a apoyar cualquier iniciativa en este sentido, y cree que se debe llegar a esta estabilización mediante el aseguramiento de los derechos para todos, la reconciliación, la igualdad socio-económica y el tratamiento de los temas relacionados con la ciudadanía.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por la traducción del inglés de este texto.