Él es Hamilton, el refugiado que salvó la vida a una niña ecuatoriana

El 20 de marzo de 2019, Hamilton Hurtado, un joven colombiano refugiado en Ecuador, rescató a una niña ecuatoriana que estaba a punto de ahogarse en el mar.

Hamilton tiene 25 años y es refugiado en Ecuador. Gracias a ACNUR y su socio HIAS, es parte del Modelo de Graduación.
© ACNUR/Christopher Jardine

ESMERALDAS, Ecuador - Eran las dos de la tarde y Hamilton Hurtado, un joven refugiado de 25 años, estaba de turno como camarero en un restaurante en Esmeraldas, cerca del mar. Trabaja allí desde hace cinco meses y, a pesar de que en Colombia trabajaba en un puerto, está contento con su actual empleo.

Mientras servía a una mesa en las que estaban sentados unos amigos, escucharon a una multitud gritar en la playa: “¡Por favor, ayúdenos, que alguien se tire al agua!” Un señor y su hija estaban ahogándose en el mar.

“Sentí una presión en el pecho que me decía que tenía que tirarme al agua y, sin pensarlo dos veces, me saqué la ropa”, recuerda Hamilton, una semana después, sentado en su casa junto a su familia.

“Tuve miedo, no lo voy a negar, pero me arriesgué”

Las personas, al verlo listo para lanzarse, le decían que no lo hiciera, que podía ahogarse. “Tuve miedo, no lo voy a negar, pero me arriesgué”, cuenta Hamilton. Las olas eran muy fuertes y, a pesar de que nadaba con todas sus fuerzas, muchas veces la corriente le impedía avanzar.

“Cuando iba a llegar allá, la niña, que tenía entre ocho y diez años, había desaparecido. Después vi que ya estaba bajo el agua. Alcancé a ver su brazo. Me arrimé y ella estaba asustada, llorando, y eso hacía que me empujara hacia abajo”, recuerda. Sin embargo, Hamilton logró poner los brazos de la pequeña alrededor de su cuello y empezó a nadar de regreso a la playa.

Al mismo tiempo, unos chicos surfistas utilizaron sus tablas para salvar al papá de la niña. Al nadar de vuelta a la playa, los rescatistas llegaron y llevaron rápidamente a la niña a una ambulancia. Finalmente, padre e hija lograron salvarse.

“Salvar una vida de otra persona sin conocerla es dar amor”

“Al salir de la playa, todo el mundo me aplaudía, me decía que deberían existir más personas como yo, que arriesgaran sus vidas por alguien que no conoce”, recuerda Hamilton orgulloso.  “Yo, al ver que ellos se fueron en la ambulancia, me cambié y seguí trabajando, porque esa es mi labor”.

A partir de ese momento, Hamilton no volvió a ver al papá y a su hija. Sin embargo, hace unos días, una oficial de policía le contó que ambos estaban bien. “Me dijo que la niña me agradece mucho por haberle salvado la vida y que me pide perdón por casi ahogarme”, cuenta riéndose.

Para Hamilton, ayudar fue un instinto, no podía quedarse de brazos cruzados. Además, está familiarizado con el mar. En Colombia, sus padres eran pescadores y, desde que tenía 8 años, los acompañaba a pescar y nadaba en el mar. Su familia, sobre todo su mamá y sus hermanos, son lo que más extraña de su país. Hace dos años, se vio obligado a huir porque su vida corría peligro, pues grupos armados lo amenazaron con matarlo.

Sin embargo, en Ecuador, es feliz. Vive con su esposa Laura, de 20 años, y su bebé de 11 meses, que es ecuatoriano. A pesar de haber sido víctima de discriminación en ciertas ocasiones, siente que el país lo acogió muy bien y que finalmente puede reconstruir su vida en paz.

Hamilton vive con su esposa Laura en Esmeraldas, Ecuador. Hace 11 meses nació su hijo, que es ecuatoriano.   © ACNUR/Christopher Jardine

Gracias al apoyo de ACNUR y de su socio HIAS, la familia de Hamilton es parte del Modelo de Graduación y ha podido empezar a ahorrar. Ahora, entre sus sueños, está estudiar negocios internacionales y montar una empresa, “para darle un mejor futuro a mi familia, para que mi esposa también pueda estudiar y viajar todos juntos”.

Su esposa Laura está sentada a su lado junto al bebé y cuenta que, cuando se enteró por Whatsapp que Hamilton había puesto en riesgo su vida, al principio se enojó: “¿qué hubiera sido de nosotros dos si no lograba salir? Yo no podría regresarme a Colombia, no estamos seguros allá”, comenta. Sin embargo, después ese sentimiento se transformó:

“Me sentí orgullosa porque yo sé que él tiene mucho amor por brindar en su corazón, porque salvar una vida de otra persona sin conocerla es dar amor”.

Situación de las personas refugiadas colombianas en Ecuador:

Desde hace más de 30 años, la población colombiana se ha visto obligada a dejar su país a causa de la violencia ocasionada por grupos armados. Ecuador ha otorgado la condición de refugiado a más de 64,000 personas colombianas. Esto equivale al 97,91% de los refugiados reconocidos en Ecuador.

A pesar del acuerdo de paz firmado entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2015, miles de colombianos siguen obligados a salir de sus hogares. Durante 2018, la situación de seguridad en la frontera entre Ecuador y Colombia se deterioró. La presencia de grupos armados y organizaciones criminales ocasionó un aumento en la llegada de solicitantes de asilo colombianos (11% más que en 2017). Perfiles de alto riesgo han sido identificados por el ACNUR. Estos incluyen niños y jóvenes en riesgo de reclutamiento forzado, líderes comunitarios y familias desplazadas.