Myanmar: ACNUR y el PNUD finalizan las primeras evaluaciones en el norte de Rakhine

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Un grupo de niños rohingya en el campamento de Dar Paing para desplazados internos en Sittwe, en el Estado de Rakhine, en Myanmar, aguardan la visita del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, en julio de 2017.   © ACNUR/UNHCR/Roger Arnold

Durante el mes de septiembre, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y el PNUD, la Agencia de la ONU para el desarrollo, llevaron a cabo una serie de evaluaciones iniciales en 23 aldeas y tres administraciones territoriales (village tracts) en el Estado de Rakhine en Myanmar. Ya había pasado más de un año desde que ACNUR tuvo acceso por última vez a las comunidades afectadas en las áreas del norte del estado de Rakhine, tras la huida de más de 720.000 refugiados rohingya al vecino Bangladesh en 2017.

Durante estas evaluaciones iniciales en Rakhine, ACNUR y el PNUD observaron los esfuerzos de las autoridades para facilitar estos primeros pasos, si bien tienen un alcance limitado en cuanto a su alcance y al ámbito, únicamente en los lugares visitados. Aunque estas visitas sobre el terreno no permiten extraer conclusiones de carácter más general, sí han brindado al ACNUR y al PNUD un conocimiento preliminar de los retos que afrontan las personas que allí viven. Los equipos evaluaron las necesidades y prioridades inmediatas de las comunidades, lo que nos permitirá planificar nuestras acciones a corto plazo. Las evaluaciones rápidas también contribuyen a identificar las iniciativas comunitarias que podrían respaldar los esfuerzos del Gobierno para mejorar las vidas de todas las poblaciones afectadas, generar confianza y promover la cohesión social entre todas las comunidades

Durante las últimas semanas los equipos observaron los graves efectos sobre la economía local y la menor autosuficiencia, lo que aumenta significativamente las vulnerabilidades de todas las comunidades que permanecen en Rakhine.

Las comunidades también hablaron del efecto acumulativo de las restricciones a los desplazamientos, que ha reducido aún más su acceso a medios de vida y servicios básicos. Si bien algunos se autolimitan sus movimientos por una sensación –ya sea real o percibida- de inseguridad o temor hacia las comunidades vecinas, en otros casos –especialmente para las comunidades musulmanas-, no se les permite moverse libremente. El miedo y la desconfianza tienen un impacto en el acceso a la educación, la salud y otros servicios básicos, al tiempo que limita las interacciones entre las comunidades, dificultando las perspectivas de mejora de la confianza y la cohesión social. Las comunidades entrevistadas por ACNUR con frecuencia destacaron las dificultades para acceder a los servicios de salud y las restricciones experimentadas por la población musulmana en el acceso a la educación.

La desconfianza, el temor a las comunidades vecinas y una sensación de inseguridad prevalecen en muchas áreas. Las comunidades a menudo viven aisladas, limitando las posibilidades de mejora de la comprensión mutua, cohesión y contacto entre las comunidades. Esta situación se registra especialmente en las relaciones entre la comunidad musulmana y otras comunidades.

Los equipos de evaluación también observaron que algunas comunidades, particularmente aquellas que viven próximas, han mantenido o reiniciado la relación entre ellas. Resulta alentador el hecho de que la mayoría de las personas con las que se entrevistó ACNUR expresó su esperanza de que se alcance la paz en Rakhine, indicando algunas de ellas su disposición a ir reforzar o restablecer las relaciones de manera gradual. De este modo, resultará esencial fomentar la confianza y mejorar las condiciones entre las comunidades para lograr unir a la población, luchar contra la pobreza y abordar las disparidades en materia de salud y educación, además de lograr avances tangibles para abordar las causas fundamentales.

Todas las comunidades visitadas acogieron positivamente a los equipos de evaluación y se mostraron dispuestos a colaborar con ellos y a hablar de sus problemas, sin mostrar animadversión u hostilidad.

El viernes por la mañana, los equipos de ACNUR y PNUD pondrán en marcha la segunda fase de las evaluaciones en los municipios de Maungdaw, Buthidaung y Rathedaung en base a las autorizaciones de viaje recibidas durante las 24 horas previas. Los equipos de ACNUR y PNUD reclaman un acceso más predecible y amplio y una rápida expansión de las evaluaciones, así como que prosigan las discusiones sobre las modalidades de "acceso efectivo" a todas las áreas en Rakhine cubiertas por el Memorando de Entendimiento. Los próximos pasos, de crucial importancia, incluirán visitas de seguimiento a ubicaciones ya evaluadas para continuar el diálogo con las comunidades y facilitar el diseño e implementación de iniciativas comunitarias identificadas previamente.

ACNUR y el PNUD mantienen su compromiso de aplicar el Memorando de Entendimiento y apoyar los esfuerzos del Gobierno de Myanmar para encontrar soluciones integrales y duraderas a la crisis en el Estado de Rakhine. El liderazgo del gobierno de Myanmar en la implementación de este acuerdo resulta fundamental para crear condiciones propicias para el retorno voluntario, seguro, digno y sostenible de los refugiados Rohingya.