ACNUR consternado por la matanza de decenas de personas desplazadas a manos de grupos armados en el este de la RDC

Varias familias han encontrado cobijo en una iglesia católica que sirve de espacio de acogida temporal para las personas desplazadas en Drodro, en la provincia congoleña de Ituri.

Varias familias han encontrado cobijo en una iglesia católica que sirve de espacio de acogida temporal para las personas desplazadas en Drodro, en la provincia congoleña de Ituri.  © ACNUR/John Wessels

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está consternada ante una serie de ataques mortales por parte de grupos armados contra personas desplazadas en la zona oriental de la República Democrática del Congo (RDC).

En el último incidente, 26 personas fueron asesinadas el domingo en el campamento de Ndjala, dentro del área sanitaria de Drodro, en la provincia de Ituri. Entre las víctimas había diez mujeres y nueve niños, mientras que otras once personas resultaron heridas. Los atacantes utilizaron armas de fuego, machetes y cuchillos.

El 21 de noviembre, una milicia atacó Drodro y Tché, otro asentamiento para personas desplazadas. Las autoridades comunicaron que 44 personas fueron asesinadas en Drodro y más de 1.200 refugios resultaron destruidos, mientras que en Tché más de 1.000 refugios fueron arrasados.

Hasta 20.000 personas se vieron forzadas a huir de Rhoe y buscar refugio en las inmediaciones de la base de la Misión de Estabilización de la ONU en la República Democrática del Congo (MONUSCO). Este campamento duplicó su población en menos de 48 horas, pasando de 21.000 a 40.500, obligando a las familias recién llegadas a dormir a la intemperie. Las principales necesidades son comida, alojamiento y atención médica, así como asistencia psicológica.

También en el este del país, un grupo armado atacó el pasado 14 de noviembre un campamento para personas desplazadas en la ciudad de Mikenge, en la provincia de Kivu Sur, asesinando a seis niños y a una mujer embarazada. Otras ocho personas resultaron heridas por disparos o con machetes. Los habitantes tuvieron que huir y sus hogares fueron destruidos.

Estos ataques, que en parte están vinculados a tensiones entre comunidades, agravan los problemas a los que se enfrentan los desplazados internos. El robo de ganado, que a menudo acompaña a los ataques, incrementa la inseguridad económica, mientras que la violencia agrava la angustia de las personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares al menos una vez, y también infunde miedo en la población local.

En la República Democrática del Congo, 5,6 millones de personas se han visto forzadas a huir, lo que supone un incremento de 400.000 personas en lo que va de 2021. Aunque la mayoría están siendo acogidas por las comunidades locales, más de 330.000 viven en campamentos para desplazados.

ACNUR hace un llamamiento a todas las partes para que respeten el carácter civil y humanitario de los asentamientos para desplazados, donde tanto las personas desplazadas internas como la población local están siendo atacadas en sus propias casas. ACNUR también pide a todas las partes que garanticen el acceso a los asentamientos para que los actores humanitarios puedan proporcionar asistencia esencial.

ACNUR necesita más apoyo económico para las operaciones que cuentan con una financiación insuficiente, con el objetivo de poder ofrecer una asistencia adecuada a la población desplazada interna. Hasta la fecha, ACNUR apenas ha recibido el 52 por ciento de los 204,8 millones de dólares necesarios para proporcionar ayuda vital a personas bajo el mandato de ACNUR en la República Democrática del Congo.