Sudán del Sur: El aumento de la violencia y los desplazamientos en Jonglei pone en grave riesgo a cientos de miles de personas, advierte ACNUR
Sudán del Sur: El aumento de la violencia y los desplazamientos en Jonglei pone en grave riesgo a cientos de miles de personas, advierte ACNUR
Aduot Wuoi Monjuon, desplazada interna, posa junto a su refugio en Bor, Sudán del Sur, donde se ha desplazado después de que las inundaciones la obligaran a huir de su aldea en el Estado de Jonglei, junto a su familia.
GINEBRA — ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha alertado este jueves de una grave crisis de protección en el estado oriental de Jonglei, en Sudán del Sur, donde meses de violencia e inseguridad han obligado a cientos de miles de personas a huir de sus hogares, provocando una de las peores emergencias de desplazamiento relacionadas con el conflicto de los últimos años.
El condado de Akobo, epicentro de la violencia, concentra el mayor impacto. Solo allí, unas 140.000 personas se han visto obligadas a desplazarse, mientras que más de 300.000 han abandonado sus hogares en Jonglei y en estados vecinos desde diciembre del año pasado. Cerca de 100.000 personas han cruzado la frontera hacia Etiopía en busca de seguridad, en un contexto marcado por continuos desplazamientos de ida y vuelta. Al mismo tiempo, miles han regresado a sus hogares de origen en las últimas semanas, pese a la persistencia de la inseguridad, la falta de servicios básicos y las enormes necesidades humanitarias.
Los equipos de ACNUR sobre el terreno han sido testigos directos del deterioro de la situación. Muchas familias regresan para encontrar sus viviendas destruidas o saqueadas, lo que las obliga a refugiarse en edificios inacabados o en precarios cobijos construidos con madera y lonas de plástico. Numerosos niños y niñas han sufrido traumas tras presenciar la violencia, mientras que otros han quedado separados de sus familias. Además, se han documentado múltiples casos de violencia sexual contra mujeres vinculados al conflicto.
La falta de refugios seguros y de servicios básicos está agravando de forma alarmante los riesgos de protección. Mujeres y menores siguen siendo especialmente vulnerables a la explotación, los abusos y la violencia, mientras que las personas mayores, con discapacidad y otros grupos vulnerables afrontan enormes dificultades para acceder a alimentos, atención sanitaria y asistencia básica. Las restricciones de acceso humanitario en varias zonas están dejando a miles de personas sin asistencia.
Tras desplazarse repetidamente entre Sudán del Sur y Etiopía en busca de seguridad, muchas familias han agotado todos sus recursos. En algunos casos, el retorno a Akobo no responde a una mejora de las condiciones sobre el terreno, sino a la ausencia de alternativas.
A la crisis de seguridad se suma ahora la temporada de lluvias, que amenaza con agravar aún más una situación ya crítica. En 2025, inundaciones sin precedentes afectaron a más de un millón de personas en todo el país, destruyendo viviendas e infraestructuras y dificultando el acceso humanitario. Se prevé que este año se repitan impactos similares, aumentando el riesgo de aislamiento de las comunidades afectadas, la propagación de enfermedades y las dificultades para prestar Asistencia en las zonas afectadas.
La situación humanitaria en Jonglei se enmarca en una crisis de desplazamiento más amplia que afecta a Sudán del Sur, el país más joven del mundo. Desde su independencia en 2011, el país ha sufrido ciclos recurrentes de conflicto, desplazamientos forzados y desastres climáticos. Actualmente, unos 2,4 millones de sursudaneses permanecen refugiados en países vecinos y cerca de dos millones están desplazados dentro del país. A ello se suma el impacto de la guerra en Sudán, que ha llevado a más de 1,3 millones de personas —entre retornados, refugiados y solicitantes de asilo— a cruzar la frontera desde abril de 2023.
ACNUR y sus socios continúan trabajando sobre el terreno con servicios de protección comunitaria, monitoreo de las zonas fronterizas y prestando apoyo a las comunidades para identificar y asistir a las personas más vulnerables. Sin embargo, las necesidades humanitarias aumentan con rapidez y la respuesta disponible resulta insuficiente.
La Agencia advierte, además, de un grave déficit de financiación: a mayo de 2026 solo había recibido el 25% de los 286 millones de dólares necesarios para asistir a las personas desplazadas y a las comunidades de acogida en el país. ACNUR pide financiación urgente y flexible para reforzar la protección y la asistencia de emergencia en Akobo y en el conjunto de Sudán del Sur. Sin apoyo inmediato, miles de familias que huyeron de la violencia afrontarán la temporada de lluvias sin refugio seguro, servicios básicos ni la protección necesaria para sobrevivir.