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Palabras del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi
en la III Reunión de Anual del MIRPS

Declaraciones y discursos

Palabras del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi
en la III Reunión de Anual del MIRPS

8 Diciembre 2020

Me siento honrado de poder participar en esta sesión de alto nivel de la tercera reunión anual del MIRPS. Quisiera en primer lugar agradecer a la presidencia del Gobierno de El Salvador por organizar este evento y por su liderazgo y compromiso en impulsar con éxito la agenda de protección y soluciones del MIRPS en un año tan difícil para el mundo y, particularmente para la región.

La pandemia del COVID-19 nos sigue afectando a todos, y particularmente a refugiados, desplazados y apátridas. La pandemia y las medidas que los Estados han puesto en marcha para contener el COVID-19 han agravado los desafíos a los que ya se enfrentaba la región centroamericana. En los países de origen, se han acentuado las fragilidades socioeconómicas y ha crecido la violencia por parte de grupos criminales.  La búsqueda de seguridad y protección se ha hecho más difícil ya que los Estados han tenido que cerrar fronteras y limitar el movimiento para mitigar la propagación de la enfermedad. En los países de tránsito y destino, las economías también se han visto muy afectadas, y los servicios públicos sobrecargados para hacer frente al COVID-19.  

Casi 1 millón de personas se han visto obligadas a huir hacia y desde Centroamérica a lo largo de los últimos años. A esta emergencia humanitaria se ha sumado la fuerza devastadora de eventos climáticos extremos, como los huracanes Eta e Iota afectando a millones de personas en la región.

Vivimos momentos críticos en nuestra misión diaria de proteger y asistir a la población desplazada. Por eso el MIRPS, por la responsabilidad compartida que encarna, se revela como actor fundamental de la cooperación regional. El trabajo realizado este año a través del MIRPS, bajo el liderazgo de la ministra Hill, ha impulsado alianzas estratégicas con los actores del desarrollo y ha destacado el rol esencial de los gobiernos locales, municipios y ciudades, así como la sociedad civil y el sector privado como actores clave en el fortalecimiento de la protección e integración.

En estos esfuerzos, los países MIRPS no se han encontrado solos. Me gustaría, aquí, elogiar el trabajo de la Plataforma de Apoyo MIRPS que bajo el liderazgo de España ha logrado, entre otros, desarrollar un paquete de apoyo para fortalecer la capacidad de los sistemas nacionales en la región.

Resulta asimismo alentadora la participación en la Plataforma de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) que, bajo el liderazgo de mi colega y amiga Alicia, ha desarrollado un Plan de Desarrollo Integral para el Norte de Centroamérica y México.

Desde ACNUR reitero nuestro apoyo a la implementación de los proyectos que fueron presentados durante la reunión técnica del día de ayer, relativos a la educación, medios de vida, o protección.

Ha sido un año difícil y el camino en 2021 no va a ser más fácil. Los efectos socioeconómicos de la pandemia seguirán manifestándose y se agudizarán, la región seguirá expuesta a los desastres generados por el cambio climático y el nivel de violencia e inseguridad desafortunadamente no bajará rápidamente. Sin embargo, gracias a mecanismos solidarios como el MIRPS, podemos tratar de mitigar estos efectos.

En ese sentido, saludo a la presidencia guatemalteca entrante del MIRPS y aliento al ministro Brolo a aprovechar la oportunidad para posicionar al MIRPS como un espacio clave que asegure la inclusión de las personas desplazadas forzosamente en los planes de recuperación post COVID-19 para la región.

Gracias.