Las Delicias: una comunidad desplazada que pudo volver a tener un hogar y un barrio digno
Las Delicias: una comunidad desplazada que pudo volver a tener un hogar y un barrio digno
José Luis Zabaleta, líder del barrio Las Delicias y gestor del proceso de legalización del asentamiento de personas desplazadas.
El barrio Las Delicias comenzó hace más de 20 años como un asentamiento de origen informal de familias desplazadas por el conflicto armado. Hoy es un ejemplo de cómo las comunidades desplazadas pueden acceder a sus derechos, reconstruir sus proyectos de vida, integrarse en sus comunidades de acogida y volver a tener un hogar.
En 2005, familias desplazadas internamente provenientes del Catatumbo, Arauca, la Costa Caribe y otras regiones del país llegaron a Cúcuta buscando un lugar seguro para empezar de nuevo. Levantaron viviendas de madera y materiales reciclados, en una zona de la Comuna 9 que para entonces carecía de servicios básicos, alumbrado público y vías.
"Aquí no había nada: no había agua, alcantarillado, luz, ni caminos. Fuimos nosotros, organizándonos poco a poco y construyendo el barrio con los vecinos", dice José Luis Zabaleta, uno de los protagonistas de este proceso desde el primer día.
En 2010, con el apoyo de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, la comunidad inició un proceso de identificación de necesidades, prioridades y fortalecimiento de sus capacidades.
José Luis, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio, relata: "No sabíamos qué era una legalización. ACNUR nos ayudó a organizarnos, nos capacitó y nos enseñó que la legalización del barrio era importante para acceder a nuestros derechos". La comunidad dejó de pedir favores y comenzó a exigir sus derechos.
Tras años de diálogo entre líderes comunitarios, propietarios de los terrenos, la Alcaldía de Cúcuta y otras instituciones, en 2015 Las Delicias fue reconocido oficialmente como barrio. La legalización permitió la instalación de alumbrado público, acueducto, la construcción de espacios comunitarios, escenarios deportivos y obras de infraestructura.
Asimismo, de las 450 familias del barrio, más del 90 % logró acceder a las escrituras de sus viviendas. "Hoy, Las Delicias es ejemplo de un proceso en el que nos sentamos a dialogar las comunidades, los propietarios de los terrenos y la Alcaldía, y hemos llegados a un feliz término en el que todos ganamos", afirma José Luis.
Desde 2016, más de 2.7 millones de personas de Venezuela han llegado a Colombia para buscar protección. De acuerdo con Migración Colombia, a 2026, más de 100 mil personas refugiadas y con necesidad de protección internacional se han asentado en la ciudad de Cúcuta.
“Las Delicias se dio a conocer a nivel local e internacional por su solidaridad con la población proveniente de Venezuela. Fue uno de los primeros barrios donde se identificaron hogares solidarios: en su mayoría, familias colombianas desplazadas que acogieron en sus casas o en sus negocios a familias venezolanas”, comenta Tiana Anaya, asociada de protección de la oficina de ACNUR en Cúcuta.
El espíritu de organización comunitaria de Las Delicias abrió la puerta a nuevas oportunidades. En 2022, fue uno de los sectores priorizados por la Alcaldía de Cúcuta para el Programa de Mejoramiento de Barrios, una iniciativa con la que ACNUR, ONU-Hábitat y OIM impulsaron obras de canalización de aguas, la adecuación de un salón comunitario y la construcción de un campo deportivo y un espacio lúdico para la comunidad.
Sin embargo, las obras representan solo una parte de la transformación. Durante más de una década, ACNUR acompañó a la comunidad de Las Delicias en la construcción de soluciones duraderas, fortaleciendo sus capacidades para liderar y gestionar su propio proceso de desarrollo.
La participación de la comunidad ha sido el factor decisivo. "El compromiso de sus habitantes permitió consolidar un proceso de empoderamiento, integración local y autosuficiencia, en el que las personas desplazadas pasaron de responder a necesidades inmediatas a construir un proyecto de vida comunitario en el territorio", afirma Tiana Anaya.
Hoy, Las Delicias es un ejemplo de cómo las personas desplazadas pueden reconstruir sus vidas, fortalecer el tejido social y convertir el lugar al que llegaron buscando protección en un verdadero hogar.
José Luis, líder emblemático de este barrio, se ha dedicado a formar nuevos líderes y acompañar procesos organizativos y comunitarios en esta y otras comunidades.
Aunque Las Delicias aún enfrenta desafíos como la pavimentación de sus vías y el mejoramiento de las condiciones de la seguridad, la organización comunitaria y solidaridad siguen siendo sus mayores fortalezas.
"Queremos que los otros asentamientos logren lo mismo que logró Las Delicias”, dice José Luis. Para él, el mayor logro va más allá de las obras de infraestructura. Lo más importante ha sido demostrar que, cuando una comunidad conoce sus derechos, se organiza y trabaja unida, es capaz de superar el desplazamiento forzado, construir un futuro con dignidad y transformar un asentamiento en un barrio donde las personas reconstruyen su vida con dignidad.