ACNUR celebra el desembarco de los pasajeros del Sea Watch y Sea Eye y pide un enfoque mejor y más predecible

Un hombre desembarca en Malta con un niño de apenas un año del barco de rescate de bandera holandesa Sea Watch.

Un hombre desembarca en Malta con un niño de apenas un año del barco de rescate de bandera holandesa Sea Watch.  © ACNUR/Federico Scoppa

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados celebra la noticia de que los 49 refugiados y migrantes rescatados a bordo los barcos de las ONG Sea Watch 3 y Albrecht Penck hayan sido finalmente desembarcados en Malta. ACNUR agradece a las autoridades de Malta el haber proporcionado un puerto seguro y a los ocho Estados europeos que han decidido acogerlos. También son encomiables los esfuerzos de la Comisión Europea por su rol de coordinación en la respuesta de los Estados miembros.

No obstante, al ACNUR le preocupa mucho que la búsqueda de una solución para la situación de las personas rescatadas en el mar y, obviamente, en situación de riesgo, tome tanto tiempo –más de 18 días en el caso del Sea Watch 3-, a pesar del hecho de que a bordo viajaban mujeres y niños. Esto es inaceptable.

“El rescate en el mar no termina en el momento en que sacas a una persona del agua; implica llevarlos a tierra firme y a un lugar seguro lo antes posible”, dijo Filippo Grandi, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. “El imperativo de salvar vidas se debe anteponer a la política y no puede ser una responsabilidad que se negocia caso por caso”.

Los intentos hasta la fecha de poner en marcha un sistema colectivo y predecible para los desembarcos de personas rescatadas en el Mediterráneo han avanzado muy lentamente, a pesar de las propuestas planteadas de forma conjunta por ACNUR y la OIM. Por eso, sigue prevaleciendo el enfoque ad hoc y las personas rescatadas en el Mediterráneo pueden permanecer días o semanas a la espera de que se autorice su desembarco.

116.674 personas han alcanzado Europa por el Mediterráneo en 2018, un descenso significativo comparado con los años previos y un retorno a los niveles anteriores al año 2014. Sin embargo, el viaje es cada vez más mortífero: una de cada 50 personas que han emprendido esta ruta ha perdido la vida.