Emergencia en el Sahel

El Sahel se enfrenta a una de las más graves crisis humanitarias del mundo. Y una de las más olvidadas.

La violencia indiscriminada ha obligado a más de 2,5 millones de personas a huir en toda la región, tanto dentro de sus países como a través de las fronteras.

Esta emergencia humanitaria  y de protección ahora se ve agravada por el impacto de la COVID-19, que se suma a  desafíos preexistentes, como el cambio climático y la inseguridad alimentaria.

 

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Última actualización 9 de julio de 2020

“La emergencia está aquí, en el Sahel, donde las personas sufren, son asesinadas, las mujeres son violadas, los niños no pueden ir a la escuela. Sahel es el lugar donde debemos intervenir antes de que esta crisis se vuelva inmanejable”.

–Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados

El conflicto continúa aumentando, sin interrupciones por la pandemia, especialmente en la región de Liptako-Gourma, que limita con Burkina Faso, Malí y Níger. En Burkina Faso, más de 900.000 personas se habían desplazado internamente a mediados de 2020, un aumento de cuatro veces en un año. La emergencia ya está afectando a Mauritania y Chad, y corre el riesgo de extenderse a los países costeros de Benín, Côte d’Ivoire, Ghana y Togo.

Las mujeres y los niños son los más afectados por esta crisis. Las comunidades locales han demostrado una generosidad notable, pero están en un punto de colapso. Las capacidades nacionales están abrumadas, y el apoyo internacional se ha dedicado desproporcionadamente a la asistencia de seguridad, con recursos limitados para las actividades humanitarias y de desarrollo que se necesitan con urgencia.

La pandemia de COVID-19 está exacerbando la situación y ahora está afectando las áreas que albergan refugiados y desplazados internos. El aumento constante de las tasas de infección indica una emergencia inminente en una región donde las estructuras de salud han sido objeto de inseguridad. El impacto socioeconómico inmediato tendrá consecuencias a más largo plazo para la seguridad alimentaria, el acceso a los servicios y los medios de vida en toda la región, impactando desproporcionadamente a las poblaciones desplazadas y a las comunidades que las acogen.

¿Qué está haciendo ACNUR para ayudar?

ACNUR está ampliando su respuesta a esta crisis al proporcionar alojamiento y artículos básicos de ayuda, apoyar a víctimas de violencia sexual y de género, ayudar a las personas a acceder a la educación, y trabajar para mitigar el impacto devastador del cambio climático. Pero no podemos hacerlo solos. ACNUR requiere urgentemente unos 186 millones de dólares para proporcionar protección y asistencia que salven vidas a refugiados, desplazados internos, repatriados y comunidades de acogida en la región del Sahel, incluida la prevención y respuesta para la COVID-19.

Más información (disponible en inglés):