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ACNUR: 5,8 millones de niñas y niños refugiados siguen sin escolarizar mientras los recortes de financiación amenazan los avances logrados

Comunicados de prensa

ACNUR: 5,8 millones de niñas y niños refugiados siguen sin escolarizar mientras los recortes de financiación amenazan los avances logrados

1 October 2026
Dos niñas de 7 y 8 años, procedentes de la República Centroafricana, sonríen a la cámara desde donde están sentadas al aire libre, con mochilas a juego en las que se lee 'La educación no puede esperar' y sosteniendo libros abiertos

Las refugiadas centroafricanas Melissa Agnes y Fele Mbangue Steve asisten a una escuela local en Gado-Badzéré, Camerún.

GINEBRA – Casi seis millones de niñas y niños refugiados en todo el mundo no estaban matriculados en la escuela en 2025, ha advertido hoy ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. La intensificación de los recortes de financiación amenaza con dejar a millones más sin escolarizar y retroceder años de avances en la educación de las personas refugiadas.

El último informe anual de ACNUR sobre educación, Pathways to the Future: Education, Opportunity and Self-Reliance (Caminos hacia el futuro: educación, oportunidades y autosuficiencia), estima que 5,8 millones de niñas y niños refugiados en edad escolar – el 44 por ciento de los 13,1 millones que hay en todo el mundo – no estaban matriculados en la escuela el año pasado.

“Al recordar mis propios años como refugiado, comprendí exactamente lo que significaba. La educación me brindó oportunidades que, de otro modo, el desplazamiento podría haberme negado. Me ayudó a reconstruir mi vida y a forjar mi propio futuro”, afirmó el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Barham Salih. “La educación es protección. Pero también es una vía hacia las oportunidades y la autosuficiencia. En un momento de enorme presión sobre la financiación humanitaria y para el desarrollo, los recortes en educación amenazan con retroceder décadas de inversión colectiva y cerrar oportunidades a toda una generación de jóvenes”.

El paso a la educación secundaria sigue siendo uno de los principales retos para los estudiantes refugiados. Mientras que el 65 por ciento de las niñas y los niños refugiados en edad de cursar primaria estaban matriculados en la escuela en esta etapa en 2025, solo el 32 por ciento lo estaba en educación secundaria.

Para las niñas refugiadas, el paso a la educación secundaria se encuentra en una situación especialmente crítica. Aunque niñas y niños asisten a la educación primaria en proporciones similares, la brecha se amplía considerablemente en secundaria, ya que la pobreza, los riesgos de protección, el matrimonio precoz y otras presiones empujan a que un número cada vez mayor de adolescentes abandone la escuela.

En este contexto, los avances registrados en la educación superior demuestran lo que puede lograrse con una inversión sostenida. La tasa de matriculación de personas refugiadas en estudios superiores alcanzó un récord del 11 por ciento en 2025, frente al 9 por ciento de 2024. Más de 450.000 personas refugiadas estaban matriculadas en estudios superiores por primera vez, la cifra más alta registrada hasta la fecha. Este aumento sitúa a ACNUR y sus socios en la senda para alcanzar el objetivo de que el 15 por ciento de las personas refugiadas accedan a la educación superior de aquí a 2030, mediante la ampliación del acceso a universidades, formación profesional, oportunidades de aprendizaje en línea, becas y vías de acceso a la educación en terceros países.

La educación superior puede resultar especialmente transformadora para las mujeres y niñas refugiadas, al facilitarles el acceso a competencias, titulaciones y empleo y, potencialmente, a una independencia económica mucho mayor. Sin embargo, el acceso sigue siendo profundamente desigual. En más del 80 por ciento de los países que aportaron datos, la tasa de matriculación de personas refugiadas en educación superior se mantuvo el año pasado por debajo de la media nacional. En los países de renta baja y afectados por conflictos, apenas el 2 por ciento de las personas refugiadas cursaba estudios superiores, frente al 13 por ciento de la población nacional.

Invertir en la educación de las personas refugiadas también implica reforzar los sistemas educativos nacionales que atienden tanto a la población refugiada como a las comunidades de acogida. A medida que más niñas y niños refugiados estudian junto a los de las comunidades que los acogen, los centros educativos necesitan suficientes docentes, aulas, materiales didácticos y financiación para que la inclusión funcione en la práctica.

ACNUR insta a la comunidad internacional y a los socios en materia de desarrollo a proteger la financiación destinada a la educación e invertir en los sistemas educativos nacionales de los países que acogen a personas refugiadas.

“Nuestra ambición debe ir más allá de mantener a las niñas y los niños en las aulas. El desplazamiento no debería determinar los límites de la vida de un niño”, señaló Salih. “Un niño que hoy tiene la oportunidad de aprender estará mañana mejor preparado para contribuir a la sociedad y valerse por sí mismo, tanto si finalmente regresa a su país como si construye su futuro en el país que le ha dado refugio o busca oportunidades en otro lugar. Nuestra responsabilidad es asegurarnos de que tenga esa oportunidad”.

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