Las agencias humanitarias solicitan 222 millones de dólares para ayudar a los refugiados de Burundi

La refugiada burundesa Velarie Ntahonicaye y su familia delante de su casa en el campamento de refugiados de Kigoma, en Tanzania, en abril de 2019.

La refugiada burundesa Velarie Ntahonicaye y su familia delante de su casa en el campamento de refugiados de Kigoma, en Tanzania, en abril de 2019.  © ACNUR/Clemence Eliah

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, junto con 33 socios, solicita 222,6 millones de dólares (USD) para proporcionar una asistencia humanitaria muy necesaria a más de 315.000 refugiados burundeses durante 2021.

Durante casi siete años, Tanzania, Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo han estado acogiendo generosamente a los refugiados de Burundi. Si bien la transición política del año pasado alimentó  esperanza de que un mayor número de  refugiados pudieran volver a casa, la mayoría de los burundeses seguirán necesitando protección internacional durante todo el año 2021.

El llamamiento de financiamiento de este año (el Plan Regional de Respuesta para los Refugiados de Burundi 2021) busca apoyo esencial para proveer alimentos, refugio y educación, así como para el acceso a la atención médica y al agua. Estos últimos son particularmente necesarios para garantizar las medidas de prevención y respuesta relacionadas con la pandemia de coronavirus.

“Es crucial que aumente el apoyo internacional para garantizar que los refugiados burundeses reciban una protección y una atención significativas en los países vecinos”, dijo Clementine Nkweta-Salami, Directora Regional de ACNUR en las regiones del Este, el Cuerno de África y los Grandes Lagos. “Destinar recursos es una señal importante de que el mundo no ha olvidado a los refugiados burundeses y a las comunidades que los acogen”.

El llamamiento incluye necesidades de financiación para incrementar el retorno voluntario, seguro y digno de quienes decidan repatriarse y se complementa con un Plan Conjunto de Retorno y Reintegración de Refugiados, que abarca la recepción y el seguimiento de quienes regresan, y el apoyo para ayudarles a reintegrarse en Burundi.

En 2020, la respuesta a la situación de los refugiados burundeses fue una de las que menos financiación recibió a nivel mundial, ya que el llamamiento de 293 millones de dólares del año pasado solo se financió en un 40%. Las consecuencias para la vida de los refugiados y sus comunidades de acogida fueron nefastas. Entre ellas, los recortes en las raciones de alimentos, refugios inadecuados, la escasez de medicamentos y la falta de actividades de subsistencia.

 

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