ACNUR amplía el apoyo para los refugiados y las comunidades de acogida en Brasil en medio de la pandemia de COVID-19

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

La familia Mata, que es indígena Warao de Venezuela, es retratada en el albergue Pintolandia en Boa Vista, Brasil. Dialisa, madre de tres niño, se recuperó recientemente de COVID-19.   © ACNUR / Allana Ferreira

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está intensificando los esfuerzos en Brasil para proteger a decenas de miles de personas refugiadas y migrantes de Venezuela y sus comunidades de acogida, mientras el país latinoamericano lucha contra la pandemia de COVID-19.

Brasil se ha convertido en el segundo país más afectado del mundo, con casi 83.000 muertes y un aumento continuo de casos confirmados.

Al ser considerado un epicentro de la pandemia en América Latina, la situación está afectando a los más vulnerables, incluidas las poblaciones más pobres, indígenas y otras comunidades nativas, así como las personas refugiadas. Todos se han visto desproporcionadamente afectados.

Brasil alberga a más de 345.000 refugiados y solicitantes de asilo, para quienes las consecuencias de la pandemia son especialmente duras.

Si bien se desconoce el número total de refugiados que han contraído el virus en Brasil debido a que los datos desglosados ​​con base en el estatus no están disponibles y debido a la ausencia de pruebas generalizadas, ACNUR tiene conocimiento de al menos 19 muertes relacionadas con la COVID-19 entre personas refugiadas, de las cuales nueve eran refugiados indígenas venezolanos.

Desde el inicio de la pandemia, ACNUR ha estado apoyando a las autoridades locales y nacionales en los esfuerzos de prevención y respuesta. La agencia ha aumentado su apoyo para ayudar a mitigar la amenaza del virus entre las personas refugiadas, migrantes y las comunidades locales que les acogen, proporcionando infraestructura para fortalecer el sistema nacional de salud, asistencia en efectivo, artículos de higiene e información vital, como sesiones informativas sobre medidas de prevención.

Desde marzo, ACNUR ha estado apoyando a un hospital de emergencia en Boa Vista, la capital del estado fronterizo del norte de Roraima, que tiene la capacidad de tratar y aislar a hasta 1.782 pacientes confirmados y sospechosos de COVID-19.

Hasta la fecha, 625 venezolanos y muchos brasileños, incluidos indígenas brasileños, han recibido atención en el hospital. Más de 570 personas se han recuperado, y muchas otras personas que se encontraban bajo aislamiento han terminado su período de cuarentena. Sin embargo, veinte personas, incluidos refugiados, migrantes y brasileños, lamentablemente han perdido la vida.

Este hospital también cuenta con personal de salud venezolano que ha contribuido a los esfuerzos para salvar vidas, utilizando su experiencia y habilidades, uniéndose a sus pares brasileños en la respuesta.

ACNUR también aborda las crecientes necesidades humanitarias y de salud entre los refugiados que viven en las calles y en alojamientos superpoblados y en condiciones insalubres en las regiones del norte de Brasil, incluidos los estados de Amazonas, Roraima y Pará.

En el estado de Amazonas, una de las regiones más afectadas del país, con más de 92.000 casos confirmados y más de 3.000 muertes relacionadas con COVID, ACNUR y sus socios apoyaron a las autoridades locales con la reubicación de más de 170 refugiados indígenas venezolanos. Su nuevo alojamiento ofrece instalaciones de saneamiento más adecuadas, mejorando su protección ante el riesgo del virus.

En un esfuerzo por limitar la propagación y el impacto del virus, ACNUR está mejorando los esfuerzos de sensibilización de la comunidad, incluso a través de campañas de información y sesiones de información preventiva en los diferentes idiomas indígenas. La promoción de la higiene también se ha ampliado en alojamientos temporales con la instalación de estaciones de lavado de manos y la continua distribución de jabón desde principios de marzo.

A medida que las condiciones socioeconómicas empeoran entre las comunidades de refugiados y solicitantes de asilo, ACNUR ha estado desembolsando asistencia en efectivo a las personas más vulnerables, incluidas las madres solteras, las personas que enfrentan desalojos, quienes tienen graves problemas de salud y los sobrevivientes de la violencia.

En la primera mitad del año, ACNUR ha distribuido 325.000 dólares a más de 3.100 refugiados y solicitantes de asilo. Al mismo tiempo, ACNUR está conectando a refugiados y migrantes vulnerables con el programa de efectivo de emergencia del Gobierno Federal.

Debido a los recursos limitados y las necesidades que crecen exponencialmente, ACNUR solo puede proporcionar asistencia en efectivo al 24 por ciento de las personas evaluadas como necesitadas.

Dado el inicio del invierno, que agrava dramáticamente la vulnerabilidad de las poblaciones desplazadas, ACNUR está brindando asistencia de alojamiento, de hogar y de invierno. Unos 15.000 refugiados han recibido colchones, hamacas, kits de limpieza e higiene, mosquiteros, baldes, bidones, lámparas solares y otras formas de asistencia. Entre los beneficiarios hay unos 2.300 indígenas venezolanos, que representan casi la mitad de la población indígena venezolana existente en el país. Se distribuyó más de una tonelada de ropa de invierno donada al ACNUR con la ayuda de socios para personas desplazadas y afectadas en los estados del centro y sur del país.

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