Palabras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, en la Cuarta Reunión Anual del MIRPS

S.E. Embajador Pedro Brolo, Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala,

Distinguidos delegados, queridos amigos queridas amigas.

Es para mí un gusto inmenso estar de vuelta en Guatemala y en la mágica ciudad de la Antigua y poder estar aquí con todos ustedes para la Cuarta Reunión Anual del MIRPS. Parece que en Guatemala cuando algo es bueno se dice que es chilero – es muy chilero estar aquí.

El MIRPS es para el ACNUR una prioridad. He podido estar en cinco de los (siete) países MIRPS este año. Tanto en Costa Rica y Panamá (hace unos meses), y acabo de regresar de México, El Salvador y ahora, estoy en Guatemala. Estos viajes me han permitido constatar muchos avances en esta región, prácticas y políticas innovadoras e integrales para la protección y la inclusión de las personas en situación de movilidad humana.

La magnitud y la complejidad de los movimientos de población son cada vez más preocupantes: la violencia, la inseguridad provocada por las pandillas y el crimen organizado. Una pandemia que no da tregua y cuyo devenir resulta difícil de prever y que, lamentablemente, a veces ha servido de excusa para introducir medidas restrictivas, endurecer las políticas migratorias y llevar a cabo expulsiones masivas. Los estragos del cambio climático han exacerbado estas tendencias. A ello se agregan un sinnúmero de retos sociales, económicos y también humanitarios cuyo impacto repercute de modo directo en la movilidad y desplazamiento de personas en y desde la región.

A causa de esta crisis sin precedentes, cientos de miles de personas siguen recorriendo caminos llenos de peligros e incertidumbres en busca de un futuro mejor, de una vida digna, de una vida segura. Este año más de 100 mil personas han cruzado de Colombia a Panamá a través de la selva del Darién.  Muchas de ellas continuaron su travesía hacia el norte. Durante los primeros seis meses de 2021, México fue el tercer país del mundo con el mayor número de solicitudes de asilo.

Frente a estos retos, el MIRPS ha sido un motor de iniciativas en la agenda de desplazamiento y refugio en la región, uniendo sus esfuerzos para responder a las necesidades de protección y al mismo tiempo para contribuir a la estabilización de estos flujos.

Reconozco los valiosos esfuerzos de países como El Salvador y Honduras en fortalecer sus legislaciones, sus políticas públicas y programas que respondan a las necesidades reales de los desplazados. En El Salvador, con el Gobierno, coincidimos hace unos días, en la importancia de actualizar la información sobre desplazamiento interno.

En Costa Rica, Panamá, México y Guatemala he sido testigo de importantes progresos en el fortalecimiento de los sistemas nacionales de asilo y refugio, así como en brindar alternativas migratorias y protección complementaria a quienes lo necesitan. Al respecto, también apreciamos los avances de Belice.

El MIRPS es también un catalizador para la inclusión. Sus países, junto a sus gobiernos locales, con la participación de actores tan relevantes como la sociedad civil, empresas y universidades, colaboran cada vez más para transformar la respuesta humanitaria. Incluyen la realidad del desplazamiento en los planes municipales; extendiendo los beneficios de sus programas y servicios.

La iniciativa de las ciudades solidarias se ha convertido en un modelo clave para la región.  Estuve en Tijuana y en San Diego, dos ciudades vinculadas a través la frontera por la geografía, la historia y la movilidad humana, y luego en Guadalajara y ahora, aquí en Guatemala donde vi ejemplos de generosidad, de una acogida cálida y de esfuerzos genuinos para hacer parte a los refugiados del tejido social y laboral. En México vi a refugiados trabajando en una fábrica de muebles, por ejemplo, me compartieron con ilusión su orgullo de contribuir a la sociedad mexicana. Aquí, una madre joven me habló con tanta emoción de nuevas oportunidades ofrecidas por la ciudad de San Benito, en el Petén.

En El Salvador me ha impresionado ver a los jóvenes demostrando con entusiasmo sus talentos – muchos me hablaron de sus sueños. Los centros urbanos llamados CUBO en El Salvador ofrecen un espacio de convivencia seguro. Escuchar a las personas que servimos nos compromete aún más como ACNUR. Su resiliencia y su fuerza nutren nuestro diario quehacer.

Señor Canciller, señor Embajador, Señoras y Señores,

Estos programas son exitosos, pero no son suficientes. Ha llegado el momento de replicarlos, ampliarlos e interconectarlos, bajo su liderazgo. Y todo esto requiere la participación mucho más activa de los actores de desarrollo, instituciones regionales, la banca internacional, agencias de las Naciones Unidas y la sociedad civil.

También generar más sinergias con otros foros, plataformas y programas que abordan las causas estructurales las "root causes" de la movilidad humana y buscan soluciones. Estos son los principios de colaboración y responsabilidad compartida que hacen realidad la implementación del Pacto Mundial de Refugiados en la región.

Aprovecho de esta oportunidad para agradecer a España y Canadá por su rol en la coordinación de la Plataforma de Apoyo y a Honduras que asumirá la próxima Presidencia Pro Tempore del MIRPS.

Para terminar, quiero agradecer una vez más a Guatemala por asumir con mucho compromiso y entusiasmo este rol.

Muchas gracias.