Cerrar sites icon close
Search form

Search for the country site.

Country profile

Country website

Declaración del Alto Comisionado en la Conferencia de Roma sobre Desarrollo y Migración

Discursos y declaraciones

Declaración del Alto Comisionado en la Conferencia de Roma sobre Desarrollo y Migración

23 July 2023
Logo ACNUR

Presidente,

Emitiré mi discurso en inglés, pero, antes que nada, daré las gracias al Ministro en italiano [agradece en esa lengua].

Aplaudo que nos centremos en el enfoque de “la ruta entera” con respecto a los movimientos mixtos – de personas refugiadas y migrantes – que se ha abordado en este espacio, pues este considera las causas y toda la gama de situaciones en que se encuentran tanto las personas en situación de movilidad humana como las comunidades que les dan acogida. En concreto, quisiera dar las gracias al Gobierno de Italia por el liderazgo que ha mostrado en esta cuestión. Se trata de una alternativa alentadora frente al enfoque “país por país”, que dominaba el discurso en los últimos años. Esta es la única forma de seguir avanzando.

Trabajar con un enfoque que denomino “panorámico” es esencial para el mandato de ACNUR y de otros actores, incluida la Organización Internacional para las Migraciones, un socio clave en relación con los movimientos mixtos.

El desplazamiento forzado y los movimientos mixtos suponen complejos desafíos para todas las partes (es decir, países de origen, países de tránsito y países de destino). Para hacerles frente se requieren recursos, paciencia y cooperación internacional, pues son muchos y se traslapan los motivos por los que una persona se encuentra en situación de movilidad humana; entre ellos, la violencia, los conflictos, las persecuciones, el cambio climático, la mala gobernanza y la falta de oportunidades económicas.

El primer punto clave consiste en garantizar el acceso al territorio para solicitar asilo, que constituye no solo un derecho humano fundamental que debe respetarse, sino también una obligación de todos los Estados. Nunca serán aceptables las devoluciones ni las expulsiones colectivas, sobre todo si se dan en lugares o sitios peligrosos. Salvar vidas debe ser también una prioridad, tanto en los mares como en los desiertos. Por otra parte, son también trascendentales los retornos a los países de origen en condiciones sostenibles, seguras y dignas cuando se trata de personas que no necesitan protección internacional.

Al respecto, aplaudo también el énfasis que se ha hecho hoy en cuanto a la ayuda que deben recibir los países por los que transitan las personas refugiadas y desplazadas para que estos puedan gestionar los flujos en lugar de centrarse en imponer barreras y controles. Las acciones que se emprendan en este sentido deben considerar ayudar a los países de tránsito y de destino a construir e invertir en sistemas de asilo y, de ser posible, potenciar la inclusión y la integración facilitando el acceso a documentación, a derechos fundamentales, a servicios básicos y, sobre todo, a la autosuficiencia económica y financiera. No olvidemos que las personas desplazadas por la fuerza desean permanecer cerca de su hogar. De hecho, el 97% de las personas desplazadas por la fuerza en África no ha abandonado el continente. El conflicto en Sudán – en el que más de tres millones de personas han sido desplazadas por la violencia – es el ejemplo más reciente. No es difícil predecir que, si no logran recibir protección y asistencia en la región, muchas personas se trasladarán a otros puntos; de hecho, algunas de ellas ya lo están haciendo. Hasta ahora, sin embargo, las operaciones que buscan apoyar a los sudaneses y a los países que les han dado acogida – como Egipto, Chad y Sudán del Sur – han recibido menos del 25% de los fondos que requieren.

En consecuencia, los países y comunidades de acogida y de tránsito necesitan aún más ayuda. Los fondos humanitarios y flexibles se siguen necesitando con urgencia. Por tanto, espero que a Comisión y los Estados europeos brinden más recursos a la Agencia de la ONU para los Refugiados, el Programa Mundial de Alimentos, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la Organización Internacional para las Migraciones y otras organizaciones socias. Al mismo tiempo, los gobiernos y las instituciones financieras internacionales deben brindar más apoyo al desarrollo para fortalecer los sistemas nacionales, que facilitarán la inclusión de las personas refugiadas hasta que puedan volver a sus lugares o países de origen en condiciones seguras y por decisión propia. Se han logrado importantes avances con el paso de los años, pero aún queda mucho por hacer.

De igual manera, son de suma importancia las vías regulares como alternativas a peligrosas travesías; estas vías incluyen la reunificación familiar, el reasentamiento, las becas y otros mecanismos que ofrecen oportunidades a lo largo de las rutas. La protección del asilo depende también de la ampliación de los canales que faciliten la migración regular; imagino que la dirección general de la Organización Internacional para las Migraciones lo explicará con mayor detalle.

Por último, resulta imperativo acabar con las causas del desplazamiento. Debemos hacer mucho más para hacer frente a la emergencia climática, impulsar el buen gobierno, invertir en el desarrollo, acabar con los conflictos y las persecuciones, y proteger los derechos humanos.

Estos esfuerzos serán estratégicos en tanto sean colectivos, es decir, con la participación de todos los Estados y las instituciones pertinentes. Confío en que esta conferencia nos llevará a colaborar y caminar colectivamente en esa dirección.

Muchas gracias.