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GSD Vallecas: Cuando el colegio es un refugio

Un grupo de niñas y niños sentados en un polideportivo frente a dos monitores.
Historias

GSD Vallecas: Cuando el colegio es un refugio

Niñas y niños refugiados participaron en el campamento del Colegio GSD Vallecas como parte de la colaboración de la Fundación GSD con ACNUR.
3 October 2025

Monitores del campamento GSD Vallecas explican la actividad a un grupo de niñas y niños, entre los que están dos niñas refugiadas del CAPI de Vallecas.

Empieza octubre, y con el nuevo curso escolar, el verano parece un recuerdo lejano para la mayoría de los niños y niñas, que vuelven a la rutina de las aulas y los horarios. Pero para siete niñas y niños refugiados, de entre 6 y 11 años, este verano ha sido inolvidable.

Corrieron, jugaron al fútbol, se lanzaron a la piscina y compartieron risas con nuevos amigos y amigas. Durante dos semanas, pudieron dejar atrás su día a día y disfrutar de juegos, aventuras y momentos llenos de alegría. En el patio, entre carreras, abrazos y carcajadas, disfrutaron de ser niños y niñas.

Por tercer año consecutivo, la Fundación GSD reafirmó su compromiso con la inclusión y la solidaridad, acogiendo a estas niñas y niños refugiados en su campamento de verano en el colegio GSD Vallecas. Esta iniciativa, que nació en el Foro España #ConLosRefugiados, organizado por ACNUR en 2023, y que cuenta con la implicación activa del Centro de Acogida de Protección Internacional (CAPI) de Vallecas, gestionado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, forma parte de una historia compartida de sensibilización y apoyo a las personas forzadas a huir.

Una experiencia que no solo impacta en los pequeños, sino también en sus familias. “La oportunidad de acceder al campamento sin coste, gracias a la Fundación GSD, permite a padres y madres tener tiempo para seguir sus propios itinerarios laborales o de aprendizaje del español mientras los niños y niñas están pasándoselo bien y haciendo amigos en el colegio”, explica Alejandro Quinteiro, técnico del CAPI de Vallecas. “Para las niñas y niños es muy positivo tener un espacio más lúdico, y no formal, como una clase. Ese componente lúdico hace que todo sea más fácil en la relación entre ellos”, añade.

Este campamento demuestra el sólido compromiso de la Fundación GSD con ACNUR, cuya labor en favor de las personas refugiadas ha estado presente en eventos y otras actividades de sensibilización celebradas en los colegios GSD, en colaboración con el Comité Español de ACNUR. “En nuestro proyecto educativo está la enseñanza en valores, y el ayudar a personas que no conoces, pero sabes que lo necesitan, es uno de los valores más importantes”, explica el presidente de la Fundación GSD, Juan Tinahones.

En esa línea, este campamento es un paso más en la enseñanza en valores y tolerancia al alumnado, y una oportunidad para el centro. “Este campamento no es solo una oportunidad para aportarles a las niñas y niños refugiados, sino también que nos aporten ellos a nosotros con sus experiencias, sus vivencias para que veamos la realidad que normalmente no viven nuestros niños. Y eso es un valor incalculable”.

Además de ofrecer una experiencia enriquecedora a los niños y niñas refugiados, el campamento también ha sido una oportunidad para educar en valores a los demás participantes. El intercambio cultural, la convivencia y el aprendizaje mutuo han sido claves para fomentar la empatía y la solidaridad entre los niños y niñas del colegio. La integración no solo beneficia a quienes llegan, sino que transforma a toda la comunidad educativa, sembrando conciencia y respeto desde la infancia.

A nivel global, más de la mitad de las personas refugiadas son menores de edad, y millones de ellas ven interrumpido su acceso a la educación por culpa del desplazamiento forzado. Según el último informe sobre el acceso a la educación de las personas refugiadas, publicado por ACNUR este mes, hay 5,7 millones de niñas y niños sin acceso a la educación, el 46 por ciento de la población refugiada en edad escolar. Pese a avances conseguidos con mucho esfuerzo, el aumento del número de personas forzadas a huir, que supera ya los 122 millones en todo el mundo, hace que la brecha educativa se ensanche.

Pero, como demuestra la experiencia del GSD Vallecas, la educación va más allá de aprender: es protección, es futuro, y es también la posibilidad de seguir siendo niños. “La escuela y las actividades educativas son una llave para el futuro de los niños y niñas refugiados. Les ofrecen estabilidad, esperanza y la oportunidad de recuperar parte de su infancia, incluso en medio de la adversidad”, recalca Grainne O’Hara, Representante de ACNUR en España. Iniciativas como esta permiten que los menores refugiados recuperen espacios de juego, de amistad y de normalidad, fundamentales para su desarrollo emocional y social.