ACNUR, consternado ante la suplantación de su personal en Libia por parte de traficantes y tratantes de personas

Un auténtico oficial de protección de ACNUR recopila información entre los refugiados e inmigrantes desembarcados en Trípoli, Libia, en julio de 2018.   © ACNUR/UNHCR/Sufyan Ararah

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, se muestra consternada ante información que indica que traficantes y tratantes de personas se habrían hecho pasar por personal de ACNUR en Libia y pide a las autoridades que tomen medidas contra los criminales que tienen como objetivo a personas refugiadas y migrantes desesperadas.

Según información fiable presentadas por nuestras propias fuentes y por refugiados, habría personas metidas en redes de tráfico y trata de seres humanos que se habrían hecho pasar por personal de Naciones Unidas, entre otros de ACNUR, en diferentes lugares en Libia. Estos delincuentes fueron detectados en los puntos de desembarco y centros de tráfico de personas utilizando chalecos y otros materiales de visibilidad con logos similares al de ACNUR.

La información de ACNUR procede de refugiados que han denunciado haber sido vendidos a redes de trata de personas en Libia y haber sufrido abusos y torturas, incluso tras haber sido interceptados en el mar. ACNUR está recabando más información e investigando estas acusaciones.

En Libia, ACNUR y sus socios están presentes en los puntos oficiales de desembarco para proporcionar asistencia vital humanitaria y médica a refugiados y migrantes, incluyendo comida, agua y ropa.

Cuando los pasajeros que embarcaron con traficantes son trasladados a tierra, las autoridades libias los trasladan a centros de detención gestionados por la Dirección para la lucha contra la Migración Ilegal (dependiente del Ministerio del Interior libio). Los equipos de ACNUR también están allí presentes para supervisar la situación, ofrecer asistencia e identificar a las personas más vulnerables con el objetivo de encontrar soluciones para ellos, especialmente en terceros países.

En Trípoli, la situación de refugiados y migrantes que viven en áreas urbanas o se encuentran detenidos se ha deteriorado de manera dramática durante las últimas semanas, especialmente a raíz de los duros combates en la capital libia.

ACNUR ha recibido denuncias de atrocidades inenarrables cometidas contra refugiados y solicitantes de asilo en las calles de Trípoli, como violaciones, secuestros o torturas. Una mujer le contó al ACNUR que unos delincuentes desconocidos secuestraron a su marido, la violaron a ella y torturaron a su bebé de apenas un año. Esta mujer explicó que estos criminales desnudaron al bebé y abusaron sexualmente de él.

Muchos refugiados se encontraban detenidos en zonas cercanas a los combates y, por tanto, en riesgo de convertirse en daños colaterales por el impacto de los misiles en los centros. Miles escaparon de los centros de detención en un intento desesperado por salvar sus vidas.

ACNUR se opone a la detención de refugiados y solicitantes de asilo, pero está presente en lugares donde hay refugiados para poder proporcionarles asistencia vital.

ACNUR pide encarecidamente que se pongan en marcha alternativas a la detención, como por ejemplo la utilización del Centro de Encuentro y Salida que está en Trípoli, que serviría de plataforma para encontrar una vía segura en terceros países y que es gestionado conjuntamente por el Ministerio del Interior libio y ACNUR. Esta instalación tiene capacidad para 1.000 refugiados y solicitantes de asilo y está operativa.

ACNUR también exige una firme acción institucional para que los traficantes y tratantes de personas rindan cuentas por sus actos.