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De Saná a París: el viaje de un estudiante refugiado gracias a una beca

De Saná a París: el viaje de un estudiante refugiado gracias a una beca

Una beca ofreció una vía segura y legal a Faniel, un refugiado eritreo que nació y creció en Yemen, para cursar estudios de posgrado en Francia tras años de desplazamiento y barreras administrativas.
17 February 2026

Cuando llegó el correo electrónico, Faniel se quedó sentado en silencio durante dos horas. Después de meses de espera, el mensaje confirmaba lo que apenas se atrevía a esperar: le habían otorgado una beca para estudiar un máster en Sciences Po, en París.

“Me dije a mí mismo: ‘Hay miles de solicitantes y muchos están más cualificados que yo’”, cuenta. “Pero, como refugiado, aprendes que no tienes nada que perder por intentarlo”.

Faniel, de 29 años, es un refugiado eritreo que nació y creció en la capital de Yemen, Saná. Sus padres huyeron de Eritrea hace casi cuatro décadas y llegaron por barco en 1989 a la costa del mar Rojo de Yemen, un país que, en la actualidad, se enfrenta a una de las mayores crisis humanitarias del mundo. ACNUR lo registró poco después de su nacimiento en 1996, y Yemen ha sido el único hogar que ha conocido.

A pesar de más de una década de conflicto e inestabilidad que ha supuesto una enorme presión para las comunidades y los servicios públicos, Yemen sigue acogiendo a más de 63.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo. Muchas de ellas han vivido en el país durante generaciones, enfrentándose a oportunidades económicas limitadas y a un espacio de protección cada vez más reducido en uno de los países más pobres de la región, con necesidades humanitarias generalizadas.

En este contexto, Faniel prosiguió sus estudios. Obtuvo una licenciatura en Ingeniería de Telecomunicaciones, graduándose con una puntuación del 90 por ciento. Cuando se presentó la oportunidad de obtener una beca para refugiados en Sciences Po, cumplía los requisitos académicos, lingüísticos y de condición de refugiado.

Sin embargo, seguía existiendo un obstáculo importante.

De la oportunidad a la realidad

Como muchas personas refugiadas que viven en una situación de desplazamiento prolongado, Faniel no tenía la documentación legal necesaria para viajar al extranjero. Sin pasaporte ni documento de viaje reconocido, aceptar la oferta de la beca parecía inicialmente imposible.

Después de informar a la universidad de su situación, Sciences Po se puso en contacto con ACNUR en Francia para explorar posibles soluciones. ACNUR Yemen entrevistó entonces a Faniel para evaluar sus circunstancias e identificar el apoyo necesario para que pudiera aceptar la beca.

Las oficinas de ACNUR en Yemen, Yibuti y Francia coordinaron estrechamente con la Agencia Universitaria de la Francofonía (AUF) para resolver las barreras legales y logísticas a través de la vía complementaria para la educación UNIV'R, una ruta segura y regulada que permite que personas refugiadas accedan a educación superior en Francia, fuera de los programas tradicionales de reasentamiento.

El proceso consistió en facilitar los trámites de salida de Saná, trasladar a Faniel a la ciudad portuaria de Adén para completar el prerregistro con ACNUR, apoyar la expedición de un documento de viaje y organizar el viaje a Yibuti. Desde ahí, con el apoyo oportuno de las autoridades francesas, obtuvo la visa y la documentación necesarias antes de continuar su viaje a París.

“Sentí que creían en mi potencial”, comenta Faniel. “Fue un nivel de coordinación increíble el que convirtió una situación muy compleja en una realidad”.

Primeras impresiones

Faniel llegó a París en septiembre de 2025 para el inicio del curso. “Sciences Po es muy exigente académicamente, así que dedico la mayor parte del tiempo a estudiar, a hacer trabajos, a investigar, etcétera. Superó algunas de mis expectativas. Los profesores proceden de entornos muy diversos, de muchos países diferentes”.

“Además de estudiar, me gusta explorar. Es mi primera vez en Europa y la primera vez que veo una ciudad europea”, cuenta. “Y no es una ciudad cualquiera, sino una de las más bellas y famosas del mundo”.

A medida que se iba adaptando a su nueva vida, empezó a dar largos paseos y a explorar los lugares emblemáticos de la ciudad. Visitó la Torre Eiffel, el Museo del Louvre, Montmartre y el Arco del Triunfo.

“La Torre Eiffel me causó una gran impresión”, confiesa. “Subí hasta la cima y vi toda la ciudad extendiéndose a mi alrededor. Fue inolvidable”.

En el Louvre, se encontró con algo inesperado.

“Lo que me resultó especialmente significativo fue descubrir estatuas e inscripciones yemeníes en el museo”, explica. “Fue algo realmente bonito de ver”.

Manteniéndose en contacto con su hogar

Mientras se adapta a la vida en París, Faniel sigue estando muy unido a su familia en Yemen.

“Mi familia está en Saná”, comenta, una ciudad que sigue afectada por años de conflicto e inestabilidad. “Hago videollamadas semanales con ellos y también nos mantenemos en contacto a través de mensajes de texto y WhatsApp”.

También ha encontrado una comunidad acogedora en Francia. Los fines de semana se reúne con otros yemeníes y compañeros refugiados, a menudo para jugar fútbol o pasar tiempo juntos, rutinas que le ayudan a afianzar su vida cotidiana en un nuevo entorno.

En los últimos meses, ha vivido muchas experiencias nuevas: pasear por París durante la temporada navideña, visitar los mercados navideños, dar la bienvenida al Año Nuevo en Campos Elíseos y ver la nieve por primera vez.

“Hacer un muñeco de nieve es algo que nunca olvidaré»”, asegura.

Mirando hacia el futuro

Ahora especializado en Desarrollo Internacional y Economía, Faniel planea aprovechar tanto su formación académica como su experiencia como desplazado. Espera trabajar en el futuro en cuestiones relacionadas con el desplazamiento y el desarrollo.

Su trayectoria destaca cómo la educación, respaldada por vías complementarias, puede brindar a las personas refugiadas rutas seguras y legales para desarrollar su potencial.

“Este viaje no es solo para mí”, señala. “Es para mi familia y para todas las personas refugiadas que sueñan con un futuro mejor”.