Una pareja de octogenarios lucha por sobrevivir en medio del conflicto en Ucrania

La castigada localidad de Shchastya ha sido escenario de varias batallas desde el comienzo del conflicto de Ucrania en 2014. La mayoría de las familias jóvenes se han marchado de allí.

Hanna y su esposo Oleksy, quien está enfermo, viven en Shchastya, En el este de Ucrania. Están casados desde hace 56 años y, a pesar de que su hija insista para que dejen su casa, ellos no se quieren ir.
© ACNUR/Anastasia Vlasova

Hanna y Oleksiy Huzovskiy bloquean la puerta de su vivienda y se refugian en el salón cuando empieza el bombardeo. Ambos son octogenarios y su salud es demasiado frágil para correr hacia un refugio.


A Hanna le duelen las piernas y camina con ayuda de un bastón, y Oleksiy apenas puede andar y tiene problemas de oído y de visión. Ellos quieren estar juntos y se resisten constantemente a los intentos que realiza su hija para convencerles de que se marchen.

"Le dije que solo uno de nosotros se irá con ella y solo después de que haya muerto el otro," explica Hanna.

La localidad de Shchastya, que significa "felicidad" en ucraniano, se encuentra en la primera línea del conflicto de Ucrania, que se ha cobrado casi 10.000 vidas en los 33 meses que han transcurrido desde su inicio.

En este lugar se escucha el sonido de los bombardeos casi todas las noches. En las paredes de muchas casas se ven los boquetes producidos por las bombas y hay muchas ventanas tapadas con tablas.

"Aquí solo viven personas mayores. Más de la mitad de la población tiene más de 60 años"

Se han registrado varias batallas en esta localidad y sus alrededores, sita en el extrarradio de Luhansk, capital de la región, y la mayoría de las familias jóvenes se han marchado.

Ahora solo viven aquí personas mayores. Más de la mitad de la población tiene más de 60 años, dice Natalia Boyko, auxiliar de proyectos de HelpAge internacional, organización no gubernamental que ayuda a las personas de edad en todo el mundo.

En el mes de diciembre, HelpAge distribuyó asistencia en efectivo por un importe aproximado de 144 dólares de los Estados Unidos por persona, proporcionada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y destinada a las personas de edad más vulnerables que residen en las proximidades de la primera línea del conflicto en Ucrania.

Entre los receptores de dicha ayuda se encuentra Hanna, quien, después de recibir el dinero, gastó inmediatamente cerca de 28 dólares en medicamentos para su esposo. "Gastamos la totalidad de una de nuestras dos pensiones en medicamentos", dice. El importe de una pensión es aproximadamente de 56 dólares.

Los Huzovskys dependen de sus vecinos y de los trabajadores humanitarios, que les compran alimentos. Hanna, de 80 años, no ha vuelto a salir desde que un día del mes de diciembre casi se desmayó al salir de casa cuando se dirigía a una farmacia.

A Oleksiy, de 86 años de edad, le resulta difícil incluso desplazarse de una habitación a otra y pasa los días tumbado en la cama, con sus dos gatas Sonya y Masha, o tomando café y fumando en la pequeña cocina.

Hanna a menudo ve en la televisión las noticias sobre el conflicto y se acuerda de la Segunda Guerra Mundial, que tuvo lugar cuando era niña. Hanna recuerda a su padre levantándola en brazos antes de su alistamiento. Después le dieron por desaparecido en combate en 1942.

"Dios no quiera que tengamos que vivir dos guerras," dice Oleksiy, que pasó la Segunda Guerra Mundial en Volyn, su región de origen, en Ucrania occidental. Después de la guerra estudió geología en la localidad de Drohobych, donde conoció a Hanna, que estaba aprendiendo costura. La pareja contrajo matrimonio en una residencia de estudiantes.

En 1965, la familia se trasladó a la región de Luhansk, en Ucrania oriental, e instalaron su residencia en Shchastya. Hanna daba clases de diseño y tecnología y Oleksiy era miembro de un grupo de prospecciones geológicas encargado de buscar depósitos de petróleo.

"Nunca estamos enfadados mucho tiempo porque, si no nos ocupamos uno del otro, ¿quién cuidaría entonces de nosotros?"

Oleksiy tuvo sus primeros problemas de salud por haber trabajado con bajas temperaturas y haber dormido en caravanas sin calefacción. Su estado de salud se deterioró a partir del inicio del conflicto en Ucrania en 2014. Dejó de salir, ni siquiera a la terraza, y se quedó postrado en cama. "Ahora ya ni siquiera soy capaz de ver una cuchara en mi mano", explica.

Oleksiy tiene varios audífonos, pero el único medico de la región que puede adaptarlos a sus necesidades vive en Severodonetsk, a 70 km de distancia, por lo que no puede utilizarlos.

Oleksiy apenas habla a nadie, salvo a su mujer. Prácticamente sin poder ver ni oír, combate la depresión escribiendo poemas. Recita un verso que ha escrito para su epitafio: "Mi vida está llegando a su fin. Ha sido muy duro llegar a esta edad pero lo he logrado".

Hanna a veces habla con las gatas y canta con su esposo. Todas las tardes habla por teléfono con su hija, que vive en Kiev y raras veces viene a Shchastya. Aún llora la pérdida de su hijo, que murió joven hace tiempo.

Una vez, al levantarse, Hanna no se encontraba en el piso. Oleksiy, alarmado, preguntó a los vecinos si sabían dónde estaba. Le dijeron que había ido a comprar y se quedó esperando en la entrada hasta que regresó.

Hanna y Oleksiy han vivido juntos durante 56 años y han sido felices en su matrimonio. "Hemos soportado grandes desgracias en la vida pero casi nunca hemos discutido en todos estos años", dice Hanna.

"Nunca estamos enfadados mucho tiempo," dice Oleksiy. "porque, si no nos ocupamos uno del otro, ¿quién cuidaría entonces de nosotros?"

Por: Oksana Grytsenko, en Shchastya (Ucrania).

Gracias a la Voluntaria en Línea Luisa Merchán por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.