ACNUR recuerda que detrás de cada cifra hay niños y niñas refugiados obligados a huir de sus países
ACNUR recuerda que detrás de cada cifra hay niños y niñas refugiados obligados a huir de sus países
MADRID – ACNUR estima que, desde agosto de 2023, alrededor de 1.500 niños y niñas que han llegado a Canarias han solicitado asilo en España. La mayoría, cerca del 70%, son de nacionalidad maliense, seguidos de menores procedentes de otros países de África Occidental. Del total, un 9% son niñas y un 22% tienen menos de 16 años.
Entre los menores que llegan a las costas españolas se encuentran niñas que huyen de graves vulneraciones de derechos humanos motivadas por razones de género, como el matrimonio forzoso o la mutilación genital femenina. Otros menores han sufrido distintos tipos de violencia sin haber podido acceder a mecanismos efectivos de protección en sus países de origen. Asimismo, se han identificado casos de niños y niñas con orientación o identidad sexual diversa que enfrentan discriminación, normas sociales restrictivas y la falta de protección legal, situaciones que pueden tener consecuencias profundas e irreversibles para su desarrollo físico, emocional y psicológico.
Los niños y niñas que llegan solos a España se enfrentan a numerosos riesgos, entre ellos la trata de personas para la explotación sexual o laboral, y otras formas de abuso y violencia. Muchos han atravesado experiencias profundamente traumáticas durante el viaje, como la separación de sus familias, la falta de alimentos, la ausencia de atención médica o la imposibilidad de acceder a un refugio seguro.
“Muchos de los niños y niñas que llegan solos a España han dejado atrás hogares marcados por la guerra, la violencia o la persecución. Nuestra prioridad es garantizar que reciban la protección, acompañamiento y acceso a derechos que no pudieron encontrar en sus países de origen”, afirma Grainne O’Hara, Representante de ACNUR en España.
Entre los menores no acompañados que llegaron a España los últimos años, un número significativo procede de países del Sahel central, como Malí, donde la violencia, los conflictos, la inestabilidad y el impacto de crisis climáticas han provocado desplazamientos de más de cuatro millones de personas. Esta región registra un deterioro grave de la seguridad, marcado por ataques de grupos armados, desplazamientos internos, y la huida de personas refugiadas a los países vecinos, lo que ha llevado a cada vez más niños y niñas a emprender rutas peligrosas en busca de seguridad en Europa.
Entre las acciones que está realizando ACNUR para apoyar a las autoridades españolas se incluyen la formación de profesionales y el uso de herramientas que refuerzan la identificación de niños y niñas en necesidad de protección internacional y de sus necesidades específicas. Este trabajo facilita su acceso al procedimiento de asilo y asegura una tramitación ágil y justa, incorporando un enfoque de infancia. En línea con las recomendaciones del Defensor del Pueblo contenidas en su informe de mayo de 2025[1] para que sus derechos y su protección sean efectivos es crucial que su acceso al procedimiento y la decisión sobre su caso se den lo antes posible desde su llegada, ya que, al cumplir los 18 años, dejan de estar bajo el sistema de protección de la infancia y ya no se les aplican las garantías específicas que este prevé, quedando en una situación de especial vulnerabilidad.
ACNUR también contribuye a fortalecer la coordinación entre las distintas administraciones responsables de la protección de estos niños y niñas, especialmente en un contexto de contingencia migratoria que requiere respuestas conjuntas y eficaces. En colaboración con Save the Children, ACNUR ha impulsado la herramienta ETNNA (Evaluación de Necesidades de Niños y Niñas Acogidos), que permite identificar tempranamente necesidades de protección, salud, educación y acompañamiento psicosocial.
En Canarias, ACNUR trabaja junto a las autoridades y responsables de los centros donde se encuentran los menores para garantizar un contacto directo con ellos, conocer su situación individual, identificar necesidades específicas y contribuir a la determinación del interés superior de cada niño o niña. Además, les proporciona información y orientación sobre el sistema de asilo y sus derechos en España.
A través de su socio ACCEM, ACNUR proporciona apoyo con intérpretes en diversas lenguas africanas para garantizar que los niños y niñas puedan comunicarse en su idioma materno, algo esencial tanto para comprender plenamente sus necesidades como para asegurar una adecuada participación durante el procedimiento de asilo.
Hasta la fecha, las autoridades españolas han concedido protección en el 65% de los aproximadamente 700 casos ya resueltos. En el caso de las niñas, este porcentaje se eleva al 80%, debido a las formas específicas de persecución que enfrentan por razón de género.
ACNUR recuerda la importancia de evitar términos que estigmaticen o criminalicen a los menores que huyen de la guerra, la violencia o la persecución y contribuir a una narrativa basada en la dignidad, la humanidad y los derechos de la infancia.
Proteger a los niños y niñas refugiados no solo es una obligación internacional, sino también una responsabilidad compartida y una inversión en el futuro de nuestras sociedades. Actuar con responsabilidad y empatía hoy es sembrar un futuro más justo, inclusivo y solidario para todos.
[1] Defensor del Pueblo, Informe sobre "Niños y niñas extranjeros en España solos o acompañados", Mayo 2025, disponible en https://www.defensordelpueblo.es/informe-monografico/ninas-y-ninos-extranjeros-en-espana-solos-o-ac…