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Semillas de barro: cuando crear también es reconstruir

Historias

Semillas de barro: cuando crear también es reconstruir

Mujeres refugiadas aprenden cerámica y tejen redes de amistad en un proyecto apoyado por ACNUR.
31 March 2026
Una profesora da instrucciones a una alumna que trabaja sobre una taza de cerámica.

Ruba, profesora de cerámica, da instrucciones a Yasmina, una de las mujeres refugiadas que participan en Semillas de Barro, un proyecto de formación y emprendimiento apoyado por ACNUR.

Huele a barro mojado. En el aire suena música suave. A veces es Carlos Vives, otras una canción de Fairuz, y otras el ritmo llega desde Afganistán con artistas como Aryana Sayeed. Las manos trabajan rápido, concentradas. Modelan, alisan, pintan. Se ríen, se corrigen, se ayudan. Son mujeres refugiadas que, cada jueves, se reúnen en un pequeño taller para dar forma a algo más que cerámica. Dan forma a un nuevo comienzo.

El proyecto Semillas de Barro, impulsado por las asociaciones Maletas de Cartón y Espacio Rojo, y apoyado por ACNUR en 2025, nace con un objetivo claro: empoderar a mujeres refugiadas a través de la cerámica, la creatividad y la comunidad. Pero lo que ocurre aquí va mucho más allá de aprender una técnica.

“Este proyecto crea hogar para muchas mujeres que lo han perdido”, cuenta Silvia, fundadora de Maletas de Cartón y responsable de la iniciativa. “Aquí venimos todas las semanas. Una trae un pastel, otra trae té… y juntas hemos creado una comunidad”.

“Tuve que salir de mi país por la guerra y ahora tengo suerte de vivir con seguridad, pero como todas las personas refugiadas, sufro mucho: un país nuevo, el idioma…”, explica una de las alumnas, refugiada afgana. “Pero aquí me siento en casa. Todas tenemos la misma historia y nos apoyamos”.

En torno a la mesa no solo se comparte barro. Se comparten historias, silencios y aprendizajes. Para muchas de estas mujeres, el taller es uno de los pocos espacios donde pueden sentirse seguras, expresarse y volver a conectar con otras personas. Carina y Ruba, las profesoras, acompañan cada proceso con paciencia y dedicación. No solo enseñan a moldear piezas, sino también a reconstruir confianza.

“El proyecto se llama Semillas de Barro, y es porque regamos estas semillas para que florezcan”, explica Ruba. “Creo que es un proyecto muy importante para ellas, para aprender, para salir adelante en este país y también, para conocer nuevas amigas”.

Cinco mujeres trabajan y ríen en torno a una mesa con materiales de cerámica.

Los talleres de Semillas de Barro reúnen a un grupo de mujeres refugiadas que aprenden cerámica y comparten momentos de complicidad cada jueves en Madrid.

Con el paso de los meses, las piezas han salido del taller. Tazas, pendientes o colgantes hechos a mano se han vendido en espacios como el Mercado de Motores, permitiendo a las participantes dar sus primeros pasos en el mundo del emprendimiento. Además, el proyecto ha incorporado formación en habilidades emprendedoras, gestión básica y comercialización. Porque el objetivo no es solo crear, sino generar oportunidades reales de autonomía económica.

Semillas de Barro forma parte del compromiso de ACNUR de apoyar iniciativas lideradas por la comunidad refugiada, a través de programas de emprendimiento y fortalecimiento de asociaciones de base comunitaria. Proyectos como este demuestran que, cuando se crean espacios adecuados, las personas refugiadas no solo reconstruyen sus vidas, sino que también construyen comunidad, generan oportunidades y transforman su entorno.

“Apoyar iniciativas como Semillas de Barro es fundamental, porque son proyectos que nacen desde la propia comunidad. Sin este tipo de apoyo, muchas de estas mujeres no tendrían acceso a oportunidades reales. Es en estos espacios donde ocurre el verdadero cambio: desde lo local, desde lo cercano, desde las personas”, explica Eva Menéndez, de ACNUR.

Entre risas, música y manos llenas de barro, algo va tomando forma. No es solo cerámica. Es confianza. Es red. Es futuro. Porque a veces, reconstruir una vida empieza así: con algo tan simple —y tan poderoso— como volver a crear con tus propias manos.