A través de su vocación, Anghie construye su comunidad y un mundo posible en Ecuador
A través de su vocación, Anghie construye su comunidad y un mundo posible en Ecuador
Durante más de 15 años trabajó en el área de educación especial, acompañando a adolescentes con autismo, síndrome de Down y parálisis cerebral. Su vocación nació temprano, cuando en sus prácticas de terapia ocupacional descubrió que trabajar con niños y niñas con necesidades educativas especiales no solo era un desafío, sino también un propósito con el que podía marcar la diferencia.
“La población civil está pagando el precio más alto en este violento conflicto”, afirmó Hyde, quien visitó el país la semana pasada. “Un asombroso 71 por ciento de la población refugiada que llega a Chad afirma haber sobrevivido a violaciones de los derechos humanos en Sudán mientras huía. Los niveles de trauma son devastadores, con familias en estado de shock tras huir de los horrores, que siguen viviendo con miedo a pesar de encontrarse en relativa seguridad”.
Abdoulaye señaló que espera que en Chad todos los niños a los que cuida reciban la educación y las oportunidades que él nunca tuvo en Darfur. “No tuve la oportunidad de estudiar. Mi familia tenía muchos animales, así que crecí criando ganado”, comentó. “Quiero que todos mis hijos vayan a la escuela y construyan una vida mejor para sí mismos”.
Pero ése es un sueño para el futuro. Hoy le preocupa más de dónde vendrá su próxima comida, sobre todo ahora que Saleh y Maimouna forman parte de la familia extendida.
“Los niños vivirán con nosotros mientras yo viva; comerán lo que nosotros comamos”, afirmó Abdoulaye. “Estuve a punto de morir pero Alá me salvó la vida, le ruego que salve también a estos niños y les ayude a salir adelante”.