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Ser Mujeres Está Bien: cuando la ayuda nace de la experiencia de mujeres refugiadas

Dos mujeres se abrazan en jardín botánico.
Historias

Ser Mujeres Está Bien: cuando la ayuda nace de la experiencia de mujeres refugiadas

La asociación Huellas Migrantes, formada por mujeres que han vivido el desplazamiento forzado, impulsa la integración de mujeres refugiadas en Almería con el apoyo de ACNUR.
21 enero 2026

Una de las integrantes de la asociación Huellas Migrantes abraza a una de las mujeres que participan en visita al Jardín Botánico de El Ejido, como parte del proyecto Ser Mujeres Está Bien.

Un jardín exuberante emerge de un mar de plásticos que se extiende hasta el infinito. Son los invernaderos de Almería, donde se cultivan gran parte de las frutas y hortalizas que se consumen en toda Europa. En medio de este paisaje se encuentra el Jardín Botánico de El Ejido, que hoy recibe una visita muy especial: la de un grupo de mujeres refugiadas y migrantes.

Forman parte del proyecto Ser Mujeres Está Bien, impulsado por la asociación Huellas Migrantes con el apoyo de ACNUR, en el que mujeres que han experimentado el exilio proporcionan apoyo a otras mujeres recién llegadas a España.

Detrás de Huellas Migrantes, más que un equipo, hay una familia: Nohemy, Esther, Kenny, Bárbara, Omaira, Carolina… Mujeres de distintas procedencias y generaciones, unidas por un vínculo inquebrantable: su solidaridad y su compromiso de apoyar a quienes atraviesan hoy el mismo proceso que ellas vivieron.

“Yo me vi sola en un pueblo donde no conocía a nadie, y fue muy duro para mí”, recuerda Nohemy Saer, refugiada de origen venezolano y fundadora de la asociación. Llegó a España huyendo de la inseguridad y fue acogida en El Ejido a través del programa de protección internacional del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. La soledad, el duelo migratorio y la necesidad de empezar de cero la llevaron a transformar su experiencia en una herramienta de apoyo para otras mujeres.

“Huellas Migrantes es una iniciativa que nace de mujeres migrantes y refugiadas, con el objetivo de unir fuerzas para dar acompañamiento y protección a otras mujeres”, explica Nohemy. “A través de la experiencia que hemos vivido en primera persona, brindamos apoyo y asesoría a otras mujeres que están llegando a este país”.

El grupo de mujeres integrantes de la asociación Huellas Migrantes.

Las mujeres que forman parte de la asociación Huellas Migrantes han vivido en primera persona la experiencia del exilio, y hoy son ellas las que apoyan a otras mujeres recién llegadas a España.

Las integrantes conocen de primera mano lo que significa reconstruir la vida lejos de casa, muchas de ellas tras huir de violencia o persecución. Algunas han pasado por programas de acogida y saben bien cuáles son las necesidades reales de quienes llegan: información, acompañamiento y, sobre todo, apoyo en salud mental.

El impacto emocional del exilio es uno de los elementos más relevantes en su trabajo. “Ese desarraigo total de dejar todo, tu casa, tu familia, tus amigos, tu espacio, para llegar a un nuevo país, es lo que me hizo pensar que había que hacer algo más”, recuerda Nohemy.

Huellas Migrantes es una iniciativa que nace de mujeres migrantes y refugiadas, con el objetivo de unir fuerzas para dar acompañamiento y protección a otras mujeres

Para dar respuesta, la asociación desarrolla actividades y redes de apoyo centradas en el bienestar emocional y comunitario. Su proyecto Ser Mujeres Está Bien, respaldado por ACNUR a través de las ayudas al emprendimiento social liderado por personas refugiadas, ha acompañado ya a más de 150 mujeres recién llegadas a Almería y alojadas en centros de atención humanitaria, muchas en necesidad de protección internacional y supervivientes de violencia de género.

Los encuentros que organizan son percibidos como espacios donde expresarse, salir de la rutina del centro y conectar con mujeres de otras culturas con vivencias similares. “En estas visitas me entretengo y salgo del pensamiento negativo en el que suelo estar siempre en el centro. Aquí no me siento sola, y me da esperanza ver lo que otras mujeres como yo han conseguido. Me da una fuerza para seguir adelante”, cuenta Samira* durante la actividad en el Jardín Botánico.

Una treintena de mujeres de países como Mali, Argelia, Senegal, Guinea, Colombia o Venezuela pasean entre los rincones sombreados del jardín, reconocen plantas de sus lugares de origen, comparten té, confidencias, y concluyen con una meditación y una sesión de baile: ritmos árabes, latinos, africanos… Entre todas construyen un espacio para respirar, apoyarse y recordar que no están solas.

Un grupo de mujeres sentadas en torno a una mesa en un jardín.

En las actividades organizadas por Huellas Migrantes se organizan dinámicas para trabajar el empoderamiento, la comunicación y la salud mental.

“Respaldamos el trabajo de las organizaciones lideradas por mujeres refugiadas porque son fundamentales para construir comunidades más resilientes, más seguras e inclusivas. Estas organizaciones no solo representan a sus comunidades, sino que también generan espacios seguros, de confianza y transformación social”, explica Duda Fernandes, del equipo de Protección de ACNUR.

Y es que encontrar referentes en mujeres que han recorrido el mismo camino es, por sí mismo, un acto de empoderamiento: una forma de recuperar la esperanza y la confianza.

Un esfuerzo que nace de horas robadas al ocio, al descanso, de un sacrificio generoso en el día a día al que no están dispuestas a renunciar. Porque su compromiso con la solidaridad es más fuerte que los obstáculos o el cansancio. Nohemy, como sus compañeras, no duda: “Seguimos adelante por amor. Queremos darle amor y un sentimiento de familia a todas las mujeres que han llegado y están pasando por lo mismo que nosotras pasamos”, concluye.

*Nombre ficticio por motivos de protección.

Ayudas al emprendimiento social de ACNUR

Las Ayudas al Emprendimiento Social de ACNUR ofrecen apoyo técnico y financiero a iniciativas lideradas por personas refugiadas y apátridas, fomentando la inclusión, autonomía y participación en la construcción de soluciones en España para quienes han experimentado el desplazamiento forzado.

Las organizaciones lideradas por mujeres refugiadas son esenciales porque actúan como agentes de protección dando respuesta desde la propia comunidad: identifican necesidades trabajando desde un enfoque transcultural, generan espacios seguros, previenen riesgos de violencia y fortalecen el empoderamiento, el bienestar psicosocial y las redes de apoyo entre mujeres. En un contexto de graves recortes financieros, es imprescindible seguir respaldando su labor, que tiene un impacto directo y transformador en la vida de las mujeres refugiadas.