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Comunidad de Pemba se llena de esperanza con el reconocimiento de su ciudadanía keniana

Historias

Comunidad de Pemba se llena de esperanza con el reconocimiento de su ciudadanía keniana

Barke Hamisi siempre se sintió keniana, hasta su primer encuentro con el estigma de la apatridia. Casi tres décadas después, por fin puede decir: “Yo pertenezco”.
23 August 2023
Una mujer con lentes y pañuelo en la cabeza.

Barke Hamisi creció apátrida como parte de la comunidad Pemba de Kenia. Se hizo paralegal para poder ayudar a luchar por el reconocimiento de los Pemba como ciudadanos de Kenia.

Una suave brisa abanica una hilera de ropa de colores que se seca en un tendedero detrás de Barke Hamisi, de 29 años, y sus dos hermanas pequeñas, Sharifa y Nuru, sentadas frente a su casa de piedra mientras preparan “sambusas”, un popular manjar swahili. Parecen una familia normal mientras platican y ríen entre ellas.  

Pero desde muy pequeña, la vida de Barke estuvo rodeada de incertidumbre porque formaba parte de la comunidad apátrida de Pemba, en la región costera del sur de Kenia. Su visión positiva de la vida se hizo añicos a una edad temprana.

“Nunca pensé que fuera diferente del resto de mis compañeros hasta que llegué al tercer grado, cuando me decían constantemente: 'Eres una pemba', y eso es lo que se me quedó grabado en la cabeza”, recuerda. “Las personas decían que los pembas no son de Kenia, así que me preguntaba, ¿quién soy yo?”.

Más de un siglo de apatridia 

Durante muchos años, se preguntó por qué tenía que ser así para su pueblo cuando éste era el único hogar que habían conocido.

“Llevamos más de un siglo luchando contra la apatridia”, comenta Barke. “No sé mucho sobre mis bisabuelos, pero sé que mi abuelo nació y creció en Kenia, al igual que mi abuela, mi padre y mi madre”.

Se calcula que en Kenia hay cerca de 7.000 pembas. Se cree que entraron en Kenia desde Zanzíbar antes de la independencia, en 1963, y se asentaron en una franja costera de 16 kilómetros, donde se dedicaron a la pesca como principal actividad económica. Cuando Kenia se convirtió en república en 1964, los pembas no fueron registrados como tribu indígena ni reconocidos como ciudadanos del país.

En África oriental, se estima que 103.000 personas son apátridas o corren el riesgo de serlo. En 2014, ACNUR lanzó la campaña #IBelong (Yo pertenezco) para acabar con la apatridia en 10 años. Sin nacionalidad ni identidad legal, las personas apátridas como las de Pemba no pueden ejercer sus derechos ni acceder a servicios de salud, educación o empleo formal. A menudo se sienten excluidos de la sociedad.

Barke estaba decidida a hacer algo para cambiar esta situación y a luchar contra la apatridia incluso antes de comprender plenamente lo que significaba. Se hizo voluntaria de la comunidad de Pemba para animarles a unirse a la lucha por su reconocimiento como kenianos.

“No fue un trabajo fácil, pero al final lo conseguimos”, afirma. “Mi gente tenía miedo de enfrentarse al gobierno, así que nunca admitían ser pembas por temor a ser detenidos”.

Gracias a sus esfuerzos por acabar con la apatridia de su comunidad, fue nombrada secretaria comunitaria de la Comunidad Pemba de Kenia, tras lo cual decidió convertirse en paralegal para seguir educando a su pueblo y propiciar el cambio.

“Ser paralegal fue una ventaja para mí, ya que me sentí más capacitada para defender a la comunidad Pemba. Cuando las personas mayores pemba decidieron formar la Comunidad Pemba de Kenia, vi la oportunidad de desempeñar un papel vital para cambiar la imagen que se tenía de nosotros”, explica. 

Empezó a trabajar con el Centro HAKI, una organización no gubernamental de derechos humanos que colabora con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en los condados de Kilifi y Kwale, en la región costera de Kenia, defendiendo los derechos de las comunidades apátridas.

Tras años de defensa por parte del Centro HAKI, con el apoyo de ACNUR, el gobierno de Kenia anunció en diciembre de 2022 que iniciaría el proceso de reconocimiento de la comunidad pemba como ciudadanos de este país. Los pemba son uno de los 16 grupos de población costera de habla swahili que fueron reconocidos en enero como una de las comunidades étnicas de Kenia.

El trabajo de Barke incluye ahora visitas puerta a puerta, y la participación en charlas radiofónicas y foros comunitarios con líderes pemba para compartir información sobre cómo los miembros de la comunidad pueden solicitar certificados de nacimiento, el primer paso para adquirir la ciudadanía.

Barke ha logrado educar a las mujeres de su comunidad sobre la importancia de los certificados de nacimiento, y a menudo camina kilómetros hasta aldeas remotas para distribuir certificados de nacimiento y evitar que las niñas y los niños se conviertan en apátridas.

“Me siento muy feliz cuando entregamos a las madres los certificados de nacimiento de sus hijos porque sé que así se acaban sus problemas para acceder a servicios como la atención médica para sus hijos”, afirma. “Me siento feliz porque ya no se violarán sus derechos”.

“Barke es una heroína en nuestra comunidad. La llamamos Centro HAKI cuando camina por las calles”, señala Jamila Mohamed, una de las mujeres a las que Barke ha ayudado con el registro de nacimiento de sus hijos.

La hermana de Barke, Sharifa, está de acuerdo. “Todos en esta comunidad la ven como una heroína por su valentía y sus esfuerzos por ayudar a que los pemba sean reconocidos como kenianos”.

Andrew Ochola, Director de Programas del Centro HAKI en Mombasa, explica que el centro también capacita a los funcionarios del registro civil para ayudarles a comprender la apatridia, los derechos de las personas apátridas y cómo gestionar su registro, especialmente el de nacimiento.

Un futuro mejor

Añade que, aunque parezca insuperable, la apatridia tiene solución si las comunidades afectadas, las organizaciones de la sociedad civil y actores como ACNUR colaboran para abordarla. El “elemento clave” es la buena voluntad política.

Una ceremonia celebrada el 28 de julio de 2023 marcó la conclusión del proceso de registro de los 7.000 miembros de la comunidad de Pemba. 

En su intervención en la ceremonia, la Representante de ACNUR en Kenia, Caroline Van Buren, dijo que Kenia está sentando precedentes para que otros países sigan sus esfuerzos por acabar con la apatridia.

“La ceremonia de hoy es un ejemplo más del compromiso de Kenia para abordar la apatridia y encontrar soluciones duraderas para quienes carecen de nacionalidad”, afirma. “Resolver la apatridia no es solo una cuestión de derechos humanos, sino también una herramienta para promover el desarrollo colectivo de una sociedad. Garantiza que nadie se quede atrás y que todas las personas se sientan incluidas y puedan acceder a servicios básicos como educación, sanidad y empleo, contribuyendo así al desarrollo económico del país”.

Ahora que se ha levantado el velo de la incertidumbre, Barke ve un futuro más brillante, lleno de infinitas posibilidades tanto para ella como para su comunidad. Ahora puede solicitar financiación para obtener un título en gestión empresarial. Algún día, espera dirigir su propio negocio que ofrezca empleo a las personas.

“Hay un renacimiento en la comunidad”, comenta con una gran sonrisa. “Sentimos que estamos en un mundo diferente en el que podemos alimentar y alcanzar nuestros sueños que llevaban mucho tiempo olvidados”.