ACNUR llama a la calma y la moderación tras las protestas en un campamento de refugiados de Ruanda

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, pide calma y moderación tras los preocupantes informes de una protesta violenta de refugiados en el campamento de refugiados de Kiziba, en Ruanda.

El campamento de refugiados de Kiziba se encuentran en el distrito de Karongi, al oeste de Ruanda, y alberga a más de 17.000 refugiados de la República Democrática del Congo, un 77% mujeres y niños.

Según los informes, los refugiados que tomaron parte en la protesta expresaban su enfado por la reducción de la asistencia alimentaria.

La financiación de las operaciones humanitarias en Ruanda continúa bajo mínimos, lo que obligó al Programa Mundial de Alimentos (PMA) a reducir las raciones de alimentos en un 10 por ciento en noviembre de 2017, y en un 25 por ciento en enero de 2018.

"La protección y seguridad de los refugiados es nuestra máxima prioridad", dijo Ahmed Baba Fall, Representante de ACNUR en Ruanda.

ACNUR insta a los refugiados a respetar las leyes locales y a expresar sus quejas a través del diálogo, al tiempo que hace un llamamiento a las autoridades para que manejen la situación con calma y moderación.

Algunos refugiados también han manifestado su deseo de regresar a la República Democrática del Congo, por desesperación.

"Los refugiados tienen derecho a regresar a su país siempre que lo deseen. Pero instamos a los refugiados a tomar una decisión informada y a no hacer caso de información errónea o de rumores ", agregó el Representante de ACNUR en Ruanda.

ACNUR está solicitando a los donantes fondos para abordar la falta de financiación y las necesidades urgentes de los refugiados. Hasta la fecha, la petición de ACNUR en 2018 por valor 98,8 millones de dólares para apoyar a los refugiados en Ruanda está financiada únicamente en un 2 por ciento.

El PMA advierte sobre la posibilidad de racionamientos de mayor calibre si no se cubren las necesidades mensuales de 2,5 millones de dólares. Los recortes prolongados de las raciones de comida ponen en grave riesgo la seguridad alimentaria y las necesidades nutricionales de los refugiados, que dependen de esta asistencia.

Ruanda acoge a más de 173.000 refugiados en seis campamentos, incluyendo el de Kiziba, en el que viven refugiados congoleños desde hace más de 20 años.

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