La tragedia del sábado en el Mediterráneo es la más mortífera registrada

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

ACNUR ya ha entrevistado a la mayoría de los supervivientes de la tragedia del sábado en el Mediterráneo. Según los supervivientes, el barco partió de Trípoli, en Libia, el sábado por la mañana con unas 850 personas a bordo, entre ellas muchos niños. Entre las personas a bordo, había unos 350 eritreos, así como nacionales de Siria, Somalia, Sierra Leona, Malí, Senegal, Gambia, Costa de Marfil y Etiopía.

Únicamente 28 personas habrían sobrevivido al naufragio, entre ellas un joven de Bangladesh que fue trasladado en helicóptero el domingo a un hospital de Catania, Sicilia, y 27 personas que anoche fueron desembarcadas por la Guardia Costera italiana en Catania. A partir de la información disponible y de los diversos testimonios a los que hemos tenido acceso, ACNUR estima que el número de víctimas mortales ha superado las 800 personas, lo que convierte a esta tragedia en la más mortífera registrada jamás en el Mediterráneo.

INFORMACIÓN ADICIONAL: Resumen de los comentarios formulados oralmente por Volker Türk, Alto Comisionado Adjunto para la Protección de ACNUR (en referencia al plan de acción de 10 puntos en materia de inmigración presentado por el Consejo Conjunto de ministros de Asuntos Exteriores y de Interior de la Unión Europea (UE) de 20 de abril de 2015)

ACNUR recibe con satisfacción las medidas de la UE relativas al reparto de responsabilidades contenidas en el plan, tales como la tramitación de solicitudes de asilo, reubicación y reasentamiento, que proporcionan un buen punto de partida para esta respuesta. ACNUR también insta a que se amplíe este tipo de medidas para reforzar el componente de asilo y protección del plan, incluyendo:

  • El desarrollo de una sólida operación de búsqueda y rescate, en la misma línea de Mare Nostrum, que haga especial énfasis en el salvamento de miles de vidas;

  • Realizar un compromiso firme para recibir un número significativo de refugiados en programas de reasentamiento;

  • Proporcionar alternativas legales, tales como la mejora de los programas de reunificación familiar, los programas de patrocinio privado, así como visados de trabajo y estudios, de forma que las personas en necesidad de protección internacional no se vean obligadas a recurrir a este tipo de peligrosas travesías;

  • La inclusión de un sistema de apoyo para aquellos países que reciben la mayor cantidad de llegadas (Italia y Grecia).

  • La distribución de la responsabilidad de las llegadas para evitar la actual situación en la que algunos países están recibiendo a la mayor parte de los solicitantes de asilo, principalmente Alemania y Suecia. Esto se podría realizar, entre otros mecanismos, a través de una aplicación exhaustiva del Reglamento Dublín III y de un proyecto piloto intracomunitario para la reubicación de sirios.