Crepes & Waffles y ACNUR, aliados por la inclusión de las personas refugiadas y desplazadas
Crepes & Waffles y ACNUR, aliados por la inclusión de las personas refugiadas y desplazadas
Carmen Daniela Solano, venezolana radicada en Colombia, trabaja en Crepes & Waffles, en Cali.
Hace cuatro años, Carmen Daniela Solano llegó a Cali desde San Fernando de Apure, Venezuela, para reencontrarse con su madre y su familia, quienes habían sido forzadas a salir de su país antes que ella.
Carmen llegó a Colombia en busca de oportunidades laborales dignas, entornos comunitarios más seguros e inclusivos.
Sin embargo, como ella, muchos jóvenes refugiados y migrantes han enfrentado a barreras para homologar sus títulos y han sufrido discriminación en su proceso de integración y búsqueda de empleo.
Durante su primer año en Colombia, Carmen avanzó en su regularización y obtuvo el Permiso por Protección Temporal (PPT). Una amiga colombiana le habló de una vacante en Crepes & Waffles, y la ayudó a preparar su hoja de vida.
Se presentó al proceso de selección, sintiéndose respetada y acompañada en todo momento, y fue seleccionada. Desde su ingreso, la empresa le ha brindado entrenamiento y acompañamiento para aprender las funciones de su cargo.
“Cuando una empresa te acoge como su familia, te da herramientas y capacita para aprender, eso te motiva a dar lo mejor de ti en el trabajo”, asegura.
Desde hace un año trabaja como principal de helados, una labor que combina la preparación de productos con la atención al cliente. “La experiencia que uno adquiere en esta empresa es muy valiosa. No sabemos todo desde el principio, pero sentimos que siempre podemos aprender y mejorar”, afirma.
Su crecimiento también se refleja en sus sueños cumplidos: compró su moto, aporta a su familia, dedica tiempo libre a disfrutar la ciudad con sus amigos. La estabilidad económica le ha traído bienestar y una visión positiva del porvenir.
“Colombia nos ha dado muchas oportunidades. He logrado actualizar y tener documentos de trabajo, para permanecer de manera legal en el país. Aquí en esta ciudad me he sentido a gusto. La gente es muy amable y me hace sentir como en casa”, cuenta.
Empresas que abren puertas y transforman vidas
La experiencia de Carmen Daniela demuestra que una primera oportunidad laboral ayuda a desarrollar capacidades, adquirir experiencia y construir autonomía. Para jóvenes refugiados y migrantes con poca experiencia o formación, el acceso al empleo formal abre nuevos caminos.
“En Crepes & Waffles creemos que nuestros colaboradores son parte de una gran familia. El talento, el compromiso y las habilidades de personas como Carmen nos enriquecen como equipo. Por eso, invitamos a todas las empresas a reconocer el valor de la diversidad y abrir sus puertas a las personas refugiadas y desplazadas, que tienen mucho que aportar”, señala Michelle Lenis, responsable del área de Recursos Humanos de Crepes & Waffles.
Oportunidades como la de Carmen se abren en el programa Juntos por la Inclusión, una estrategia liderada por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. En alianza con actores del sector público, privado y de cooperación, esta iniciativa promueve la integración socioeconómica de personas refugiadas y desplazadas internamente en Colombia.
A través de Juntos por la Inclusión, ACNUR y las instituciones aliadas acompañan a las empresas para impulsar acciones inclusivas en sus procesos de selección y gestión de talento humano, brindan información sobre los incentivos tributarios y económicos, y abren oportunidades de colaboración en responsabilidad social con organizaciones locales y otras empresas.
“La inclusión socioeconómica es una responsabilidad compartida y una oportunidad para construir comunidades más fuertes. Cuando las empresas reconocen las capacidades de las personas refugiadas, migrantes y desplazadas, y les brindan un empleo digno, contribuyen a su autonomía y al desarrollo económico del país que las acoge”, asegura Elisa Carlaccini, Jefa de la Suboficina Sur de ACNUR en Colombia.
Juntos por la Inclusión de ACNUR responde al llamado del Pacto Mundial sobre los Refugiados, en el que se insta a todos los actores de la sociedad a sumar esfuerzos y abrir nuevas oportunidades de inclusión, acceso a oportunidades y desarrollo para personas que han sido forzadas a huir.
La historia de Carmen Daniela es un ejemplo para quienes buscan una oportunidad y para quienes pueden ofrecerla: aprender abre caminos y el talento merece ser reconocido sin prejuicios.
“No hay que rendirse. Hay muchas personas buenas que quieren salir adelante, como yo lo he hecho. Otras también pueden hacerlo”, concluye Carmen.