ACNUR e Israel firman un acuerdo para encontrar soluciones para las personas eritreas y sudanesas

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y el Estado de Israel firmaron hoy un Marco de Entendimiento Común para promover soluciones para miles de personas eritreas y sudanesas que viven en Israel. Se establecerá un grupo de trabajo conjunto con una serie de objetivos y un programa para la implementación de soluciones para cerca de 39.000 personas en los próximos cinco años. Como resultado del Marco de Entendimiento Común, el Gobierno de Israel no aplicará su política de reubicación no voluntaria.

"ACNUR agradece la colaboración con el Gobierno de Israel para encontrar una solución para miles de personas eritreas y sudanesas. Este acuerdo asegurará que se brinde la protección a quienes la necesitan", dijo Volker Türk, Alto Comisionado Auxiliar para la Protección del ACNUR, quien firmó el acuerdo por parte del ACNUR. Por parte de Israel, el acuerdo fue firmado por el Primer Ministro Benjamin Netanyahu y el Sr. Arye Machluf Deri, Ministro de Asuntos Internos.

Según el acuerdo, el ACNUR, con el apoyo de los países receptores, trabajará para facilitar la salida a terceros países, por determinarse, de unos 16.000 eritreos y sudaneses en diversos programas, incluidos el patrocinio, el reasentamiento, la reunión familiar y la migración laboral, mientras que otros estar recibiendo un estatus legal adecuado en Israel.

Además, el ACNUR y el Estado de Israel diseñarán programas para alentar a los solicitantes de asilo eritreos y sudaneses a abandonar los barrios del sur de Tel Aviv, donde se han congregado en su mayoría. También se proporcionará capacitación profesional a los solicitantes de asilo para empleos en energía solar, agricultura y riego para que así puedan trabajar en el extranjero o en Israel.

ACNUR ha estado trabajando estrechamente con el Estado de Israel para identificar y responder a las necesidades de protección de los solicitantes de asilo en el país. En el pasado, el ACNUR expresó su preocupación por la política de reubicación no voluntaria de Israel ya que su monitoreo indicó que los reubicados no encontraron una seguridad adecuada o una solución duradera a su difícil situación en los países africanos de destino y, como resultado, muchos han intentado posteriormente peligrosos viajes dentro de África o hacia Europa.

Según la información proporcionada por la Autoridad de Población, Inmigración y Fronteras (PIBA), a fines de 2017 había unos 26.600 eritreos y 7.600 sudaneses en Israel. Desde el inicio del programa de reubicación en diciembre de 2013, unos 4.500 eritreos y sudaneses fueron reubicados de conformidad con la política del Gobierno.