Una organización benéfica iraní proporciona atención médica a niños refugiados

Una asociación entre el ACNUR y MAHAK ha significado el tratamiento del cáncer para niños refugiados cuyos padres nunca podrían pagarlo.

En el aula de pintura de las instalaciones de MAHAK los niños reciben tratamiento contra el cáncer y sus familiares apoyo psicológico durante su estancia.  © ACNUR/Mahak

TEHERÁN, 14 de agosto (ACNUR) – Alí era un refugiado afgano de 2 años cuando un bulto aparentemente benigno que tenía en la nariz empezó a crecer a una velocidad alarmante. Pero, gracias a una asociación entre el ACNUR y MAHAK, organización benéfica médica iraní, su asustado padre tiene la esperanza de verlo crecer.

"Llegó a ser tan grande que parecía que iba a impedirle la visión" dice su padre. Alí, sentando en el regazo de su padre, está adormilado tras recibir un nuevo tratamiento de quimioterapia. "Lleva más de cuatro meses recibiendo quimioterapia y ya está preparado para la radioterapia. Los médicos son muy optimistas".

Seis meses antes, el bulto había empezado a crecer de repente y un TAC confirmó que tenía un tumor canceroso muy agresivo. Anteriormente, el ACNUR había ayudado a su padre, mecanógrafo de profesión y con otros dos hijos, a obtener tarjetas sanitarias para su familia, pero, debido al límite de la cobertura, la tarjeta no cubría los elevados costos del tratamiento de Alí.

Afortunadamente, el ACNUR y MAHAK iniciaron una fructuosa colaboración hace más de 10 años para prestar asistencia a niños refugiados enfermos de cáncer. El padre de Alí, entre los numerosos refugiados afganos que salieron de su país hace más de 30 años después de que en Afganistán estallara la guerra, se sintió emocionado cuando el ACNUR le dijo que MAHAK podía ayudar a su hijo.

MAHAK es una organización benéfica no gubernamental, apolítica y sin fines de lucro centrada en el tratamiento de niños enfermos de cáncer. Utiliza los métodos más avanzados de diagnóstico, tratamiento y prevención y presta servicios ambulatorios y de hospitalización. Proporciona quimioterapia, medicación, pruebas de laboratorio, radioterapia, TAC, transporte y orientación a las familias, y todo ello sin tener en cuenta la religión, la raza o la nacionalidad de los pacientes.

MAHAK se financia con los fondos recaudados por la organización y recibe asistencia humanitaria en forma de dinero, bienes, servicios y asistencia técnica. En el marco del proyecto conjunto del ACNUR y MAHAK para 2013, se proporcionará tratamiento médico a un total de 76 niños refugiados afganos e iraquís menores de 15 años enfermos de cáncer.

En el marco del proyecto, el progenitor acompañante también recibe orientación, alojamiento y manutención, si lo necesita, porque estos refugiados residen fuera de Teherán y se encuentran en condiciones económicas difíciles.

El Irán ha acogido generosamente a la segunda población de refugiados más grande del mundo durante más de 30 años y actualmente hay en el país más de 880.000 refugiados, unos 40.000 del Iraq y el resto del Afganistán. El Gobierno iraní ha proporcionado siempre a sus refugiados acceso a los servicios en los ámbitos de la educación, los medios de vida y la salud, algunos de los cuales pueden resultar vitales.

En una visita realizada recientemente por el personal del ACNUR a las instalaciones de MAHAK, en la colorida y luminosa aula de pintura las madres estaban pintando ilustraciones que luego se venderían en una subasta para recaudar fondos destinados a la organización. Las madres, que reciben cursos de capacitación, ayudan a los niños y pintan con ellos, creando una atmósfera cálida en la que pueden escapar de la realidad del problema al que tienen que hacer frente día tras día.

MAHAK aprovecha todas las oportunidades para animar a los niños. Recientemente, Javad Nekoonam, un famoso jugador de fútbol iraní, jugó con ellos un breve partido. El personal de MAHAK transmite sus propias esperanzas, su entusiasmo y su energía a los niños. Algunos son voluntarios o familiares de pacientes que han superado ellos mismos el cáncer y tienen una gran fe en los resultados que se pueden conseguir.

Muchas familias de refugiados tienen historias como la de Alí y todos están agradecidos por la ayuda económica y psicológica que obtienen gracias al acuerdo entre el ACNUR y MAHAK. Hay niños de 2 a 17 años que luchan contra la leucemia, la enfermedad de Hodgkin y tumores cancerosos y reciben quimioterapia y radioterapia.

Para algunos la difícil trayectoria del tratamiento no ha hecho más que empezar y para otros ha llegado satisfactoriamente a su fin. Todavía se percibe el bulto en la nariz de Alí pero su padre dice que se ha reducido considerablemente gracias a la quimioterapia.

"Sin ellos la salud de mi hijo se habría ido deteriorando y lo habría visto morir, dado que no habría podido pagar un centro de salud privado y ni siquiera público", dice el padre de Alí. "No tengo palabras para expresar mi agradecimiento a cada una de las personas que han contribuido a que nuestro hijo recupere la salud. Ahora voy a poder verlo crecer".

Por Sharareh Jalali en Teherán

Gracias a la Voluntaria en Línea Luisa Merchán por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.