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Cuando un pedazo de tela te lleva de vuelta a casa

Mahtab, Saliha y Shahnaz, refugiadas afganas, participaron en la jornada con los bordados tradicionales hazaras, que fabrican con el proyecto Zomorod Trends.
Historias

Cuando un pedazo de tela te lleva de vuelta a casa

23 June 2026

Mahtab, Saliha y Shahnaz, refugiadas afganas, participaron en la jornada con los bordados tradicionales hazaras, que fabrican con el proyecto Zomorod Trends.

Cientos de personas construyeron juntas una gran pieza de patchwork sobre la idea de hogar, en un evento organizado por el Museo del Traje y la oficina de ACNUR en España con motivo del Día Internacional de Tejer en Público y el Día Mundial del Refugiado.

Un trozo de tela. Una labor. Un recuerdo. Con esa invitación sencilla, los jardines del Museo del Traje de Madrid se transformaron el 13 de junio en un espacio de encuentro inusual: más de 300 personas, incluyendo asociaciones de artes textiles, personas refugiadas, visitantes del museo y familias con niños, se unieron para crear una obra colectiva a partir de retazos tejidos con distintas técnicas: desde bordados a pintura, ganchillo o punto de cruz.

La actividad, organizada por la Oficina de ACNUR en España y el Museo del Traje en el marco del Día Internacional de Tejer en Público, reunió durante cuatro horas a participantes de distintos orígenes, edades y culturas en torno a una pregunta común: ¿qué significa el hogar?

Para muchas de las personas presentes, la respuesta no es simple. Para quienes han tenido que huir de sus países a causa de guerras, conflictos o persecuciones, el hogar es también lo que se deja atrás, lo que se recuerda y aquello que, con el tiempo y el apoyo de los demás, puede volver a construirse.

«Cuando coso, recuerdo a mi madre»

Saliha, refugiada afgana, llegó a España hace dos años huyendo de un régimen que se ensaña particularmente con las mujeres. Para ella, que junto a sus compatriotas Shahnaz y Mahtab ha creado la firma de artesanía afgana Zomorod Trends, la costura significa amor. “Cuando estoy cosiendo me siento muy bien, porque recuerdo a mi madre, que me enseñó con siete años”.

Con su emprendimiento, estas tres mujeres no solo han lanzado un proyecto económico, sino social e identitario: a través de pendientes, bordados y piezas de ropa, Zomorod reivindica la cultura hazara, una etnia afgana que otorga un especial peso a la educación y los saberes de las mujeres. Y precisamente ese mensaje es el que las tres han dejado en su contribución al patchwork colectivo: hogar es educación y libertad para todas las mujeres en su país de origen.

"Coser es para mí amor, porque me recuerda a mi madre. Ella me enseñó cuando tenía siete años"

Saliha, refugiada de Afganistán

Para Narjes, de Irak, la costura también está vinculada con su madre, que la acompaña en esta jornada en el Museo del Traje, las dos bordando mano a mano su recuerdo de un hogar que abandonaron hace años, huyendo del conflicto. “A ella le enseñó mi abuela, y recuerdo cómo de pequeña me enseñó cosiendo ropas chiquitas para mis muñecas”.

Aunque también conlleve identidad y memoria, para Narjes, la costura es literalmente presente y futuro: estudiante de Diseño de Moda y Confección, lidera también un proyecto de reciclaje de equipamientos deportivos para convertirlos en bolsos: una iniciativa del equipo de fútbol Dragonas de Lavapiés, integrado por mujeres refugiadas y migrantes, que cuenta con el apoyo de ACNUR.

Narjes, refugiada iraquí estudiante de Diseño de moda y Shahnaz, Saliha y Mahtab, refugiadas afganas creadoras del proyecto Zomorod Trends, de artesanía afgana, durante la charla moderada por ACNUR.

Narjes, refugiada iraquí estudiante de Diseño de moda y Shahnaz, Saliha y Mahtab, creadoras del proyecto de artesanía afgana Zomorod Trends, durante la charla moderada por ACNUR.

Como Narjes, Saliha, Shahnaz y Mahtab, decenas de personas refugiadas participaron en la jornada, compartiendo experiencias y aprendiendo técnicas de colectivos dedicados a distintas artes textiles. Un intercambio de saberes que fomentó el diálogo y la integración entre personas de países como Afganistán, Venezuela, Colombia, Ecuador, Mali, Somalia y España. Porque no solo se trataba de recordar el lugar de origen, sino también contribuir al que se está creando en el país de acogida.

“Mis raíces y mi corazón son de Colombia, pero estas raíces dieron fruto en España, el país que me ha acogido”, explicó Laura, que bordó la línea que une su país de origen y de residencia.

75 años de la Convención de Ginebra

El evento se enmarcó también en la celebración del 75º aniversario de la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, el tratado internacional que sigue siendo la piedra angular de la protección de quienes se ven obligados a huir de sus hogares.

Durante el acto institucional celebrado al mediodía, Paula Barrachina, portavoz de ACNUR España recordó que hoy más de 117 millones de personas en el mundo se han visto obligadas a desplazarse: «La Convención de Ginebra no es un papel del pasado. Es la garantía que hace posible que personas como Narjes y Saliha puedan estar aquí hoy, cosiendo junto a nosotros».

La directora del Museo del Traje, Helena López del Hierro, por su parte, agradeció la participación de los colectivos que cada año se dan cita en el Museo del Traje para conmemorar el Día de Tejer en Público, y a los que, este año, se sumaban personas residentes en centros de acogida del sistema de protección internacional, voluntarias del programa de mentoría Contigo, integrantes de asociaciones lideradas por personas refugiadas, como Dragonas de Lavapiés o Refugiados Sin Fronteras.

La pieza colectiva reunió fragmentos elaboradoros por decenas de personas de asociaciones de artes textiles, refugiadas y público del museo.

La pieza colectiva reunió fragmentos elaboradoros por decenas de personas de asociaciones de artes textiles, refugiadas y público del museo.

Una obra para la memoria

Al final de la mañana, la pieza colectiva contaba ya con decenas de retales. Cuadrados de tela llenos de colores, con bordados, puntadas, dibujos y palabras en distintos idiomas como «hogar» o «guri» (hogar en somalí). Una obra que teje el refugio que para todos es nuestro hogar, y el refugio que otras personas pueden compartir con quienes llegan buscando protección.

Porque un hilo, cuando se entrelaza con otro, crea algo que ninguno podría sostener solo.