ACNUR: disminuyen solicitudes de asilo y llegadas por mar, pero persisten las necesidades de protección internacional entre las personas que llegan a España
ACNUR: disminuyen solicitudes de asilo y llegadas por mar, pero persisten las necesidades de protección internacional entre las personas que llegan a España
Madrid - Aunque en 2025 se registró un descenso tanto en las solicitudes de asilo como en las llegadas por mar a España, las necesidades de protección internacional siguen siendo elevadas, especialmente entre las personas más vulnerables, advierte ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.
Descenso de llegadas por mar y por tierra, pero no del riesgo
En el conjunto del país, en 2025, las llegadas por mar y por tierra se situaron en 36.775, frente a más de 64.000 el año anterior, lo que supone una reducción del 43%. Sin embargo, ACNUR subraya que una disminución en los números no implica necesariamente una reducción en las necesidades de protección internacional y, en ocasiones, puede reflejar un endurecimiento de los obstáculos en la salida o el tránsito, un incremento de los riesgos, o cambios en las rutas, lo que puede traducirse en una mayor vulnerabilidad y peligro para las personas.
El análisis por rutas resulta clave. En la ruta atlántica hacia Canarias, las llegadas se redujeron en torno a un 62% respecto a 2024, con un repunte concentrado en los últimos meses del año y cifras más bajas durante el verano. Pese a la reducción global, se observa una mayor diversificación de los puntos de salida, lo que puede implicar travesías más largas y peligrosas.
Al mismo tiempo, en 2025, las llegadas a Islas Baleares crecieron un 24%, lo que apunta a un desplazamiento parcial de los flujos hacia el Mediterráneo occidental. Este incremento incluyó la llegada de personas con claras necesidades de protección, entre ellas mujeres, niños y niñas, de países afectados por la violencia y crisis humanitarias.
“El descenso de llegadas por mar responde a múltiples factores, entre ellos, la situación en los países de origen, las condiciones meteorológicas y las medidas de control y cooperación entre los Estados. Una disminución de las llegadas puede considerarse positiva cuando está vinculada a mejoras reales en seguridad y protección; sin embargo, también puede significar que un mayor número de personas quede atrapado en situaciones de riesgo o se vea forzado a recurrir a rutas aún más peligrosas”, señala Paula Barrachina, portavoz de ACNUR.
Asilo y protección internacional
La mayoría de las personas solicitantes de asilo fueron de nacionalidad venezolana, con más de 85.000 solicitudes (59% del total), lo que representa un incremento del 29% respecto a 2024. Les siguieron las personas de nacionalidad maliense, con 16.000 solicitudes, 50% más que el año anterior, y las de nacionalidad colombiana que, pese a registrar un descenso interanual del 64%, se mantuvieron como el tercer grupo más numeroso con aproximadamente 14.000 solicitudes.
En 2025, España concedió protección internacional a 75.274 personas (47% de las solicitudes resueltas). De ellas, 7.838 obtuvieron el estatuto de refugiado, 10.103 la protección subsidiaria y 57.333 la protección por razones humanitarias, la mayoría nacionales de Venezuela. Además, 30.375 personas solicitaron protección temporal, de las cuales 29.600 son de nacionalidad ucraniana.
La mayoría de las solicitudes de asilo se presentaron en territorio nacional (134.895). Este dato refleja que muchas personas solicitaron asilo tras llegar a España por vía aérea, en particular, desde países de América Latina, como Venezuela y Colombia.
Persisten perfiles de protección internacional
En cuanto a los perfiles de las personas refugiadas que llegaron a España en 2025, tanto por vía marítima y terrestre como aérea, ACNUR subraya que siguen buscando protección personas procedentes de contextos de conflicto y crisis humanitarias prolongadas, con necesidades de protección internacional y en situación de alta vulnerabilidad. El 41% de las solicitudes fueron presentadas por mujeres y niñas, un dato que refuerza la necesidad de mantener un enfoque sensible al género y a la edad en los sistemas de acogida y protección.
En Canarias, una parte significativa de quienes llegaron por vía marítima fue de nacionalidad maliense (un 37%), procedentes de un país marcado por la violencia y el desplazamiento forzado tanto a nivel interno como en la región del Sahel central. Esta realidad se refleja también en el aumento de las solicitudes de asilo presentadas por malienses, que pasaron de representar el 6% del total en 2024 al 11% en 2025. También en Canarias se ha observado un incremento de mujeres en situación de alta vulnerabilidad y con necesidades de protección internacional, muchas de las cuales han sido víctimas de violencia extrema tanto en sus países de origen como durante el tránsito.
En paralelo, se registraron llegadas por otras rutas, con un aumento de personas de nacionalidad somalí y maliense hacia Baleares y de nacionalidad sudanesa hacia Ceuta, lo que confirma que las necesidades de protección se mantienen.
“Aunque se observe un descenso de las llegadas en algunas rutas, no hay indicios de que hayan disminuido las necesidades de protección ni los riesgos. Las rutas marítimas, en particular la ruta hacia las Islas Canarias, siguen siendo muy peligrosas, y persiste nuestra preocupación por las muertes y desapariciones en el mar, así como por los riesgos de violencia, explotación y trata de seres humanos a lo largo del trayecto”, señala la portavoz de ACNUR.
Vías seguras y soluciones sostenibles
En este contexto, ACNUR insiste en la importancia de que la cooperación entre países se centre en soluciones sostenibles, incluyendo la protección a lo largo de las rutas, el apoyo humanitario y el acceso a vías seguras y regulares. Sin alternativas accesibles, como la reunificación familiar, el reasentamiento u otras vías complementarias, muchas personas seguirán viéndose obligadas a recurrir a rutas peligrosas. En 2025, España mantuvo su compromiso con estas vías seguras a través del reasentamiento: 861 personas refugiadas procedentes del Líbano y Costa Rica llegaron mediante este programa (el 30% mujeres y el 37% niños y niñas), una vía que garantiza protección a quienes más la necesitan sin tener que arriesgar su vida en el camino.