Comunicado de ACNUR sobre el fallecimiento de Sadako Ogata, ex Alta Comisionada de la ONU para los Refugiados

La Alta Comisionada de la ONU para los Refugiados Sadako Ogata, durante una visita a refugiados ruandeses en la región de Bukavu en Kivu Sur, en la República Democrática del Congo. Febrero de 1995.

La Alta Comisionada de la ONU para los Refugiados Sadako Ogata, durante una visita a refugiados ruandeses en la región de Bukavu en Kivu Sur, en la República Democrática del Congo. Febrero de 1995.  © ACNUR/UNHCR//Panos Moumtzis

La familia de Sadako Ogata, quien fuera Alta Comisionada de la ONU para los Refugiados entre 1991 y el año 2000, ha comunicado su fallecimiento en Tokio, Japón.

«Sadako Ogata fue una líder visionaria que dirigió ACNUR durante una de las décadas más trascendentales de su historia, transformando las vidas de millones de refugiados y de otras personas devastadas por las guerras, las limpiezas étnicas y el genocidio, y contribuyó a redefinir la acción humanitaria en un entorno geopolítico en rápida evolución», declaró el Alto Comisionado Filippo Grandi. «Fue una internacionalista muy comprometida y una amiga de las Naciones Unidas durante toda su vida».

Sadako Ogata comenzó su labor como Alta Comisionada poco después del fin de la Guerra Fría, un momento que desencadenó cambios profundos en el escenario político global y el desarraigo de decenas de millones de personas. Bajo su liderazgo, ACNUR desarrolló operaciones de emergencia a gran escala en respuesta a las crisis que se sucedieron en la antigua Unión Soviética, Irak, los Balcanes, Somalia, los Grandes Lagos y Timor Oriental, además de ayudar a millones de personas refugiadas a retornar a sus hogares gracias a grandes operaciones de repatriación desarrolladas en América Central, África y Asia. Por primera vez, la Agencia asumió un papel destacado trabajando directamente en zonas de conflicto para proteger y brindar asistencia a las personas refugiadas y desplazadas en el interior de su país, así como para ayudar a prevenir más desplazamientos de población.

La japonesa Sadako Ogata fue una académica y experta en diplomacia multilateral muy respetada, así como una defensora incansable de la solidaridad internacional con las personas refugiadas, asegurando la inclusión de la resolución de las crisis de desplazados en las negociaciones políticas y los procesos de paz. Tras finalizar su mandato como Alta Comisionada siguió vinculada a las Naciones Unidas y a la causa de los refugiados, siendo pionera en el concepto de «seguridad humana» y en el uso de la ayuda al desarrollo para contribuir a dar soluciones a los desplazamientos como Presidenta de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA). 

Desde ACNUR expresamos nuestras más sentidas condolencias a los hijos de Sadako Ogata, Atsushi y Akiko, a sus familiares, y al gobierno y pueblo japonés por esta gran pérdida.