ACNUR pide más ayuda urgente ante la llegada a Yibuti de miles de personas que huyen de Yemen
ACNUR pide más ayuda urgente ante la llegada a Yibuti de miles de personas que huyen de Yemen
Familias recién llegadas que han huido de Yemen son acogidas en asentamientos para personas refugiadas cerca de Obock, en Yibuti.
YIBUTI - Casi 3.000 personas han llegado a Yibuti en menos de una semana tras cruzar el estrecho de Bab el Mandeb en embarcaciones precarias, mientras la escalada de violencia en Yemen obliga a cada vez más familias a abandonar el país.
Las personas refugiadas continúan llegando por mar a través de los puntos de desembarco de Obock, Khor Angar, Moulhoule y Godoria, después de travesías muy difíciles. Algunas cuentan que se vieron obligadas a dejar atrás a familiares. Al mismo tiempo, los informes disponibles indican que miles de personas más intentan huir de Yemen, pero no pueden hacerlo debido a la inseguridad y a la falta de combustible para las embarcaciones, lo que las mantiene atrapadas en el país.
En los centros de recepción de Yibuti, las personas recién llegadas cuentan que temían por sus vidas en Yemen y que huyeron de los bombardeos, los ataques de artillería y los disparos. Muchas madres reunieron a toda prisa a sus hijos y las pocas pertenencias que podían llevar consigo antes de dirigirse a la costa y embarcarse en pequeñas lanchas. Más de la mitad de las personas refugiadas yemeníes que están llegando a Yibuti son mujeres y niños.
Para muchas de ellas, este desplazamiento supone revivir una experiencia ya conocida. Numerosas familias ya habían huido de Yemen durante la crisis de 2015 y regresaron posteriormente, cuando consideraron que podían hacerlo con seguridad. Ahora, una vez más, se ven obligadas a abandonar sus hogares y convertirse en refugiadas.
En Obock, las nuevas llegadas están siendo trasladadas desde los puntos de llegada en la costa hasta el asentamiento de refugiados de Markazi, donde pueden registrarse, recibir asistencia y acceder a los servicios públicos. ACNUR y sus socios también trabajan para integrar a los nuevos niños refugiados en las escuelas del asentamiento.
Tanto las familias de Yibuti como la propia comunidad de refugiados yemeníes siguen acogiendo a quienes llegan y comparten con ellos los escasos recursos de los que disponen. En la actualidad, unas 270 personas se alojan con familias de acogida. Sin embargo, la capacidad de respuesta se está viendo rápidamente desbordada.
El asentamiento de Markazi fue concebido para albergar a unas 5.000 personas refugiadas. Antes de esta nueva llegada ya residían allí más de 2.700 refugiados yemeníes y cerca de 1.500 refugiados eritreos. Aunque el Gobierno de Yibuti, ACNUR y las organizaciones humanitarias se preparan para recibir al menos a 10.000 nuevas llegadas, la presión sobre los servicios básicos ya es evidente, especialmente en materia de alojamiento, agua, saneamiento, atención sanitaria y educación. Las instalaciones educativas existentes no tienen capacidad para escolarizar a todos los niños recién llegados, mientras que la masificación podría incrementar el riesgo de enfermedades transmisibles, entre ellas la sarna y las enfermedades diarreicas.
ACNUR y sus organizaciones socias trabajan sobre el terreno para proporcionar refugio temporal, transporte, artículos de primera necesidad, alimentos, agua y atención sanitaria. También apoyan al Gobierno de Yibuti y a la autoridad nacional encargada de las personas refugiadas en las tareas de recepción, registro y protección.
Yibuti ya acoge a unas 36.000 personas refugiadas, principalmente procedentes de Somalia y Etiopía, y las recientes llegadas desde Yemen están ejerciendo una presión adicional sobre una respuesta humanitaria que ya se encontraba al límite de su capacidad.
Las autoridades de Somalilandia y Puntlandia también han informado de un aumento de las llegadas procedentes de Yemen, incluyendo tanto refugiados yemeníes como refugiados somalíes que regresan a la región. Por el momento, las cifras se cuentan por centenares, ya que los movimientos siguen limitados por las condiciones marítimas asociadas al fenómeno de El Niño. No obstante, se espera que la navegación mejore a partir de mediados de octubre, lo que podría dar lugar a nuevas llegadas si la inseguridad en Yemen persiste. Por ello, ACNUR y sus socios están siguiendo de cerca la evolución de la situación y preparándose ante un posible aumento de los desplazamientos a través del golfo de Adén.
Mientras tanto, la crisis dentro de Yemen continúa agravándose. Más de 100.000 personas se han visto ya obligadas a abandonar sus hogares a medida que se intensifican los combates, especialmente a lo largo de la costa occidental del país. Las familias se han desplazado en las gobernaciones de Al Hodeidah, Taiz, Lahj, Adén, Abyan, Marib, Al Dhaleh y Shabwah, mientras que la inseguridad y las restricciones de acceso dificultan cada vez más que las organizaciones humanitarias puedan llegar hasta las personas que necesitan ayuda. Sin una mejora de las condiciones de acceso y un refuerzo del apoyo internacional, es cada vez más probable que aumenten tanto los desplazamientos internos como los movimientos de personas hacia los países vecinos.
Hasta la fecha, la operación de ACNUR en Yibuti cuenta con solo un 15 % de financiación, y la organización necesita urgentemente alrededor de 5,1 millones de dólares para garantizar que las personas refugiadas que llegan desde Yemen puedan acceder al registro, la recepción, la protección y los servicios esenciales. Por su parte, las operaciones de ACNUR dentro de Yemen están financiadas únicamente en un 18 %, y se requieren con urgencia otros 14 millones de dólares para proporcionar alojamiento, artículos de primera necesidad y apoyo a la gestión de los asentamientos que acogen a las familias recién desplazadas.
ACNUR hace un llamamiento urgente a la comunidad internacional para responder al rápido incremento de las necesidades de las personas que se ven obligadas a huir tanto dentro de Yemen como hacia Yibuti. Sin recursos adicionales inmediatos, los mecanismos de protección y asistencia, ya sometidos a una enorme presión, corren el riesgo de verse desbordados a medida que continúa aumentando el número de personas desplazadas.