Discurso de apertura en el Foro Mundial sobre los Refugiados

SÓLO ES AUTÉNTICO EL TEXTO PRONUNCIADO

Injusticia, conflicto y violencia. Por eso estamos aquí. Nuestro mundo está en crisis, y 25 millones de personas refugiadas nos miran en busca de soluciones.

Secretario General,

Presidentes, Primeros Ministros, Viceprimeros Ministros, Ministros,

Damas y caballeros,

A medida que la década llega a su fin, las perspectivas, digámoslo, son sombrías. La pobreza, la desigualdad y la emergencia climática están acelerando los conflictos y el desplazamiento. Las crisis de larga data parecen cada vez más inabordables.

No hay duda de que el mayor impacto se ha sentido en el mundo en desarrollo. Los países en regiones afectadas por la crisis, a pesar de los recursos limitados, han mantenido en gran medida sus puertas abiertas, preservando millones de vidas. Algunos donantes han sido muy generosos, mostrando previsión y solidaridad. Sin embargo, la hospitalidad de los países que reciben a la mayoría de las personas refugiadas se ha visto a menudo eclipsada por el pánico producido en otras partes del mundo.

A nivel mundial, la respuesta internacional a los refugiados ha sido poco sistemática y desbalanceada. La responsabilidad compartida, la base de nuestro sistema moderno para proteger a las personas refugiadas, está siendo reemplazada en los países con más recursos al mover la responsabilidad a aquellos países que son menos capaces de hacer frente. Y así, las personas refugiadas también son apartadas, enviadas a los márgenes, a menudo en campamentos, aislados de la vida social y económica de las comunidades que los acogen. La ayuda humanitaria ayuda y sigue siendo vital, pero no es suficiente ni adecuada para cambiar el rumbo de la desesperación a la esperanza.

A medida que amanece una nueva década, con unos 71 millones de personas desarraigadas de sus hogares a nivel mundial, dentro y fuera de sus países, es hora de replantear nuestras respuestas. Necesitamos una visión amplia, para inspirar y comprometer a las personas e instituciones de toda la sociedad: una amplia alianza de Gobiernos, la comunidad de ayuda, las empresas, las instituciones de desarrollo, la sociedad civil, los grupos confesionales, la academia, el deporte y las artes, y las propias personas refugiadas. Representamos esa misma alianza, aquí, hoy. Necesitamos un plan inteligente e integral, con alcance mundial. Y desde hace un año, tenemos uno.

El Pacto Mundial sobre los Refugiados proporciona un nuevo plan para abordar las crisis de refugiados, uno basado en los principios y estándares de protección, pero que considera de los desafíos del siglo XXI. Involucra a todas las partes de la sociedad, para garantizar que las personas refugiadas y quienes les acogen obtengan el apoyo que necesitan y merecen. Exige planes de acción plenamente formados para ayudar a los países que sufren la peor parte de las emergencias de refugiados; políticas de desarrollo que permitan a las personas refugiadas y a quienes les acogen prosperar; vías legales justas y predecibles para el reasentamiento; y los medios para regresar a casa con seguridad y dignidad.

El impulso ya está ahí. El enfoque establecido en el Pacto se basa en décadas de experiencia, especialmente en las crisis de refugiados a gran escala más recientes, como la situación en Siria, que han inspirado un cambio fundamental en la forma en que nos relacionamos con las personas refugiadas. Y el modelo integral que propone el Pacto ya está siendo aplicado por una docena de Estados con visión de futuro, ayudando a millones de personas refugiadas y a quienes les acogen localmente a trabajar, ir a la escuela, abrir cuentas bancarias, obtener la atención médica que necesitan, y en algunos casos, encontrar soluciones que les permitan volver a casa o construir un futuro en nuevos países.

Ya no estamos hablando de cerrar la brecha humanitaria-desarrollo. Estamos haciendo que este "nexo" suceda, a menudo vinculándolo con los esfuerzos de paz, a través de la creatividad, el compromiso y el liderazgo de los socios del desarrollo y de algunos Gobiernos visionarios.

Las nuevas alianzas, entre el sector privado, una gama de entidades dentro de los Gobiernos de acogida, las instituciones financieras y los inversores en desarrollo, están transformando los asentamientos remotos de refugiados y sus comunidades circundantes en lugares de agricultura, comercio y aprendizaje conectado.

Los nuevos modelos de cooperación regional están ayudando a abordar los complejos flujos mixtos en los que las personas refugiadas viajan junto a otros cuyos derechos y vulnerabilidades no deben ser ignorados. Miles de millones de dólares en nuevos recursos de desarrollo se están canalizando hacia las comunidades de acogida de refugiados, que previamente se habían dejado solas y tuvieron que valerse por sí mismas, facilitando que los sistemas nacionales incluyan poblaciones refugiadas hasta que se resuelva su difícil situación.

Este foro es donde daremos más sustancia al Pacto, a través de los compromisos y contribuciones que ustedes anunciarán.

Y aquí es donde construiremos la coalición de apoyo para respaldar estos esfuerzos extraordinarios, acelerarlos y ampliarlos a medida que avanzamos en una nueva década.

El Foro lleva un año en desarrollo y deseo agradecer a todas las personas que ayudaron a impulsar y dar forma a las consultas nacionales y regionales, y el enorme trabajo preparatorio que se ha dedicado al desarrollo de nuevas alianzas y preparación de contribuciones innovadoras.

También me complace dar la bienvenida a unas ochenta personas refugiadas, que representan una amplia gama de comunidades, organizaciones y redes dirigidas por refugiados. Ustedes han desempeñado un papel fundamental en la configuración del Foro, y su presencia aquí enriquecerá y profundizará nuestros intercambios.

Muchas de las discusiones ya comenzaron ayer. Se lanzaron tres Plataformas de apoyo para ayudar a mantener e impulsar el trabajo pionero que se lleva a cabo a través de la Declaración de Nairobi de IGAD en el este y el Cuerno de África, la Estrategia de soluciones para refugiados afganos y el MIRPS en Centroamérica y México. Esto proporcionará una base más sólida para la solidaridad internacional en tres situaciones principales y de escasos recursos de desplazamiento humano y les pido a todos ustedes que ayuden a contribuir a su éxito.

Ayer también se lanzó la Red Interdisciplinaria Académica Mundial, que fomentará la investigación y el aprendizaje, y brindará nuevas oportunidades de becas a las personas refugiadas.

Y durante los próximos dos días, podemos anticipar una amplia gama de compromisos e iniciativas innovadoras que ayudarán a transformar la respuesta a las crisis de los refugiados en un esfuerzo verdaderamente mundial, basado en compartir la responsabilidad dentro y entre las sociedades y regiones. En las discusiones plenarias, los diálogos y paneles de alto nivel, las sesiones destacadas y otros eventos, nos centraremos en áreas críticas como la inclusión de personas refugiadas, soluciones, educación, empleos y medios de vida, capacidad de protección y energía e infraestructura.

En relación con este último, la energía, les invito a todos a unirse a mí para emprender un ambicioso 'Reto de energía limpia', de modo que para el 2030, todas las comunidades de acogida de personas refugiadas y sus comunidades vecinas tengan acceso a energía asequible, confiable, sostenible y moderna.

Damas y caballeros,

Seríamos ingenuos si ignoramos la realidad. El entorno de protección actual es complejo y preocupante. Vemos personas refugiadas que han huido por sus vidas siendo demonizadas y convertidas en figuras de miedo. Vemos personas haciendo capital político avivando la ansiedad pública y dirigiéndola hacia algunas de las personas más marginadas y vulnerables del mundo. Esto no solo es inmoral, sino que reduce el espacio para soluciones prácticas.

Pero aquí, hoy, tenemos el contrapeso para eso. En el Pacto Mundial sobre los Refugiados, tenemos un plan práctico basado en principios y valores. Tenemos un modelo de acción internacional basado no en cultivar el miedo, sino en ofrecer soluciones basadas en principios, pero factibles.

Durante siglos, las experiencias de exilio y las tradiciones de refugio han formado parte de nuestro patrimonio humano colectivo. Y ahora, la solidaridad tiene un nuevo plan, uno que reformula las antiguas tradiciones de hospitalidad para cumplir con la realidad futura de nuestro mundo complejo e interdependiente. Durante los próximos dos días, tomaremos ese plan y le daremos sustancia y significado.

Millones de personas refugiadas se beneficiarán, y nosotros también. Gracias por ser parte de este viaje.