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Mindanao: Pueblo indígena pide el apoyo de ACNUR para reclamar sus derechos

Historias

Mindanao: Pueblo indígena pide el apoyo de ACNUR para reclamar sus derechos

Displaced by fighting, one indigenous community in the Philippines didn't want food or shelter — only training to stand up for their rights. [for translation]
10 October 2011
Funcionarias de ACNUR capacita sobre sus derechos a un grupo de mujeres indígenas desplazadas a causa del largo conflicto en la isla de Mindanao.

TIMANAN, Filipinas, 10 de octubre (ACNUR) – Posiblemente, pocas personas tienen más derecho a quejarse que los 300 habitantes de esta zona rural a las afueras del pequeño pueblo de Timanan, en la isla de Mindanao. Obligados a huir de sus tierras ancestrales en las montañas por un grupo armado no identificado en seis ocasiones desde 1990, al final se fueron definitivamente hace apenas un año, después de que dos de ellos fueran asesinados.

Desmontaron sus casas, las llevaron a hombros montaña abajo y acamparon en las tierras de un granjero, donde viven en la actualidad sin electricidad, sin asistir a la escuela, sin asistencia sanitaria, sin tiendas, recorriendo un largo camino hasta conseguir el agua potable y comiendo sólo dos veces al día, ya que sus campos se encuentran a siete kilómetros de distancia.

Pertenecen al pueblo indígena teduray, uno de los 18 grupos tribales no islámicos más importantes del sur de la isla de Mindanao, en Filipinas.

"Suponía que iban a pedir comida, cobijo u otra clase de ayuda básica", dijo Racmah Abdula, encargada de servicios comunitarios en la oficina de ACNUR en la ciudad de Cotabato, quien realizó una evaluación preliminar de las necesidades insatisfechas en el pueblo.

En cambio, lo único que querían era formación en materia de derechos para poderle reclamar al gobierno de Filipinas lo que les corresponde. "Estábamos sorprendidos el primer día que visitamos a esta comunidad porque decían que querían defender sus derechos y que las autoridades estuvieran al tanto de su situación", comentó Abdulá.

El pueblo teduray, junto con otros pueblos indígenas de la isla, reclama no haber sido incluido en los programas de reparación del gobierno para los 447.000 habitantes de Mindanao afectados por el desplazamiento.

De estos, más de 100.000 aún no han podido regresar a sus casas tras las últimas oleadas de enfrentamientos que se produjeron en 2008 y a principios de este año, los episodios más recientes de una rebelión separatista musulmana que se había estado gestando desde los años 70.

Aunque viven a 58 Km. al sur de la abarrotada y moderna ciudad de Cotabato, los teduray que viven a las afueras de este pueblo aún mantienen sus tradicionales formas de vida, preservando su religión animista. Muchos de ellos no tienen ningún tipo de formación, algo que lamentan profundamente.

"Si no tienes formación, es como si no fueras una persona", dice Rodolfo Bello Moafog, el jefe del pueblo. "Casi no te reconocen como ser humano".

En 1997 Filipinas aprobó una ley sobre los derechos de los pueblos indígenas para proteger los derechos de propiedad y para prevenir la discriminación. Pero sin los títulos de propiedad de sus tierras, pueblos como los teduray ven con frecuencia como les roban sus terrenos.

En respuesta a sus pedidos, ACNUR ha impreso folletos tanto en tagalog como en teduray para informarles sobre sus derechos, especialmente sobre los derechos de las mujeres. El personal de ACNUR también ha llevado a cabo sesiones informativas con las mujeres y ha respondido, largo y tendido, a las preguntas que estas planteaban. Como resultado, los miembros de este pueblo han presentado peticiones al gobierno para recibir asistencia en materia de calzada, escuelas, agua potable y agricultura.

"Creemos que es especialmente importante llegar a la población indígena así como a otras comunidades aisladas que no reciben asistencia", dijo Arjun Jain, director de operaciones de ACNUR en Mindanao. En una misión de protección, el personal de ACNUR viajó durante cinco horas en el monte hasta encontrar un grupo de indígenas desplazados que nunca habían visto extranjeros.

ACNUR financia pequeños proyectos (grupos de costura, barcos de pesca, puestos para vender) para ayudar a reanudar las actividades en los pueblos de retornados como primer paso parar restaurar la paz y las instituciones democráticas. Sin embargo, el programa de ACNUR en Mindanao se está viendo afectado por la falta de al menos 1,1 millones de dólares en financiación con respecto al presupuesto de este año y todavía los donantes no han anunciado contribuciones para cubrir los 3 millones de dólares que se necesitan para el próximo año.

"La agencia de refugiados de la ONU cree que las comunidades muy unidas pueden evitar mejor ser involucradas en enfrentamientos o ser desplazadas por grupos armados", comentó Jain. "Ahora estamos estableciendo pequeños proyectos cuando se producen los primeros indicios de tensiones, con el objetivo de prevenir conflictos".

Los desplazados retornados gracias a los proyectos de ACNUR pueden ganar algo de dinero vendiendo pescado o cosiendo uniformes para la escuela. "Si sólo das dinero, este desaparecerá rápido", comenta Leng Kupong, jefe de otro pueblo. "Pero con los barcos y las redes puedes ganar dinero que te permiten vivir durante varios años".

Para los teduray, que ahora están exigiendo sus derechos, su sueño es sentirse lo suficientemente seguros para regresar a su tierra sagrada, a su territorio ancestral, solo a unos cuantos de kilómetros, en las montañas.

Por Kitty McKinsey, Timanan, Filipinas