Declaración del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, sobre la situación de las personas refugiadas eritreas en la región de Tigray en Etiopía

Refugiados eritreos llegan al campamento de Adi Harush tras haber sido reubicados desde otros campamentos situados en el norte de Etiopía que fueron destruidos en los primeros meses del conflicto.

Refugiados eritreos llegan al campamento de Adi Harush tras haber sido reubicados desde otros campamentos situados en el norte de Etiopía que fueron destruidos en los primeros meses del conflicto.  © ACNUR/Hanna Qassis

Estoy sumamente preocupado por las condiciones de las personas refugiadas eritreas en la región de Tigray en Etiopía. Desde el estallido de las hostilidades, en noviembre de 2020, se han visto fuertemente afectadas por la violencia y la inseguridad que han asolado la región. Han quedado atrapadas entre las partes beligerantes, dos campamentos de refugiados han sido completamente destruidos y decenas de miles de personas refugiadas eritreas se han visto obligadas a huir, una vez más, para salvar sus vidas. Hemos recibido informes fidedignos y corroborados que dan cuenta de represalias, secuestros, detenciones y violencia perpetrados contra las personas refugiadas eritreas por su supuesta afiliación a uno u otro bando a lo largo de este sangriento conflicto.

Me inquieta la criminalidad generalizada contra las personas refugiadas cometida, principalmente por la noche, por diversos grupos armados en los campamentos de refugiados de Mai Aini y Adi Harush. En las últimas semanas, cientos de personas eritreas han sido detenidas en Shire. Hemos pedido claridad sobre esta situación a las autoridades de Mekelle y hemos solicitado el acceso y la liberación inmediata de todas las personas refugiadas y solicitantes de asilo detenidas ilegalmente. También hemos recibido informes sobre otras acusaciones muy graves de violencia contra personas refugiadas eritreas y hemos pedido tanto al gobierno federal como al gobierno regional de Tigray que inicien investigaciones formales sobre todas las acusaciones verosímiles.

La violencia y la intimidación de las personas refugiadas eritreos deben cesar. Las personas refugiadas son civiles que necesitan protección internacional y tienen derecho a ella. ACNUR exhorta a todas las partes y actores no solo a que cumplan con sus obligaciones internacionales, incluida la protección de los civiles, sino también a que dejen de utilizar y manipular a las personas refugiadas con fines políticos.

Por el contrario, nuestro objetivo colectivo debe centrarse en garantizar su protección, incluso frente a la violencia, las detenciones y los secuestros, y en reforzar la asistencia que se les presta. Esto significa construir urgentemente un nuevo campamento de refugiados seguro para las personas refugiadas eritreas que antes vivían en los campamentos de Shimelba y Hitsats, hoy en día destruidos. Significa poder acceder a combustible y dinero para poder llevar a cabo nuestras operaciones de asistencia a las personas refugiadas y a otros dos millones de personas desplazadas en la región de Tigray. Significa restablecer los servicios bancarios esenciales, así como las redes de electricidad y comunicaciones, que son, junto con la seguridad, esenciales para intensificar la respuesta humanitaria. Y significa abrir los aeropuertos de Shire y Mekelle, así como todas las rutas terrestres hacia Tigray desde las regiones vecinas de Etiopía, para que los trabajadores humanitarios puedan hacer llegar más ayuda a los necesitados: las personas refugiadas eritreas y el resto de la población civil afectada en Tigray.

ACNUR está reforzando su respuesta tanto en el suministro de materiales humanitarios de primera necesidad como en el despliegue de más personal experimentado. Sin embargo, todas las partes deben proteger a la población civil, incluidas las personas refugiadas eritreas, y redoblar sus esfuerzos para facilitar la ayuda humanitaria.