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Desplazamiento interno en Sahel supera los 2 millones de personas a medida que la violencia aumenta

Historias

Desplazamiento interno en Sahel supera los 2 millones de personas a medida que la violencia aumenta

Se ha alcanzado un hito sombrío en la crisis de desplazamiento de más rápido crecimiento del mundo, mientras la violencia provoca el desplazamiento de más de 11.400 personas en Burkina Faso.
22 enero 2021
Aguiratou Diallo (derecha) y su familia en Ouahigouya, Burkina Faso.

En la noche del 31 de diciembre, a pocas horas del año nuevo, Aguiratou Diallo, de 40 años, estaba en su casa con sus cuatro hijos en su aldea cerca de la ciudad de Koumbri, en el norte de Burkina Faso, cuando un grupo de hombres armados irrumpió en su patio.


“Amenazaron con hacernos daño si todavía estábamos allí cuando regresaran al día siguiente. Luego dispararon al aire para asustarnos”, dijo Aguiratou, cuyo esposo estaba en el trabajo en ese momento

“Estaba tan asustada. Toda la familia, incluyendo a mi abuela, tía y los hermanos y hermanas de mi marido, se reunió y dejó el pueblo. Partimos a pie sin ninguna pertenencia. Éramos unos 40 y tardamos 20 horas en llegar a Ouahigouya”.

Después de reunirse con su marido, la familia fue trasladada a un lugar que albergaba a otras familias que habían huido de sus hogares, donde ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y sus socios les proporcionaron albergue, mantas, colchones y otros artículos de primera necesidad.

“Ahora, nuestra mayor preocupación es el agua, porque los pozos están casi vacíos”, explicó Aguiratou. “Nuestro deseo es que vuelva la paz para que podamos volver a casa”.

“Ahora, nuestra mayor preocupación es el agua, porque los pozos están casi vacíos”.

Aguiratou y su familia se encuentran entre las 11.400 personas – en su mayoría mujeres y niños – que huyeron de sus hogares durante las primeras semanas de enero, tras los continuos ataques de grupos armados a la ciudad de Koumbri y los pueblos vecinos.

Esta última ola de desplazamientos en la región africana del Sahel – que incluye a Burkina Faso, Chad, Mali y Níger – ha hecho que el número total de personas que se han visto obligadas a huir dentro de sus propios países en la región supere por primera vez los dos millones.

Los países del Sahel se encuentran entre los menos desarrollados del mundo y son ahora el epicentro de la crisis de desplazamiento de más rápido crecimiento a nivel mundial, tras años de violentos ataques de grupos insurgentes armados y bandas criminales.

Más de un millón de los desplazados proceden de Burkina Faso, donde el número de personas obligadas a huir a otras partes del país en busca de seguridad casi se duplicó tan sólo en 2020.

Otra de las personas que huyó de la zona de Koumbri a principios de enero es Salamata, de 81 años, quien, junto con sus tres hijos y sus familias, abandonó las tierras que cultivaban después de que hombres armados entraron a su aldea, matando a varios habitantes.

“Una de las víctimas fue el hijo de mi vecino, a quien he visto crecer”, dijo Salamata. “Durante el ataque oímos disparos, las balas volaban por todas partes e incluso cayeron en nuestro patio. Tenía mucho miedo por mis hijos, que todavía estaban fuera”.

“Las balas volaban por todas partes e incluso caían en nuestro patio”.

“Al día siguiente, aunque no quisiéramos dejar nuestro pueblo, nos fuimos para salvar nuestras vidas”, afirmó.

Como la mayoría de los recién llegados a Ouahigouya y a la cercana Barga, Salamata y su familia están siendo acogidos por residentes locales, en su caso un sobrino que actualmente da cobijo a 78 personas.

Otro residente de Ouahigouya que se trasladó allí desde Koumbri hace dos décadas es Micailou, de 72 años, que ofreció su gran patio y sus bodegas de arroz para alojar y alimentar a casi 400 personas desplazadas durante varios días, hasta que nuestros socios locales encontraron un alojamiento alternativo para ellas.

“Cuando vivía en Koumbri era una especie de líder local, así que cuando llegaron, no dudé en darles la bienvenida. Como ser humano, es mi deber moral”, dijo Micailou.

“Desafortunadamente, debido a la falta de alojamientos, tuvieron que pasar tres noches durmiendo en el suelo”, añadió. “Mi mayor deseo es que se establezca la comprensión mutua entre las comunidades para que vuelva la paz. Entonces todos podrán volver a casa sin ser molestados”.