16 Días de Activismo: ACNUR apoya a mujeres colombianas en la lucha contra la VSG

La impactante muerte de un joven de 16 años por parte de su esposo pone de relieve el problema generalizado de la violencia sexual en un asentamiento informal en las afueras de Medellín.

Participantes de la reciente reunión de líderes comunitarios de Granizal y otras dos ciudades afectadas por la violencia.  © ACNUR/D.Díaz

Medellín, Colombia, 10 de diciembre (ACNUR) – Susana* vivió una corta y desdichada vida muriendo a los dieciséis años a causa de los golpes mortales que le propinó su celoso y controlador esposo. El hombre era una persona abusadora que solía decidir cómo Susana debía peinarse y si podía o no hacerse manicuras.

Constantemente la acusaba de tener un amante. Lo único que le brindaba cierta felicidad a la vida de la jóven eran su hija de un año y la membresía a un grupo juvenil en las afueras de Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia.

El día que murió, estaba participando en un ensayo de baile junto a sus jóvenes amigos cuando se presentó su esposo y le exigió que fuera a casa porque su hija no paraba de llorar. En el trayecto de regreso llevó a Susana a una casa abandonada y la asesinó.

Fue un crimen terrible, pero que puso de relieve el extendido problema de la violencia sexual y por motivos de género (VSG) en Granizal, un asentamiento informal en las afueras de Medellín que alberga a cerca de 20.000 personas, en su mayoría forzadas a huir de sus hogares a causa de la violencia. En el último año, cerca de 100 hombres y mujeres fueron asesinados en Granizal y se reportaron más de 1.400 casos de VSG, una cifra altísima.

Las personas desplazadas son especialmente vulnerables y en Granizal los grupos armados parecen estar utilizando la violencia sexual como medio para obtener el control social y psicológico de la población local. "Mujeres que tienen una relación con otra mujer son violadas e instruidas que deben aprender a estar con un hombre, y a las familias se les advierte que deben preservar la virginidad de sus hijas hasta que puedan ser vendidas al mejor postor", señaló Steve Bunce, que trabaja con ACNUR.

Pero organizaciones como ACNUR están respondiendo. El ACNUR conjuntamente con la Arquidiócesis de Medellín y la Pastoral Social Cáritas, Colombia, están trabajando con las mujeres y hombres de Granizal para fortalecer y mejorar las estrategias de prevención y protección, fomentar el apoyo mutuo entre las sobrevivientes y formar una red comunitaria para protegerse de la VSG.

Para marcar el inicio de los 16 días de Activismo contra la Violencia Sexual y de Género, el ACNUR organizó a finales del mes pasado, una reunión de líderes comunitarios a la que asistieron mujeres y hombres provenientes de Granizal, Tanguí y Villa España, todas comunidades afectadas por la violencia, para compartir experiencias y analizar estrategias comunitarias para prevenir y proteger a las mujeres contra la VSG.

Gloria*, una mujer afrocolombiana de 60 años, señaló que el evento fue una gran oportunidad para examinar alternativas para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las comunidades y presionar a las autoridades locales para que actúen. "Esto nos da la oportunidad de conocer las experiencias de otros hombres y mujeres que están sufriendo igual que nosotros", señaló.

Yessica*, de Tanguí, destacó la necesidad que las mujeres se ayuden unas a otras. "Debemos permanecer unidas y fuertes como una torre; esta es la única manera en que podemos luchar contra la VSG en nuestras comunidades", señalando además "podemos morir . . . pero es la única alternativa para que las futuras generaciones puedan vivir en paz".

Estas reuniones incentivadas por el ACNUR, ayudan a crear lazos de solidaridad entre las diferentes comunidades y les brindan la oportunidad de explorar maneras de protegerse conjuntamente contra la VSG y a empoderar a las mujeres. Las mujeres de Granizal se fortalecen al saber que este no es un problema que enfrentan solas. El ACNUR y sus socios implementadores ayudan también realizando capacitaciones sobre mecanismos de protección comunitaria contra la VSG.

"Granizal es una comunidad muy fracturada, es necesario fortalecer el sentido de pertenencia a la comunidad para evitar que una y otra vez sucedan casos como el de Susana", señaló Bunce. Su caso muestra además la importancia de combatir la impunidad y la necesidad de realizar cambios para que las mujeres puedan vivir vidas tranquilas y productivas.

El marido de Susana sólo pasó cuatro meses en prisión y ahora representa una amenaza potencial para su hija, que crecerá sin su madre. Sería una tragedia doble si ella también crece en una sociedad en la que podría tener el mismo destino que su madre.

* Se han cambiado los nombres por motives de protección.

Por Diana Díaz en Medellin, Colombia