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Doy la cara por ellos: José Chacón

Doy la cara por ellos: José Chacón

José Chacón da la cara por Luis para que pueda contarnos su historia.

 

Tú también puedes dar la cara por ellos, y formar parte de #DoyLaCaraPorElllos, usando el filtro de Instagram.

 

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José nació en San José, Costa Rica en 1978. Ha estudiado Comunicación Colectiva, Biblia y Teología. Es escritor y conferencista y ha sido profesor en diversas universidades. Es autor de los libros “El Decálogo”, “Spiro”, “Paradoxa” y “Libre, ten fe y no mueras en el intento”. También es el fundador de la Comunidad Interludio en Costa Rica y cofundador de Interludio México, Argentina y Honduras. Miembro del Foro de Diálogo Interreligioso de Costa Rica y egresado del Programa de Liderazgo Internacional (IVLP) del Departamento de Estado (USA) en el tema de Diálogo Interreligioso.

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Mi nombre es Luis, tengo 35 años y soy de Nicaragua.

Yo vivía con mi familia con tranquilidad en mi país. Gracias a mucho esfuerzo, tiempo de haber ahorrado y una motosierra, fue como comenzamos a levantar nuestra casa. Literalmente la construí con mis manos, aunque yo me dedicaba a la mecánica y máquinas. Nuestra vida era pacífica, éramos agricultores y yo ayudaba a poner paneles solares en las comunidades aledañas. No teníamos muchos lujos, pero sí amigos y vivíamos tranquilos.

Empezamos a ver y a oír que los viejitos reclamaban su pensión y les dieron paliza. Después salieron las mujeres las reprimieron Después salen los universitarios. Cuando vimos morir un chavalo con la bandera en la mano, todo el país se levantó.

Yo me involucré porque me sentí comprometido con la patria.

Quería defender a mi país como algunos de mis antepasados lo hicieron, como aquellos que no salen en los libros de historia, como los de la resistencia. Quería un país libre, así fue como puse un pie delante del otro para no dar marcha atrás.

Junto con mi comunidad colocamos una barricada a la entrada. Afortunadamente, nunca nos tocó un enfrentamiento y las cosas fueron tranquilas, hasta que un día, alguien llegó con una lista de nombres. Un infiltrado nuestro en el grupo armado nos avisó del peligro que corríamos. Mi nombre y apellido estaban en esa lista. Sentí que en cualquier momento podía perder la vida, que lo que me esperaba era la muerte. 

“Si Dios quiere, moriré. Si Dios quiere, también llegaré al final” me repetía mientras le avisaba a mi familia. Pero no iba a venderme, no soy así.

A partir de ahí,  dejé de vivir  en mi casa. Afortunadamente, la gente como nosotros, la de campo, siempre tiene un lugar y comida para sus amigos. Pasé cuatro meses huyendo por los montes. Veía a mi familia de vez en cuando.

Una de mis hijas tenía anemia, y yo pasaba a la casa a atenderla y a llevarle unas inyecciones y unas vitaminas. Y ahí ellos se dieron cuenta que yo estaba en la casa. Al día siguiente me cayeron a las 5 de la mañana. Pero  ese día me escapé. Me tiré al  monte y no me encontraron, gracias a Dios.

Una semana después sentí deseos de ir a la casa, pensando en mi niña. Llegue a la casa como a las 11 de la noche. Me fui acercando y vi luces prendidas. Ese día a la una, mi hija había muerto. Le dí la bendición, me despedí y me fuí porque los que me buscaban estaban por ahí. Cuando cruzaba a otra comunidad con unos amigos, caímos en una emboscada y un balazo me clavó en la rodilla. Rodé por una montaña y menos mal no nos siguieron. Un amigo me sacó arrastrando y estuve tres días tirado. Me atendió un paramédico con antibióticos. Luego me llevaron entre 12 personas en una hamaca a la frontera de Costa Rica y crucé malherido, casi inconsciente.

Ahora apenas puedo caminar y jamás volveré a correr.

Si pudiese volver a mi país lo haría, pero me quieren muerto. Yo quiero que las personas que están en contra de los refugiados nos entiendan y sean más comprensivos. Apoyarnos no se trata de dinero o regalarnos algo, sino de mostrar compasión.

Los nombres mostrados en esta historia fueron cambiados para proteger la identidad de las personas desplazadas que forman parte de ella.


Ahora que ya conoces la historia de Leonor, es momento de que la compartas.

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